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Diciembre 2002 |
Unificación Comunista de España
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ENSEÑANZA Todos contra la ley de calidad Adecuar la enseñanza a las necesidades económicas de las multinacionales es el objetivo del gobierno Aznar El pasado martes 29 de octubre, la huelga general de los estudiantes y profesores contra la Ley de Calidad, fue mayoritaria en toda España. Más del 70% de los estudiantes, y más de la mitad del profesorado, secundó, según fuentes oficiales, el paro, y más de doscientos mil se manifestaron en las diferentes ciudades. El rechazo mayoritario de todos los sectores, profesorado, estudiantes y padres de alumnos, está más que justificado, la Ley de Calidad establece distintas medidas que dan como resultado una selectividad de clase. Los hijos de los trabajadores serán condenados a ser tratados directamente como material de deshecho dentro del mundo educativo. La selectividad comienza desde el principio. La no obligatoriedad de la enseñanza hasta los tres años y tener que pagar una guardería es ya la primera selectividad económica. Continua por la subvención de los centros religiosos y concertados y la falta de medios para la enseñanza pública. Que manteniendo la selectividad económica (el inicio de curso en la privada ronda de 45.000 a las 150.000 pesetas frente a las 20.000 o 30.000 de la pública) profundiza la diferente capacitación. El establecimiento por la Ley de Calidad de los diferentes «itinerarios» a los trece años envía inevitablemente a gran parte de los hijos de las clases populares a la formación profesional. A los que aún continúen les esperan nuevas y casi imposibles trabas por superar. Al elevado coste de las carreras universitarias hay que añadir el drástico recorte de becas que ha hecho el gobierno Aznar: las han reducido en un 22% en solo dos años. Al mismo tiempo que el dinero destinado también se ha reducido en un 3,9% en las carreras universitarias y un 4,9% en la educación básica y media. Todos los sectores educativos coincidimos en que la enseñanza tiene que mejorar y mucho. Esto no es un secreto para nadie. Pero bajo este argumento lo que está haciendo el gobierno de Aznar es poner en concordancia el sistema educativo con el proyecto social. Que los hijos de los trabajdores sean trabajadores, los hijos de los profesionales se conviertan en nuevos profesionales, y los hijos de la alta burguesía sean quienes estén mejor capacitados para heredar los altos puestos en la dirección de las grandes empresas. La subordinación de España a los intereses políticos y económicos del imperialismo norteamericano determina la estructura económica y por tanto las «necesidades educacionales» del país. El cada vez mayor control y dominio de los monopolios extranjeros de la economía española determina que se necesite mucha mano de obra barata para los últimos escalones de la producción (puestos de trabajo que hoy están prácticamente siendo ocupados por inmigrantes, puestos que «heredarán» sus hijos que hoy ya están en las escuelas públicas). Mano de obra especializada, de ahí la promoción y desvío de gran número de estudiantes a la formación profesional. Un contingente de técnicos necesario para la puesta en marcha y mantenimiento de la producción y un cada vez mas reducido número de profesionales y altos ejecutivos. Adecuar la enseñanza a las necesidades económicas es el objetivo del gobierno, y la calidad es el argumento «perfecto» que han encontrado. Pero la evidencia de una selectividad de clase, absolutamente discriminatoria con las clases populares, ha levantado a toda la comunidad educativa. Es necesario que toda la sociedad nos unamos para parar los planes del gobierno. Por una enseñanza nacional, democrática y al servicio del pueblo Al modelo social «americano» que quiere imponer Aznar le corresponde una enseñanza elitista y clasista. La reforma de la enseñanza expulsa a los hijos de los trabajadores de los mejores caminos de la educación. La mejora de la educación es una exigencia social de todos, y para los que estamos implicados directamente como estudiantes, padres o profesores es una necesidad urgente y casi vital. Por eso las movilizaciones de estos días contra la Ley de Calidad, así como las manifestaciones del curso pasado contra la reforma de la enseñanza son causas justas que sin duda alguna hay que apoyar decididamente. Sin embargo estas luchas como mucho sólo pueden paralizar momentáneamente los proyectos del gobierno y mantener la situación actual, mejor pero no cualitativamente diferente. Dicho de otro modo, frenar estas leyes es actuar sobre los