SUMARIO

AGOSTO 2002

Unificación Comunista de España
 

EXTRACTOS DEL IDEARIO DEL FUNDADOR DEL PNV

La fisonom’a del bizkaino es inteligente y noble;
la del espa–ol, inexpresiva y adusta.

El bizkaino es de andar apuesto y varonil;
el espa–ol, o no sabe andar (ejemplo, los quintos)
o si es apuesto es tipo femenil (ejemplo, el torero).

El bizkaino es nervudo y ‡gil;
el espa–ol es flojo y torpe.

El bizkaino es inteligente y h‡bil para toda clase de trabajos;
el espa–ol es corto de inteligencia y carece de ma–a para los trabajos m‡s sencillos.

Pregunt‡dselo a cualquier contratista de obras y sabrŽis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos.

El bizkaino es laborioso (ved labradas sus monta–as hasta la cumbre);
el espa–ol, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetaci—n).

El bizkaino es emprendedor (leed la historia y miradlo hoy ocupando elevados y considerados puestos en todas partes... menos en su patria);
el espa–ol nada emprende, a nada se atreve, para nada vale (examinad el estado de las colonias).

El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser se–or ("etxejaun");
el espa–ol no ha nacido m‡s que para ser vasallo y siervo (pulsad la empleoman’a dentro de Espa–a, y si vais fuera de ella le verŽis ejerciendo los oficios m‡s humildes).

El bizkaino degenera en car‡cter si roza con el extra–o;
el espa–ol necesita de cuando en cuando una invasi—n extranjera que le civilice.

El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos (que lo digan los lisiados espa–oles que atestan las romer’as del interior y mendigan de caser’o en caser’o);
el espa–ol es avaro aun para sus hermanos (testigo, Santander cuando pidi— auxilio a las ciudades espa–olas en la consabida cat‡strofe).

El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, es capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna (pregunt‡dselo a las Conferencias de San Vicente de Paśl);
el espa–ol es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del pr—jimo antes que trabajar (contad, si podŽis, los millares de mendigos de profesi—n que hay en Espa–a y sumadlos con los que anualmente nos env’a a Euskeria).

Interrogad al bizkaino quŽ es lo que quiere y os dir‡ «trabajo el d’a laborable e iglesia y tamboril el d’a festivo»;
haced lo mismo con los espa–oles y os contestar‡n pan y toros un d’a y otro tambiŽn, cubierto por el manto azul de su puro cielo y calentado al ardiente sol de Marruecos y Espa–a.

Ved un baile bizkaino presidido por las autoridades eclesi‡sticas y civiles y sentirŽis regocijarse el ‡nimo al son del «txistu», la alboka o la dulzaina y al ver unidos en admirable consorcio el m‡s sencillo candor y la loca m‡s alegr’a;
presenciad un baile espa–ol y si no os causa n‡useas el liviano, asqueroso y c’nico abrazo de los dos sexos queda acreditada la robustez de vuestro est—mago, pero decidnos luego si os ha divertido el espect‡culo o m‡s bien os ha producido hast’o y tristeza.

En romer’as de bizkainos rara vez ocurren ri–as, y si acaso se inicia alguna reyerta, oirŽis sonar una media docena de pu–etazos y todo concluido;
asistid a una romer’a espa–ola y si no veis brillar la traidora navaja y enrojecerse el suelo, seguros podŽis estar de que aquel d’a el sol ha salido por el Oeste.

El aseo del bizkaino es proverbial (recordad que, cuando en la śltima guerra andaban hasta por Nabarra, ninguna semana les faltaba la muda interior completa que sus madres o hermanas les llevaban recorriendo a pie la distancia);
el espa–ol apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al a–o.

La familia bizkaina atiende m‡s a la alimentaci—n que al vestido, que aunque limpio siempre es modesto;
id a Espa–a y verŽis familias cuyas hijas no comen en casa m‡s que cebolla, pimientos y tomate crudo, pero que en la calle visten sombrero, si bien su ropa interior es "peor menealla".

El bizkaino que vive en las monta–as, que es el verdadero bizkaino es, por natural car‡cter, religioso (asistid a una misa por aldea apartada y quedarŽis edificados);
el espa–ol que habita lejos de las poblaciones, o es fan‡tico o es imp’o (ejemplos de lo primero en cualquier regi—n espa–ola; de lo segundo entre los bandidos andaluces, que usan escapulario, y de lo tercero, aqu’ en Bizkaya, en Sestao donde todos los espa–oles, que no son pocos, son librepensadores).

O’dle hablar a un bizkaino y escucharŽis la m‡s euf—nica, moral y culta de las lenguas;
o’dle a un espa–ol y si s—lo le o’s rebuznar podŽis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias.

