SUMARIO

Nž 7 - MAYO 2002

INTERNACIONAL

Argentina:
Dos destinos

En Argentina se vuelve a abrir una crisis política debido a las medidas que el FMI y Washington pretenden imponer para poder conceder un préstamo al país. Estas medidas consisten en la derogación de dos leyes: la Ley de Quiebras, ya derogada, que quita beneficios que tenían las empresas deudoras; y la Ley de subversión económica, una ley contra la corrupción.

El actual presidente de transición Eduardo Duhalde se ha encontrado con la oposición en el parlamento y de los sectores de la banca extranjera. ¿Qué es lo que realmente el FMI busca con estas medidas?¿Por qué tanta oposición en el parlamento? Lo que han demostrado el FMI y Washington es que la crisis Argentina no la quieren resolver, primero se negaron a cualquier préstamo y ahora imponen condiciones que no todos los sectores representados en el parlamento están dispuestos a aceptar.

Lo que busca EEUU en Argentina es producir un desgaste, agudizar cada vez más la crisis, ya que quienes principalmente pierden sus beneficios no son ellos, sino los monopolios europeos con los que se disputan el mercado. Lo que pretenden provocar son situaciones en la que un buen remedio sea retirar el capital del país como hizo Telecom., la compañía telefónica francesa. La crisis política abierta que ha desembocado ya en el cinco presidentes desde el mes de enero hasta hoy. No es que nadie se quiera hacer cargo de la situación, sino que hay abierta una gran disputa por el control político y eso conlleva que caigan cabezas, se está decidiendo qué intereses, qué monopolios va a representar el gobierno.

Pero EEUU y las medidas del FMI se encuentran también con otra oposición para ellos mucho más peligrosa, el pueblo argentino que no está dispuesto a tragar más con las imposiciones de los EEUU a través del FMI y con presidentes como Duhalde al servicio de sus monopolios. Desde las caceroladas contra el decreto de Estado de Sitio que derivó en la dimisión del presidente en aquellos momentos, Fernando De la Rúa, el pueblo gana cada vez más conciencia de que los monopolios tienen patria y de que sus problemas provienen del norte.

Avanza imparable una marcada conciencia anti-yanqui, que unida a una dilatada situación en un pueblo históricamente de izquierdas y de luchadores antifascistas, ha traído inevitablemente el desarrollo acelerado de las corrientes de clase y las organizaciones de izquierdas. Los periódicos argentinos sorprenden con la conciencia, movilización y organización que brota imparable en cada barrio, centro de estudio o trabajo. Asambleas barriales se reúnen un vez a la semana, conformadas por parados, estudiantes, trabajadores, jubilados quienes debaten sobre la situación, las medidas del gobierno y las movilizaciones por hacer.

Estas asambleas a su vez se organizan en una gran asamblea de la capital, en Buenos Aires. «Piqueteros» (que cortan carreteras) y «ahorristas» quienes se concentran una vez a la semana frente a las puertas de un banco para reclamar la devolución de sus ahorros. Partidos, sindicatos y muy diversos sectores de trabajadores se movilizan y llevan una actividad permanente en todos los frentes de trabajo. Trabajadores toman las fábricas en quiebra para gestionarlas y seguir produciendo, se calcula que ya son entre 200 y 400.

Contra el FMI, Washington y la burguesía avanzan ideas revolucionarias en Argentina, otra alternativa, otro destino frente al que pretenden los EEUU, se está construyendo.