SUMARIO

JULIO 2002

Unificación Comunista de España
 

PERFIL

Eduardo Zaplana

El «poder valenciano» ha desembarcado en Madrid de la mano de Eduardo Zaplana. El hasta ahora president de la Generalitat aporta, siempre según las notas oficiales, espíritu liberal y un inagotable afán por reconstruir el diálogo social. Otorga para ello las pruebas de los dos acuerdos firmados con los sindicatos en Valencia. Es una lástima que al final emborronara el expediente cuando un resorte íntimo le empujó a reaccionar ante el 20-J dictando unos servicios mínimos tan abusivos que los tribunales los paralizaron de forma inmediata.

Debemos, no obstante, agradecerle haberse constituido en uno de los abanderados en la lucha por demostrarnos nuestra ofuscación sensorial al percibir el éxito de una huelga general que en realidad nunca existió. Es posible también que estos últimos deslices del inconsciente empresarial fueran, al fin y al cabo, méritos acumulados en su camino hacia, precisamente, el ministerio de Trabajo.

Zaplana aporta una receta simple: ser flexible en las formas y duro en el fondo. Es lo que ha practicado durante sus escasos días en el cargo: invitar a los dirigentes sindicales a sendas intranscendentes reuniones para expresar su desmesurada ansia de diálogo, anunciando, con evidente «talante liberal y sensibilidad política», el apuntalamiento del decretazo y la llegada de nuevos recortes.

Comprenderemos mejor la «sensibilidad» de Zaplana si repasamos su trayectoria política. Irrumpe en la actualidad política por la puerta grande: protagonizando una de las conversaciones grabadas del caso Naseiro –financiación ilegal del PP a través de comisiones urbanísticas–. En ellas afirmaba su deseo de estar en política «por supuesto para enriquecerme», recordando que su interlocutor debía cobrar una comisión que luego «nos repartiremos bajo mano». Las cintas son desestimadas por defectos de forma y Zaplana elude la acción de la justicia. El PP le recompensa elevándolo a la dirección regional.

Siguiendo el mismo hilo, lo encontramos al frente de la alcaldía de Benidorm. Alcanza el sillón municipal gracias a los votos de una tránsfuga que luego es recompensada, ya se sabe que de bien nacidos es ser agradecido. Son los años donde los especuladores inmobiliarios hacen su agosto al calor de construcciones que florecen por doquier gracias a la más que flexible legislación apadrinada por Zaplana.

Desde estos sólidos fundamentos, Zaplana percibe las relaciones laborales. Es comprensible que la CEOE haya expresado su «confianza» en que Zaplana «tomará las medidas para elevar la competitividad de las empresas y la economía española». Pero Zaplana no se conforma con esto. Ha afirmado que «tengo un desafío, que es conseguir desde un gobierno de centro liberal una política más avanzada y progresista». Desde luego, el desafío es de récord. ¿Será el decretazo una política avanzada y progresista? ¿Lo serán la privatización de la sanidad y la enseñanza que Zaplana ha impulsado desde Valencia como alumno aventajado?

Francesc Ten


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Zaplana aporta una receta simple: ser flexible en las formas y duro en el fondo