SUMARIO

Diciembre 2002

Unificación Comunista de España
 

EDITORIAL

Argentina
Una política genocida

Centenares de casos anteriores de niños muertos por el hambre en toda la geografía argentina habían podido ser encubiertos hasta ahora por las clases dominantes. Pero la acumulación de hambre y miseria actual impide seguir ocultando esta realidad

La interminable y dramática oleada de niños muertos por el hambre en Tucumán y las norteñas provincias de Argentina ha sacado a la luz las insoportables condiciones que viene sufriendo el pueblo argentino desde hace ya bastantes años. Centenares de casos anteriores de niños muertos por el hambre en toda la geografía argentina habían podido ser encubiertos hasta ahora por las clases dominantes. Pero la acumulación de hambre y miseria actual impide seguir ocultando esta realidad. Lo que hoy los medios de comunicación muestran de Tucumán no es sino una repetición, corregida y aumentada, de lo que ya venía sucediendo en Jujuy, Salta, Misiones, Chaco, Formosa o en las villas miseria del gran Buenos Aires.

Primero la «dolarización», acompañada con la entrega de las empresas estatales a multinacionales, monopolios y terratenientes, garantizaba que cada peso que ganaban éstos valía un dólar, aunque al mismo tiempo produjera millones de parados y extendiera la geografía del hambre a todo el país. Después vino la devaluación y el corralito, el intento de un sector de monopolios y grandes terratenientes, vinculados a la exportación y los grandes bancos, de salvarse de la enorme presión desatada por Washington para recuperar el terreno perdido ante sus rivales. Un fenomenal robo que disparó la inflación mientras los salarios y jubilaciones permanecían congelados y los ahorros «acorralados»; hundiendo en la miseria a trabajadores y campesinos y llevando el hambre a límites inimaginables en un país con millones de hectáreas de tierras fértiles.

Estos son los resultados materiales de una política auténticamente genocida dictada sin piedad desde Washington y aplicada inmisericordemente por una oligarquía vendepatrias y una clase política hipercorrupta. Argentina ha pasado, en unos pocos años, de ser considerada el granero del mundo y la despensa de América a estar cruzando el umbral del infierno. Estas son las consecuencias de la decisión norteamericana de convertir, a través del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, a Argentina en la «cabeza de turco» de Iberoamérica, en el «espejo» en el que deben mirarse todos aquellos países dependientes de EEUU que pretenden buscar otro camino distinto al que imponen los intereses norteamericanos.

El progresivo alineamiento de importantes sectores económicos y políticos de la clase dominante argentina con la Unión Europea y el capital financiero europeo estuvo en el origen del estrangulamiento de la economía argentina propiciado por las insoportables exigencias del FMI. Una encarnizada e inhumana advertencia, de la que estos días estamos conociendo sus más terribles efectos y de la que ningún país sometido a la órbita norteamericana está a salvo. Sólo la más absoluta ceguera ante la naturaleza extremadamente feroz y depredadora del hegemonismo norteamericano puede hacer creer a alguien que sus condiciones de vida y su bienestar material están asegurados de por vida.

Hoy ha sido Argentina, mañana le puede tocar a cualquiera que se atreva a desafiar los dictados de Washington o que, simplemente, represente un obstáculo a sus planes. Sacudirse este dominio se convierte, cada día más, en una necesidad vital para todos los países y pueblos del mundo.


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Estos son los resultados materiales de una política auténticamente genocida dictada sin piedad desde Washington y aplicada inmisericordemente por una oligarquía vendepatrias y una clase política hipercorrupta. Argentina ha pasado, en unos pocos años, de ser considerada el granero del mundo y la despensa de América a estar cruzando el umbral del infierno.