síntomas y no sobre las causas. Los proyectos y políticas educativas están directamente determinadas por los proyectos sociales. Por el tipo de sociedad que diseña y defiende cada gobierno. Sólo desde aquí se entiende el por qué de una reforma u otra. El gobierno de Aznar está imponiendo el modelo social que podemos llamar «americano». Desmontando el peculiar «Estado del bienestar» existente desde los últimos años del franquismo. La determinación del modelo económico es clave para toda la estructura social. De igual manera que las reformas laborales están dictadas por las exigencias de los monopolios y las multinacionales, con el objetivo de abaratar costes que hagan sus productos más competitivos y aumenten su margen de beneficios, la enseñanza también la quieren adecuar a sus necesidades laborales. Un país como España, cada vez más controlado por las grandes multinacionales, no requiere más que una pequeña élite de altos ejecutivos para dirigir las empresas filiales o las secciones españolas de las multinacionales extranjeras. Y un porcentaje mayor de ejecutivos y técnicos especializados para garantizar la producción deseada. Tampoco se requiere una gran investigación científica, de eso ya se encargan las sedes centrales y las casas matrices. Ellos copan la gran investigación para tener en sus manos las nuevas patentes. Por ello la investigación en España está bajo mínimos. La desviación de grandes contingentes de estudiantes a la formación profesional es para obtener la mano de obra barata y especializada para las cadenas de producción de las grandes empresas. Obreros especializados, mano de obra cualificada. Y toda esta reforma, al mismo tiempo, tiene que ser lo menos costosa para el Estado. A menos gasto estatal menos impuestos, y por tanto menos pagan los que más tienen, aumentando sus beneficios. Y de paso la selectividad económica reproduce la estructura de clases: los hijos de los trabajadores, trabajadores; los hijos de los profesionales, profesionales... Sin partir del significado real de las reformas educativas, todas las luchas se quedarán en una resistencia, finalmente simbólica, a sus planes, que poco a poco irán imponiendo. Cualquier alternativa revolucionaria para la enseñanza, ha de partir de qué proyecto social se defiende, y desde ahí establecer tanto la alternativa de programa como de organización. Los que queremos y luchamos por una España independiente, donde la riqueza esté gestionada por quienes la producen y al servicio del pueblo, nuestro proyecto y programa para la enseñanza no puede ser otro que una enseñanza nacional, democrática, científica y al servicio del pueblo. Una enseñanza nacional: en función de crear y dirigir una economía independiente. Que forme y capacite la mano de obra, a todos los niveles, para desarrollar la industria y la agricultura moderna. Con una investigación propia que nos libere de la dependencia tecnológica. Que optimice al máximo los recursos naturales de que disponemos y busque alternativas a los que no tenemos. Una enseñanza democrática: sin ningún tipo de selectividad económica y por tanto con el acceso a una enseñaza de calidad para todos, con las becas y ayudas necesarias. Una enseñanza gestionada por la comunidad educativa: padres, profesores y alumnos. Una enseñanza científica: que dote a los alumnos de una enseñanza integral básica. Con una enseñanza que combine en todos los niveles la teoría y la práctica. Con unos contenidos constantemente puestos al día, y con los medios adecuados desde el jardín de infancia hasta la universidad. Una enseñanza al servicio del pueblo: que disponga de los mecanismos necesarios para una formación permanente. Que tenga como objetivo elevar permanentemente el nivel cultural de toda la población, acabando con que la cultura y el arte sean un bien para el disfrute de unos pocos. Este programa se corresponde con los intereses populares, y con estos objetivos es desde donde hay que oponerse a los proyectos educativos del gobierno: la reforma de la educación y la ley de Calidad, de otra forma nuestra lucha no saldrá del reformismo y estará abocada al fracaso. Desde este programa tenemos que concretar los programas de lucha de cada segmento de la comunidad educativa. Impulsar la organización revolucionaria de estudiantes, padres y profesores en la universidad, los institutos, los colegios. En próximos números del De Verdad iremos proponiendo programas de lucha y alternativas organizativas. Desde aquí llamamos a todos los lectores a que nos enviéis vuestras propuestas, experiencias e iniciativas. Artículos relacionados: |
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