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| AGOSTO 2002 | Unificación Comunista de España |
| La rebelión democrática es más necesaria que nunca La nueva etapa abierta por la línea nazifascista de Arzallus con el reto lanzado desde el Gobierno presidido por Ibarretxe amenazando con la ruptura jurídico-política de Euskadi con el resto de España, acompañada con nuevos atentados de ETA, como el indiscriminado de Santa Pola, vuelve a colocar a todos los demócratas y progresistas, a todas las personas de bien, en la necesidad de relanzar la respuesta democrática y social como la principal arma de combate contra el fascismo y el terrorismo en Euskadi. Fue la rebelión democrática que siguió a la explosión de Ermua la que logró arrinconarles, desconcertarles y hasta poner en cuestión su propio proyecto nazifascista ante las elecciones del año pasado. Y ha sido la paralización de este movimiento ciudadano lo que ha vuelto a permitir que «Arzallus salga del armario», donde lo encerraron cuando las elecciones, y lanzar su nueva ofensiva rupturista. Tenemos que recuperar el movimiento que acorraló a los nazifascistas para tomarlo como ejemplo de lo mucho que podemos conseguir. El 13 de febrero de 1998 trescientos intelectuales (entre ellos Ibarrola, Savater, Juaristi, Ladrón de Guevara,...) forman el Foro de Ermua, la primera organización que denuncia la gestación del fascismo en Euskadi y apela a la movilización popular. El 19 de febrero de 2000, Basta Ya se presenta públicamente constituida como iniciativa ciudadana, convocando una manifestación en San Sebastián a la que acuden 10.000 personas. Sólo siete meses después, la cifra se multiplica por diez. Cien mil personas inundan las calles de Donosti, en una explosión de energía democrática. Lo que parecía una travesía del desierto de un pequeño grupo de valientes corresponde a una intensa corriente popular por la libertad. En plena campaña electoral Basta Ya convoca un gran acto en el Kursaal de San Sebastián, donde, en palabras de Mikel Azurmendi, se concentra «lo mejor de España». Elecciones del 13 de Mayo, 560.000 votos antifascistas reducen la diferencia electoral a mínimos históricos. La rebelión democrática ha creado una situación de sensibilización y rechazo del terror nazi tal que EH [Euskal Herritarrok, sigla sinónima de Batasuna] obtiene el mayor batacazo electoral de su historia. No hay ninguna vacilación en apoyar el uso de todos los medios legales para detener, juzgar y encarcelar a los asesinos y sus cómplices, incluída la línea de autos del Juez Garzón. Pero por mucho que se detenga a los criminales, si no se acaba con los responsables políticos y su estrategia nazifascista y con las bases que generan su cantera, denunciándoles, aislándoles y arrinconándoles ante la mayoría de la sociedad vasca, preparando las condiciones para su derrota social y electoral, no habremos acabado con el fascismo y el terrorismo en Euskadi. Para ello es fundamental que se extienda la rebelión ciudadana democrática por todo el País Vasco. Mil Ermuas en toda Euskadi, organizados en todos los barrios y pueblos, centros de enseñanza y trabajo, ése es el camino. «Carta abierta» (selección) Vosotros, encabezando y extendiendo la rebelión democrática contra el nazi-fascismo, sois los que hicisteis que, ante las elecciones, tuvieran que esconder a Arzallus en el armario. Ha vuelto a salir y el objetivo de redoblar la rebelión democrática ciudadana es que lo tengan que volver a encerrar. Esta vez para siempre Carta abierta a Foro de Ermua, Basta ya, Víctimas del Terrorismo,... ...a todos los protagonistas de la rebelión ciudadana contra el fascismo. Estimados compañeros y amigos: Los resultados de las elecciones del pasado domingo significan un gran avance para la lucha por la libertad y un importante paso en la derrota política de la línea nazifascista de Arzallus. Basta ya, Foro de Ermua y todas las personas y colectivos que habéis hecho posible el inicio de la rebelión ciudadana contra el fascismo habéis contribuido, con vuestra actuación, de una forma decisiva