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AGOSTO 2002 |
Unificación Comunista de España
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EXTRACTOS DEL IDEARIO DEL FUNDADOR DEL PNV La fisonom’a del bizkaino es inteligente y noble; El bizkaino es de andar apuesto y varonil; El bizkaino es nervudo y ‡gil; El bizkaino es inteligente y h‡bil para toda clase de trabajos;
Pregunt‡dselo a cualquier contratista de obras y sabrŽis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos. El bizkaino es laborioso (ved labradas sus monta–as hasta
la cumbre); El bizkaino es emprendedor (leed la historia y miradlo
hoy ocupando elevados y considerados puestos en todas partes... menos
en su patria); El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser se–or
("etxejaun"); El bizkaino degenera en car‡cter si roza con el extra–o;
El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos (que lo
digan los lisiados espa–oles que atestan las romer’as del interior y mendigan
de caser’o en caser’o); El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la
indigencia, es capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna
(pregunt‡dselo a las Conferencias de San Vicente de Paśl); Interrogad al bizkaino quŽ es lo que quiere y os dir‡ «trabajo
el d’a laborable e iglesia y tamboril el d’a festivo»; Ved un baile bizkaino presidido por las autoridades eclesi‡sticas
y civiles y sentirŽis regocijarse el ‡nimo al son del «txistu»,
la alboka o la dulzaina y al ver unidos en admirable consorcio el m‡s
sencillo candor y la loca m‡s alegr’a; En romer’as de bizkainos rara vez ocurren ri–as, y si acaso
se inicia alguna reyerta, oirŽis sonar una media docena de pu–etazos y
todo concluido; El aseo del bizkaino es proverbial (recordad que, cuando
en la śltima guerra andaban hasta por Nabarra, ninguna semana les faltaba
la muda interior completa que sus madres o hermanas les llevaban recorriendo
a pie la distancia); La familia bizkaina atiende m‡s a la alimentaci—n que al
vestido, que aunque limpio siempre es modesto; El bizkaino que vive en las monta–as, que es el verdadero
bizkaino es, por natural car‡cter, religioso (asistid a una misa por aldea
apartada y quedarŽis edificados); O’dle hablar a un bizkaino y escucharŽis la m‡s euf—nica,
moral y culta de las lenguas; El bizkaino es amante de su familia y su hogar (cuanto
a lo primero, sabido es que el adulterio es muy raro en familias no inficionadas
de la influencia maketa, esto es, en las familias genuinamente bizkainas;
y cuanto a lo segundo, si el bizkaino por su car‡cter emprendedor se ausenta
de su hogar no le pasa d’a en que no suspire por volver a Žl); Por śltimo, segśn la estad’stica, el noventa y cinco por ciento de los cr’menes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano espa–ola, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkainos espa–olizados. Decid, pues, ahora si el bizkaino es espa–ol por su tipo, car‡cter y costumbres. (Sabino Arana, «ŔQuŽ somos?». «El roce de nuestro pueblo con el espa–ol causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extrav’o de inteligencia, debilidad y corrupci—n de coraz—n, apartamiento total, en una palabra, del fin de toda humana sociedad. Y muerto y descompuesto as’ el car‡cter moral de nuestro pueblo, ŔquŽ le importa ya de sus caracteres f’sicos y pol’ticos?Č
ÇSi nos dieran a elegir entre una Bizkaya poblada de maketos que s—lo hablasen Euzkera y una Bizkaya poblada de bizkainos que s—lo hablasen el castellano, escoger’amos sin dubitar esta segunda, porque es preferible la sustancia bizkaina con accidentes ex—ticos que pudieran eliminarse y sustituirse por los naturales, a una sustancia ex—tica con propiedades bizkainas que nunca podr‡n cambiarlaČ. ÇTanto est‡n obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no ense–‡rsela a los maketos o espa–oles. No el hablar Žste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto con los espa–oles y evitar as’ el cruzamiento de las dos razasČ. ÇEn Catalu–a todo elemento procedente del resto de Espa–a lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catal‡n; aqu’ padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un PŽrez al pie de unos versos euzkericos, u o’mos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitanoČ. ÇLes aterra el o’r que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ÁAh, la gente amiga de la paz...! Es la m‡s digna del odio de los patriotasČ. ÇConque, Ŕes anti-espa–ol el Euzkera? Es la primera vez que lo o’mos de labios maketos. ÁYa lo sabŽis, euzkaldunes, para amar el Euzkera tenŽis que odiar a Espa–a! As’ lo pens‡bamos nosotros; pero ahora es un espa–ol el que lo dice»...y del enemigo el consejoČ. ÇSi a esa naci—n latina la viŽsemos despedazada por una conflagraci—n intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebrar’amos con fruici—n y verdadero jśbilo, as’ como pesar’a sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ‡nimo del n‡ufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcaci—n, el que Espa–a prosperara y se engrandecieraČ. ÇEtnogr‡ficamente hay diferencia sustancial entre ser espa–ol
y ser euskeriano, porque la raza euskeriana es sustancialmente distinta
de la raza espa–ola... Si fuese moralmente posible una Bizcaya foral y
euzkaldun (o con euskera), pero con raza maketa, su realizaci—n ser’a
la cosa m‡s odiosa del mundo, la m‡s rastrera aberraci—n de un pueblo,
la evoluci—n pol’tica m‡s inicua y la falsedad m‡s estupenda de la historia... |
Sabino de Arana y Goiri,
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