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AGOSTO 2002 |
Unificación Comunista de España
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No
a la ley de partidos políticos: La ley de partidos políticos, con el objetivo de ilegalizar a Batasuna, se presenta como la alternativa para acabar con las bases de apoyo de ETA y combatir el terror fascista y las agresiones que sufren los que se manifiestan en su contra. ¿Pero es esto así? ¿Es el problema de Euskadi un problema de indefensión legal? Se da una alternativa de persecución legal y judicial, para acabar con el entorno de ETA, pero ¿no han demostrado los autos de Garzón que se puede arremeter contra los cómplices del terrorismo utilizando los medios legales actualmente existentes? Mucha gente en Euskadi y en el resto de España, nada sospechosa de conciliar con ETA, considera que esta ley va a envenenar aún más la sociedad vasca y recibe con inquietud que en nombre de la seguridad se deje abierta la puerta a futuras tentaciones autoritarias para sacrificar libertades o ilegalizar organizaciones por cosas tan ambiguas como «fomentar la confrontación social». Estas opiniones llevan buena parte de razón, aunque no la razón principal por la que nos debemos de oponer al camino que han tomado el gobierno y las principales fuerzas políticas. Acabar con ETA exige acabar con el caldo de cultivo que permite y potencia su existencia y en esto no es Batasuna su principal responsable, su cabeza es Arzallus y el proyecto que representa. Un proyecto reaccionario que divide a la sociedad vasca en dos comunidades irreconciliables, que fomenta el odio para acometer la limpieza étnica de todo aquél que se considere español, que educa a los jóvenes en el odio a España aunque sus padres o abuelos sean de Burgos, que utiliza a ETA y Batasuna para provocar la fractura y para que sus críticos tengan que andar con escolta. El veneno racista y fascista que destila cada una de las declaraciones y actuaciones de Arzallus es la enfermedad principal de la sociedad vasca, es el blanco a combatir y la única manera de aislarlo y arrinconarlo es ganándole en la calle, ganándole en la sociedad, ganándose la movilización de un pueblo que ha de conquistar su libertad. Frente a esto, la ley señala un camino erróneo, no sólo porque confunde los blancos centrándolos en Batasuna, sino porque para acabar con ETA y el caldo de cultivo que permite su desarrollo lo principal no está en ampliar las medidas legales represivas sino en potenciar la rebelión democrática. La denuncia sistemática de las ideas fascistas y racistas del nacionalismo étnico de Arzallus han de ir unidas a la movilización popular ante cada atentado, agresión o provocación; organizando la rebelión y extendiendo el «espíritu de Ermua» a cada rincón de Euskadi. Levantar un Ermua en cada pueblo y ciudad impidiendo además que los verdugos se presenten como víctimas. El mejor camino para defender la libertad es ampliar la democracia y organizar la movilización popular. Persistir en denunciar y aislar al nacionalismo étnico y la línea nazi-fascista de Arzallus y Eguibar; impulsar, extender y organizar la rebelión democrática, levantar mil Ermuas en toda Euskadi; al tiempo que se aplican las medidas judiciales y policiales contra los asesinos y sus cómplices. Éstos han de ser los pilares de la lucha por la libertad en Euskadi. Ferrán Huertas |
Persistir en denunciar y aislar al nacionalismo étnico y la línea nazi-fascista de Arzallus y Eguibar; impulsar, extender y organizar la rebelión democrática, levantar mil Ermuas en toda Euskadi; al tiempo que se aplican las medidas judiciales y policiales contra los asesinos y sus cómplices. Éstos han de ser los pilares de la lucha por la libertad en Euskadi. |