a ello. Sin embargo, como ocurre muy a menudo con los asuntos de Euskadi, empieza a extenderse una valoración equivocada, leída como desde un espejo invertido, de los resultados electorales. De un lado ofreciendo una lectura interesada de los mismos. Del otro, fruto de un error óptico derivado de una errónea apreciación del calado, ritmos y etapas de la batalla. Dar el combate al fascismo en Euskadi, y darlo para ganarlo, requiere de tanta pasión, valentía y abnegación como de una mente fría, despejada y serena para saber ver, más allá de las apariencias, los movimientos de fondo que se desarrollan en cada uno de los asaltos, cuál es el estado real en que quedan las fuerzas de cada uno de los contendientes y la profundidad y consecuencias de los golpes asestados al contrincante. Sin embargo, sorprendentemente, desde el mismo momento que se conocieron los resultados electorales estamos asistiendo a una ofensiva cuyo desarrollo amenaza con convertir la derrota electoral de Arzallus en una victoria política para su línea. ¿Cómo es posible esto? Antes que nada debido al efecto distorsionador del error óptico con que, dominantemente, se ha mirado la campaña electoral. Se ha querido rebasar la meta en el primer kilómetro, cuando nos encontramos en una maratón, en una carrera de fondo, en una batalla de largo recorrido. Por varias razones. La primera de ellas que el nazifascismo se ha atrincherado en un partido, el PNV, que es algo más, bastante más, que una simple organización política. Prácticamente no existe organismo social, cultural, recreativo o deportivo; no hay institución de cualquer tipo en Euskadi en la que el PNV no cuente con un arraigo centenario y una influencia destacada. Desde las sociedades gastronómicas hasta el Athlétic, la capacidad de organización, encuadramiento y movilización social de que dispone el PNV recuerdan más a un Régimen, a un Movimiento que a un partido tradicional. ésta es la base de que cada posición de avance haya que ganarla, valga la imagen, peleando calle a calle, puerta a puerta, metro a metro. Y de que esperar un vuelco espectacular en estas elecciones haya sido, simplemente, una errónea apreciación de cálculo, crear unas expectativas que los ritmos y los plazos propios de las condiciones de la batalla que estamos librando no podían satisfacer en lo inmediato. Pero además, también es necesario tomar conciencia de que en Euskadi existe todavía hoy un amplio sector de la sociedad que permanece narcotizado por el discurso de «lo bien que se vive en Euskadi, aunque haya cosas que no estén bien». Un sector de la sociedad que, insensibilizado material y moralmente, es incapaz de oír el alarido de las víctimas, o miran hacia otro lado cuando lo oyen, con tal de no arriesgar su tranquilidad y bienestar. Y tan cierto es que la incesante actuación vuestra, la de las iniciativas ciudadanas contra el fascismo, ha permitido avanzar muchísimo, como que todavía queda otro tanto por avanzar en este terreno. Y ésta es una labor de rearme moral e ideológico de la sociedad que requiere, necesariamente, de un persistente trabajo prolongado en el tiempo. Despertar las conciencias dormidas, eliminar las durezas y callos provocados por una insensibilidad forjada a lo largo de décadas no es cuestión de poco tiempo. Sin embargo, cada avance que se consigue es cualitativo. Lo cual, por cierto, constituye otro de los rasgos extraordinariamente positivos que han revelado los resultados electorales. No sólo la cantidad, sino el carácter «militante» de los votos por la libertad. Votos que, precisamente, porque no detienen su implacable ascenso pese a todos los acosos y agresiones, frente a todos los insultos y amenazas, contra todos los miedos visibles e invisibles, manifiestan ser votos extremadamente conscientes y radicalizados en su determinación de acabar con el nazifascismo en Euskadi. Votos que constituyen una base social y popular de un valor incalculable para fortalecer las plataformas de rebelión cívica por la libertad que, vosotros mismos lo habéis demostrado, constituyen una de las