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N¼ 10 - julio 2002 |
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INTERNACIONAL Batalla
contra la impunidad en México: Desde ajustar cuentas con la historia debemos preguntar ¿cuántos más agentes de la CIA trabajan el estado mexicano actualmente y cuántos en el resto de Latinoamérica? Octubre de 1968, el gobierno mexicano de Gustavo Díaz Ordaz liquida una manifestación de estudiantes. En la Plaza de Tlatelolco entre 300 a 500 jóvenes estudiantes son asesinados y 6.000 son detenidos. Fotos, testimonios y documentos detallan cómo hombres del batallón Olimpia en coordinación con el ejército introdujeron provocadores en la manifestación para luego iniciar la represión indiscriminada. Las fotos, ver De Verdad N¼ 1 del 2002, fueron tomadas por hombres del gobierno seguros de que gozarían de absoluta impunidad. Son hoy una de las múltiples evidencias que han estado archivadas en algún cajón del Ministerio de Justicia mexicano. Este fue el inicio de uno de los capítulos más negros de la historia mexicana, una guerra sucia desde el Estado con desapariciones y represiones masivas, la creación de grupos paramilitares como la Brigada Blanca. Un capítulo negro que empieza aclarase desde el juicio de algunos de los responsables, pero principalmente por su vinculación con la CIA y el FBI. Se desvela la profunda vinculación de Washington con la represión de Tlatelolco, con la matanza selectiva de líderes estudiantiles y con los acontecimientos más sanguinarios de ese período. Luis Echeverría, ex presidente mexicano y quien durante la matanza ocupaba el Ministerio del Interior, fue llamado a declarar por su responsabilidad en el caso. Que Echeverría es un hombre de la CIA no sorprende, pero es interesante encontrar cómo pasa del Ministerio de Justicia a la Presidencia de México en el siguiente período de gobierno. ¿Quién decidió que fuera el presidente y cómo se le llevó al poder? ¿Cuántos más cómo él existen dentro del Estado mexicano? Un informe de la CIA de 1975 (publicado este año en el periódico mexicano Excelsior) mostraba como: - Gustavo Díaz, al igual que Echeverría,
era un agente de la CIA y trabajaba en coordinación con la agencia. Hay que profundizar en la fisura abierta en México en la hermética trama de la impunidad. Llevar a juicio hasta los últimos responsables. Incluido el Grupo Carpizo que durante años ha impedido desde el gobierno la investigación de los derechos humanos en México. Pero las matanzas en México no son acontecimientos aislados de las campañas de limpieza que la CIA llevó en los demás países latinoamericanos. Durante años hicieron que hombres como Echeverría en México mantuvieran el orden y la paz de Washington a golpe de represiones en las demás regiones conflictivas de Latinoamérica. Además del amplio conocimientos que tenemos hoy de la responsabilidad de la CIA en el golpe de estado en Chile entre 1970 y 1973, faltan muchas piezas por descubrir de la trama de Washington en Latinoamérica. En 1976 los agentes de la CIA Orlando Bosch y Luis Posada organizan un atentado que provoca la explosión de una avión cubano con un saldo de 73 muertos. Entre 1973 y 1990 en Nicaragua, James Carter autoriza operaciones de la CIA en apoyo a la oposición sandinista, Reagan destina cientos de millones de dólares a la creación de un ejército mercenario, cuando finalmente la oposición llega al gobierno de Nicaragua, hay un saldo de 60.000 muertos, 2.000 desaparecidos y 17.000 millones de dólares en pérdidas, que Washington se niega a pagar a pesar del fallo de la Corte Internacional de Justicia en 1986. Entre 1980 y 1992 la CIA organiza los grupos paramilitares en el Salvador, y durante la guerra civil salvadoreña Washington apoya los sucesivos gobiernos militares con cerca de 5.000 millones de dólares. Como resultado, 75.000 muertos y 8.000 desaparecidos. Sería una equivocación pensar que esta batalla democrática termina en hacer justicia con el pasado. Todo lo contrario, la verdad que sale ahora a la luz es que son los mismos que están tras las actuales intervenciones de Washington en Latinoamérica. Son los mismos que están detrás de las actuales represiones contra los indígenas en México, que los informes de la CIA llaman «la amenaza indígena». Para ajustar cuentas con la historia debemos preguntar ¿cuántos más agentes de la CIA trabajan en el Estado mexicano actualmente? Agentes que trabajan con Fox, conocido como «el hombre Coca Cola». ¿Cómo dirigen procesos que quieren hacer aparecer como espontáneos o autónomos, tales como las matanzas contra los indígenas de Chiapas? Ésta es la contribución más importante de la lucha contra la impunidad, desvelar las actuales tramas de intervención en las que se tendrá que aclarar las responsabilidades de la CIA. Desde los asesinatos en el reciente inento de golpe de Estado en Venezuela, que no para de atribuirse a Chávez, hasta las brutales represiones de los últimos días en Argentina, son los mismos. A.G. |
En la Plaza de Tlatelolco entre 300 a 500 jóvenes estudiantes son asesinados y 6.000 son detenidos. Un capítulo negro que empieza aclarase desde el juicio de algunos de los responsables, pero principalmente por su vinculación con la CIA y el FBI.
Los individuos que aparecen vestidos de civil, con guante blanco en la mano izquierda, y armas automáticas, son miembros del Batallón Olimpia, un temido grupo paramilitar dependiente de los ministerios de Gobernación y Defensa. El guante blanco les servía como salvoconducto para identificarse ante el ejército. Al fondo se agolpan los detenidos. |