SUMARIO

Diciembre 2002

Unificación Comunista de España
 

EDITORIAL

Continúa el peligro de ataque a Irak

El sí de Sadam Hussein a la resolución de la ONU no evita la guerra. Quien piense lo contrario se engaña porque confunde la víctima con el verdugo, el agresor conel agredido.

No estamos de acuerdo ni con Sadam Hussein ni con su régimen. Hay que volver a repetirlo porque, en la simplificación maniquea, hacen creer que quienes estamos contra Bush, obligatoriamente estamos a favor de Hussein. La "tolerancia cero" anunciada por Bush presagia que cualquier actitud, acto o malentendido justificará el ataque anunciado y preparado contra Irak. Los planes de guerra ya están en la mesa de operaciones del Estado mayor del Pentágono y firmados. Los preparativos siguen a marchas forzadas.

Por mucha cobertura de la ONU que los EEUU quieran darle a su ataque a Irak no tienen ni la fuerza moral ni la fuerza de la razón. Sólo tienen la fuerza bruta. Moralmente no tienen ninguna fuerza. Fueron ellos, los EEU, los que se retiraron de la Convención Internacional para el Control del Armamento Químico y Bacteriológico.

Fueron ellos los que se negaron a que los inspectores de la ONU inspeccionaran sus arsenales y laboratiorios. ¿Con qué fuerza moral piden a esos mismos inspectores que supervisen los arsenales iraquíes? Y la razón tampoco les asiste. ¿Piden la eliminación de los arsenales de armas de destrucción masiva? De acuerdo, les apoyamos, pero a condición de que se destruyan todos los arsenales. Tanto los iraquíes como los norteamericanos. De lo contrario, ¿qué razón tienen?

La resolución de la ONU es demasiado ambigua para apoyarla totalmente. Afirma que el informe de los inspectores se presentará al Consejo de Seguridad y eso permite una opción más para oponerse a la guerra, pero en ningún momento exige a los EEUU no comenzar ningún ataque sin autorización expresa de la ONU. Las afirmaciones de Bush de que "no tolerará ningún engaño" tienen dos vertientes. Una, que saben a ciencia cierta que los iraquíes cuentan con armas químicas y bacteriológicas. Armas que se las suministraron los mismos norteamericanos durante la guerra Irán-Irak. Armas que Sadam Hussein utilizó contra los kurdos del norte de Irak con el beneplácito de los mismos EEUU. Armas que negoció su entrega el mismísimo Donald Rumsfeld, actual secretario de Defensa. Y la otra que no esperan ningún gesto de la ONU para decidir cuando empiezan el ataque.

Por todo ello nadie puede abrigar esperanzas ni de que sean los gobiernos de los países del Consejo de Seguridad los que van a parar la guerra ni de que sean los mismos EEUU los que decidan no iniciarla. Impedir el ataque a Irak sólo lo podemos hacer los pueblos levantando un amplio movimiento contra la guerra que incluya también al pueblo norteamericano, y obligue a los gobiernos europeos a ser más firmes frente a los EEU y sus amenazas de guerra.

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Los EEUU se negaron a que los inspectores de la ONU inspeccionaran sus arsenales y laboratiorios. ¿Con qué fuerza moral piden a esos mismos inspectores que supervisen los arsenales iraquíes?