![]() |
![]() |
|
|
N¼ 7 - MAYO 2002 |
|
INTERNACIONAL Bush
visita Europa: Si de la guerra de Afganistán EEUU obtuvo presencia militar donde jamás la ha tenido, con su visita a Europa a estabilizado las relaciones con sus aliados para su futura intervención en Oriente Medio. Forzado posiblemente por las contradicciones que empiezan a aflorar en Washington, sobre la línea impuesta por la administración Bush a raíz del 11 de S, el presidente norteamericano ha realizado una gira por la parte occidental del continente euroasiático, pero con la vista puesta en la parte oriental del mismo, para intenta fortalecer y estabilizar su actual sistema de alianzas y, neutralizar a dos posibles rivales dentro de la disputa por el control del continente. El paseo triunfal del que se sabe vencedor, en solitario y en clara ventaja militar sobre el resto, de la primera guerra contra «el terrorismo internacional» le ha servido a la administración Bush para recortar los flecos sueltos que puedan molestar a su futura intervención en Oriente Medio. El dominio sobre eurasia El dominio sobre el continente euroasiático garantiza el dominio sobre el planeta. En tales términos piensan y se expresan los estrategas nortamericanos, y en esos mismos téminos diseñan su política exterior. El viaje realizado por el presidente norteamericano estos días atrás, no se puede ver al margen del diseño general de la política exterior estadounidense para garantizar su dominio sobre el mismo. En el continente euroasiático existen hoy por hoy «cuatro jugadores activos» que de no neutralizarles se convertirán en potencias rivales para sus objetivos, Europa (particularmente Alemania y Francia), Rusia, India y China, y un «peón influyente», Irán, que necesita desactivar. Con su vista puesta a la parte oriental del continente, Bush ha visitado a dos de los jugadores activos con el objetivo de dejar claro que «acabada la guerra fría, el dominio del planeta no es cosa de dos, sino de uno solo». Si el 11-S ejercieron de embajadores de la política exterior norteamericana Inglaterra, España e Italia, conformando así el «eje del bien» el Europa. Hoy ha sido el propio presidente norteamericano el que, en su visita a España, ha marcado los puntos de cuál debe ser la actitud y la predisposición de sus «aliados» europeos respecto a esta. Y lo ha hecho visitando a dos de sus principales rivales: Rusia y el eje Franco-alemán, locomotoras de la construcción europea. La menguada «Grandeur» Si hace unos meses se produjo el insólito acontecimiento diplomático de ningunear a Francia, a través de una queja formal a su embajador en EEUU, por las reticencias francesas sobre la política exterior norteamericana para Oriente Medio, la visita realizada por Bush a Francia no ha estado exenta (porno decir que no ha habido ni un solo detalle que no se haya encargado de recordárselo con claridad) de símbolos que dejan bien a las claras cuál es el papel que los EEUU le deja a Francia en el nuevo orden internacional. Bush ha sido el primer presidente de EEUU que ha visitado Normandía desde la II» guerra mundial en un claro signo de que Chirac (quién comparó la guerra contra el terrorismo internacional con la guerra contra el nazismo en la II» guerra mundial) no se le puede olvidar que la liberación de Francia de las tropas alemanas costó casi 10.000 vidas de los marines norteamericanos. En un discurso en el que además el presidente norteamericano comparó Al-Queda con el nazismo, para dar una estocada, si no de muerte, si profunda a Alemania y a sus proyectos expansionistas sobre Europa, desde suelo francés, desde «territorio liberado». La reunificación vigilada La promesa de consultar a sus aliados europeos en caso de atacar Irak, hecho en Alemania, aunque diplomáticamente necesaria, pero mantener la estabilidad de su alianza con Europa es políticamente irrelevante en la estrategia trazada por la administración Bush. Si de humillante podríamos calificar el trato a Francia, de vergonzante podríamos calificar el trato dispensado a Alemania. A la daga lanzada al corazón, desde Normandía (recordando su pasado nazi), se suma la advertencia hecha en el Bundestag a los alemanes: «no se hagan ilusiones (en referencia a la política de la UE respecto a Irak) con este tipo de regímenes...». «No se equivoquen afrontamos y tendremos que afrontar esta conspiración contra nuestra libertad y nuestras vidas» en alusión a cuál debe ser el alineamiento que Alemania debe tomar en el marco de buena política exterior estadounidense y de las amenazas que tiene sobre ella, para acabar recordándole que la reunificación alemana se dio bajo el padrinazgo de George Bush padre y la extinta URSS de Mijail Gorbachov. La Cumbre de Roma La Cumbre de Roma que formalizó la inclusión de Rusia en el acuerdo de la OTAN (con derecho a voto pero no a veto), es la guinda del viaje europeo de Bush (mención aparte de los acuerdos firmados con Putin). Viaje que ha revelado una jugada táctica a varias bandas para los planes estratégicos de los EEUU. Por un lado ha neutralizado a Rusia, convirtiéndola en un aliado con su inclusión en el Consejo Atlántico. Inclusión celebrada con la boca chica particularmente por Berlusconi, Blair y Aznar, y aceptada por Shroëder y Chirac. Inclusión que ya de momento a desbaratado una posible alianza estratégica Alemania-Rusia que vencería la balanza del dominio sobre Europa, de darse, hacia los intereses de Alemania, verdadero motor de la Unión Europea. Alineado además el «Triunvirato del bien», a Alemania y Francia en la estrategia internacional diseñada por Washington contra el terrorismo internacional, asegurándose, sino el apoyo entusiasta, sí la aceptación sin oposición, a los planes de intervención en Oriente Medio. Con Europa sembrada de bases militares norteamericanas, la OTAN en expansión hacia el Este (incluida la petición de Ucrania para su inclusión) y Rusia integrada como aliada en la misma, la administración norteamericana ha dado un paso adelante en su dominio político y militar sobre la zona occidental del continente Euroasiático. Pero sus vistas están puestas en la zona Oriental del continente. Con su visita a Europa y Rusia, Washington se garantiza, o por lo menos lo pretende, su incursión en Oriente. Si de la guerra de Afganistán a conseguido presencia en Afganistán y Pakistán y apoyo militar (Tayikistán y Kazajistan mantienen el estatus de asociados de la OTAN) donde jamás los había tenido, de su visita en Europa y Rusia pretende obtener el beneplácito de la intervención y por lo tanto de la futura presencia militar estable en Oriente Medio, para proseguir su camino de finlandización de Asia. R. D. |
|