piedras angulares para eliminar definitivamente la amenaza fascista de Euskadi. Redoblar y multiplicar la ofensiva social para aislar todavía más al fascismo. Ampliar y extender las plataformas, dando el paso de dotarlas de una base de masas popular para acelerar su derrota. Estas son las conclusiones que nos deja la batalla del 13 de mayo. Y las tareas más importantes del momento. Es mucho, muchísimo lo que en estos pocos meses habéis hecho avanzar la línea del frente. Persistir y profundizar en la línea que habéis emprendido es la mejor garantía para llevar la victoria hasta el final. Para hacer, como cantaban los 100.000 manifestantes de San Sebastián, retroceder a los nazifascistas «hasta enterrarlos en el mar». A. Lozano. DV.Mayo 2001. María Teresa Díaz Bada «Tenemos que salir a la calle» Hay que salir, en la última manifestación que hubo, que estuvisteis vosotros y gente de vuestro partido, yo me emocioné en el momento que cantábamos «¡Qué barbaridad, qué barbaridad, otra vez gritando el ¡No pasarán!». Construir plataformas por la libertad en Euskadi en toda España me parece muy bien. Pero lo verdaderamente importante sería que vinierais vosotros a montarlas en el País Vasco. Porque con vosotros la gente de HB no se atrevería, como hacen con nosotros, a llamaros reaccionarios, fascistas y todo eso. Y además estoy segura que a mucha gente de HB le tocaría, al menos les haría pensar, que una organización como la vuestra estuviera montando estas Plataformas. Con nosotros, desde luego, si la organizáis en San Sebastián, podéis contar completamente. José A. Cuerda «Decir juntos ¡Basta ya! a ETA» DV. Su apoyo a la iniciativa «Basta ya» hace unos meses marcó una línea de unidad a seguir ¿Por qué este apoyo? Vidal de Nicolás «En las manifestaciones la gente grita libertad» Cuando mataron a Miguel ángel Blanco, aquello conmovió lo más recóndito del alma humana. Produjo tal horror que la gente salió a la calle a por ellos. Carlos Totorika les salvó de que fueran a lincharlos a la Herriko Taberna. Entonces el PNV cogió terror al Espíritu de Ermua porque era un movimiento incontrolado. Entre nosotros hay gente que ha tenido militancia comunista, yo, gente de militancia socialista, alguno del PP, de la Nueva Izquierda... Nosotros nacimos como una denuncia. En el mundo académico, sobre todo, se estaba hasta las narices de soportar el crimen y la justificación del crimen, había un fenómeno que estaba ahí, había una violencia que lejos de cesar con la implantación de la democracia sigue adelante, cada vez más virulenta y feroz. Lo definimos como un fenómeno de continuidad del franquismo. Nosotros no somos pacifistas, no somos como Elkarri, a los que llamamos «los pacifistas subvencionados. Nos enfrentamos a un enemigo que nos va a dar mucha guerra. Las últimas manifestaciones no nos lo creíamos ni nosotros; han sido clamorosas. La gente grita libertad, no grita otra cosa; la gente se siente oprimida y grita libertad. Carlos Totorika «Con el fascismo no se negocia, Es imposible que esto se solucione con la actividad exclusiva de algunos políticos, periodistas, intelectuales. Hace falta la movilización de toda la sociedad. En Ermua conseguimos algo muy importante: recuperar la calle, perder el miedo, conquistamos ese espacio de libertad y nadie nos lo va a quitar. Podemos derrotar políticamente al fascismo sin necesidad de ceder nada a cambio, pero para eso hace falta la movilización de toda la sociedad. Ante la propuesta de crear en toda España plataformas contra el fascismo en Euskadi y por las libertades la respuesta del alcalde de Ermua fue tajante: «Es un planteamiento extraordinario, no sólo lo apoyo, sino que estamos trabajando para crear plataformas de Basta Ya en Madrid y en otros lugares de España» Fernando Savater «Alocución de Estrasburgo» (Extractos del discurso leído por Fernando Savater al recoger, en nombre de la Plataforma ¡Basta ya! el Premio de Derechos Humanos y Libertad de Expresión que concede el Parlamento Europeo) (...) Hemos salido a la calle y hemos alzado nuestras voces porque estamos convencidos de que, cuando la democracia está en peligro, los ciudadanos no pueden refugiarse en su anonimato y esperar mansamente a que todo se resuelva en las esferas del poder político. (...) Sin duda los vascos padecieron importantes violaciones de su libertad política y cultural durante la dictadura de Franco, como el resto de los ciudadanos españoles. Pero a partir de la instauración de la democracia se hizo un extraordinario esfuerzo de reconciliación. (...) Hoy en el País Vasco no hay seguridad ni libertad de expresión o asociación política para gran parte de los ciudadanos. (...) Y no sólo se trata de asesinatos: se han quemado numerosos establecimientos, viviendas y vehículos, se extorsiona cotidianamente a los comerciantes o profesionales, se hostiga y amenaza de mil maneras a quienes son considerados ÇespañolistasÈ, es decir, a quienes se atreven a manifestarse públicamente a favor del Estado de derecho constitucionalmente vigente. Mucha gente se ve obligada a marcharse para evitar males mayores o porque no soporta la presión del ambiente de intimidación. Otros muchos deben resignarse a vivir acompañados de escoltas policiales. Reina el miedo, un miedo palpable en la vida cotidiana que hace hablar en voz baja o disimular lo que se piensa, como en los peores momentos de la dictadura franquista. Nosotros, los miembros de la iniciativa ¡Basta ya!, sabemos que ETA es sin duda la principal culpable de estos males pero también estamos convencidos de que ETA no es un fenómeno aislado y que su perpetuación se debe a un clima político del cual son en parte responsables las autoridades nacionalistas que gobiernan el país desde hace más de veinte años. Los etarras no son extraterrestres llegados de otro planeta para hacer el mal sino jóvenes educados en el fanatismo étnico, en el odio a más de la mitad de sus conciudadanos y a todo lo considerado ÇespañolÈ, jóvenes a quienes se ha imbuido una historia distorsionada y una antropología demencial que les hace creerse víctimas y les convierten así en verdugos. Naturalmente aceptamos que los nacionalistas puedan proponer por vías pacíficas la creación de un nuevo Estado independiente que nunca antes existió, pero rechazamos que ese proyecto político de un determinado partido se presente como el derecho inalienable de todo un pueblo, convirtiéndose así de modo indirecto en justificación de los violentos. Tampoco parece prudente la permanente búsqueda en el pasado histórico y aún prehistórico de agravios que justifiquen la ruptura de las comunidades democráticas actuales o pretendan demostrar la incompatibilidad de quienes de hecho ya viven juntos desde hace siglos. (...). Mario Onaindía «A la resistencia antifascista en Euskadi hay que darle un cuerpo, hay que darle organicidad» Creo que lo más importante es dar un salto cualitativo en la organización de la resistencia democrática. La resistencia democrática durante este año se ha manifestado como se manifestaba en el franquismo al principio de los años 60. Es decir, gente notable, profesores de la Universidad que le meaban en la pechera a la autoridad fascista: Tierno Galván, Aranguren,... ése ha sido el nivel de la resistencia antifascista en Euskadi. Entonces a eso hay que darle un cuerpo, hay que darle organicidad, hay que crear plataformas locales en los institutos, en los colegios, en todos los sitios. Tenemos que hacer algo mucho más orgánico, organizando más el tejido social. |
Vosotros, encabezando y extendiendo la rebeli—n democr‡tica contra el nazi-fascismo, sois los que hicisteis que, ante las elecciones, tuvieran que esconder a Arzallus en el armario. Ha vuelto a salir y el objetivo de redoblar la rebeli—n democr‡tica ciudadana es que lo tengan que volver a encerrar. Esta vez para siempre. (Acto de homenaje del Foro Ermua a J.L. López de Lacalle, periodista asesinado por ETA)
Hay que salir, en la última manifestación que hubo, que estuvisteis vosotros y gente de vuestro partido, yo me emocioné en el momento que cantábamos «¡Qué barbaridad, qué barbaridad, otra vez gritando el ¡No pasarán!» |