SUMARIO

Diciembre 2002

Unificación Comunista de España
 

El Ruido y la Furia

El discurso del miedo

«Ellos, los Arzallus e Ibarretxe, no tienen miedo porque son parte del aparato del miedo. Ellos excluyen, marcan los blancos "enemigos de lo vasco", y otros extorsionan, amenazan y disparan».

El cinismo del monaguillo está a la altura del maestro. Ibarretxe, en uno de sus últimos actos para exponer su plan soberanista en Vitoria acusa a PP y PSOE de "proyectar un mensaje de miedo sobre la sociedad vasca". Mientras, en Zarauz, un hotel decidía anular un acto del PP "por miedo a las represalias del entorno de ETA"; ya que, según la dirección, habían recibido amenazas en otras ocasiones por celebrar en sus instalaciones actos del PP.

Es sólo el último caso, pero sucede todos los días: agencias de viajes, de publicidad, restaurantes, locales de negocio,... niegan por miedo sus instalaciones para actividades del PP o PSOE. Miles de ciudadanos se han exiliado del País Vasco por miedo e inseguridad. Decenas de miles viven con miedo entre guardaespaldas y medidas de seguridad. Con miedo por ellos, por sus familiares y amigos, por su trabajo y sus medios de vida.

Un número incalculable calla por miedo, ni siquiera hablan de política; y no sólo por miedo a ETA, sino también a que algún alcalde o concejal del PNV, como los de Maruri, les coloque en la diana de la banda terrorista.

Ibarretxe no habla de este miedo. Del miedo. Del auténtico terror que tiene sobrecogido a más de la mitad de los vascos. Pero si no habla no es porque no lo vea. Entonces sólo puede ser por una cosa: porque él no lo tiene. Y no lo tiene porque está del mismo lado de quienes lo siembran.

Como en la Alemania nazi, como en cualquier dictadura, sólo los que son parte del régimen están libres del miedo. Arzallus e Ibarretxe son parte del aparato del miedo: ellos educan en el odio, excluyen, marcan los blancos "enemigos de lo vasco"; otros amenazan, extorsionan y disparan. Acusar a sus víctimas de "proyectar el miedo" es otra de las perversiones de su nazifascismo. Ibarretxe pidió en el mismo acto, a los suyos, "serenidad frente a la campaña del miedo de PP y PSOE".

Quizás quiso decir "sangre fría" para seguir ejecutando su papel en el complejo nazifascista que siembra el miedo en Euskadi.

Ferrán Huertas

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