El bizkaino es amante de su familia y su hogar (cuanto a lo primero, sabido es que el adulterio es muy raro en familias no inficionadas de la influencia maketa, esto es, en las familias genuinamente bizkainas; y cuanto a lo segundo, si el bizkaino por su car‡cter emprendedor se ausenta de su hogar no le pasa d’a en que no suspire por volver a Žl);
entre los espa–oles, el adulterio es frecuente as’ en las clases elevadas como en las humildes, y la afecci—n al hogar es en estas śltimas nula porque no la tienen.

Por śltimo, segśn la estad’stica, el noventa y cinco por ciento de los cr’menes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano espa–ola, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkainos espa–olizados.

Decid, pues, ahora si el bizkaino es espa–ol por su tipo, car‡cter y costumbres.

(Sabino Arana, «ŔQuŽ somos?».

«El roce de nuestro pueblo con el espa–ol causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extrav’o de inteligencia, debilidad y corrupci—n de coraz—n, apartamiento total, en una palabra, del fin de toda humana sociedad. Y muerto y descompuesto as’ el car‡cter moral de nuestro pueblo, ŔquŽ le importa ya de sus caracteres f’sicos y pol’ticos?Č

ÇŔQuŽ es, pues, lo que respecto de la pureza de la raza se contiene en el programa nacionalista? Puede reducirse en los puntos siguientes:

1) Los extranjeros podr‡n establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos c—nsules; pero no podr‡n naturalizarse en la misma. Respecto de los espa–oles, las Juntas Generales acordar‡n si habr’an de ser expulsados, no autoriz‡ndoseles en los primeros a–os de independencia la entrada en territorio bizkaino, a fin de borrar m‡s f‡cilmente toda huella que en el car‡cter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominaci—n.

2) La ciudadan’a bizkaina pertenecer‡ por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana, por efecto de la confederaci—n; y, por cesi—n del poder (Juntas Generales) constituido por aquŽllas y Žstas, y con las restricciones jur’dicas y territoriales que se–alara, a las familias mestizas euskeriano-extranjerasČ.

ÇSi nos dieran a elegir entre una Bizkaya poblada de maketos que s—lo hablasen Euzkera y una Bizkaya poblada de bizkainos que s—lo hablasen el castellano, escoger’amos sin dubitar esta segunda, porque es preferible la sustancia bizkaina con accidentes ex—ticos que pudieran eliminarse y sustituirse por los naturales, a una sustancia ex—tica con propiedades bizkainas que nunca podr‡n cambiarlaČ.

ÇTanto est‡n obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no ense–‡rsela a los maketos o espa–oles. No el hablar Žste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto con los espa–oles y evitar as’ el cruzamiento de las dos razasČ.

ÇEn Catalu–a todo elemento procedente del resto de Espa–a lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catal‡n; aqu’ padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un PŽrez al pie de unos versos euzkericos, u o’mos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitanoČ.

ÇLes aterra el o’r que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ÁAh, la gente amiga de la paz...! Es la m‡s digna del odio de los patriotasČ.

ÇConque, Ŕes anti-espa–ol el Euzkera? Es la primera vez que lo o’mos de labios maketos. ÁYa lo sabŽis, euzkaldunes, para amar el Euzkera tenŽis que odiar a Espa–a! As’ lo pens‡bamos nosotros; pero ahora es un espa–ol el que lo dice»...y del enemigo el consejoČ.

ÇSi a esa naci—n latina la viŽsemos despedazada por una conflagraci—n intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebrar’amos con fruici—n y verdadero jśbilo, as’ como pesar’a sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ‡nimo del n‡ufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcaci—n, el que Espa–a prosperara y se engrandecieraČ.

ÇEtnogr‡ficamente hay diferencia sustancial entre ser espa–ol y ser euskeriano, porque la raza euskeriana es sustancialmente distinta de la raza espa–ola... Si fuese moralmente posible una Bizcaya foral y euzkaldun (o con euskera), pero con raza maketa, su realizaci—n ser’a la cosa m‡s odiosa del mundo, la m‡s rastrera aberraci—n de un pueblo, la evoluci—n pol’tica m‡s inicua y la falsedad m‡s estupenda de la historia...
y vosotros, degenerados y corrompidos por la influencia espa–ola, o los habŽis adulterado por completo, o los habŽis reemplazado por los usos y costumbres de un pueblo a la vez afeminado y embrutecido...
Tanto nosotros podemos esperar m‡s de cerca nuestro triunfo, cuanto Espa–a se encuentre postrada y arruinada...
el favorecer la irrupci—n de los maketos es fomentar la inmoralidad en nuestro pa’s; porque si es cierto que las costumbres de nuestro Pueblo han degenerado notablemente en esta Žpoca, dŽbese sin duda alguna a la espantosa invasi—n de los maketos, que traen consigo la blasfemia y la inmoralidad...
Es preciso apartarse de los maketos en todos los —rdenes de la vida...
Gran da–o hacen a la Patria cien maketos que no saben euskera: Mayor es el que le hace un solo maketo que lo sepa...Č.


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Sabino de Arana y Goiri,
el fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV)