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Diciembre 2002 |
Unificación Comunista de España
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REPORTAJE CENTRAL Chávez,
Lula, Lucio Gutiérrez... La situación de Hispanoamérica es preocupante, pero contradictoriamente esperanzadora. Preocupantes los padecimientos del pueblo argentino, los tambores de guerra del plan Colombia o el golpe permanente en Venezuela, fenómenos auspiciados por el hegemonismo norteamericano como si del «plan Cóndor» del nuevo siglo se tratara. Esperanzadora es la situación creada tras los triunfos electorales del Partido de los Trabajadores del Brasil y de la Plataforma 21 de enero en Ecuador, expresión de la amplia rebelión social de los sectores más explotados y oprimidos, los más directamente afectados por los planes norteamericanos. De ser consecuentes con sus promesas, el triunfo electoral puede consolidar una corriente antihegemonista, en pos de la soberanía y la unidad del mundo hispano, que cuenta ya con la punta de lanza del pueblo y el gobierno venezolano. Jordi Martínez El gigante de las diez pulgas Herido el Mercosur con la sangrante crisis argentina desatada por las implacables exigencias de la banca norteamericana sobre el pago de la deuda externa, George Bush ha iniciado tras el 11-S una ofensiva sobre los países iberoamericanos. Armado con el «fast track», o sea poderes otorgados por el Congreso Norteamericano para negociar convenios económicos sin necesidad de ser ratificados por la cámara legislativa, y con la impunidad que le otorga la bandera de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo a escala mundial, Bush se dispone a imponer la agenda del ALCA (Acuerdo de Libre Comercia de América) para el 2005. Caiga quien caiga. En el reciente encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA, el líder indígena Evo Morales, que estuvo a punto de alcanzar la presidencia de Bolivia en las últimas elecciones, afirmaba: «Quiero decirle al compañero Lula, al compañero Lucio Gutiérrez, al compañero Hugo Chávez, que estén al lado del pueblo y no al lado de las transnacionales. Hago un llamado para que no entren al ALCA. Solamente con que Lula no entre, no habrá ALCA para Latinoamérica. Si nos complementamos con el compañero Hugo Chávez, con el compañero Lucio Gutiérrez, con seguridad por primera vez en Latinoamérica el imperio puede ser derrotado. Con el TLC en Chiapas se come más tortilla de EEUU que mexicana. Antes México exportaba maíz y ahora importa maíz y con el ALCA quieren lanzar todo el TLC para América Latina». La esperanza reside en la imagen del gigante norteamericano con diez pulgas bajo los dedos. Para mantener su hegemonía debe mantenerlas controladas a todas, cuando la realidad es que si se le descontrola una tiene que mover los demás dedos y es inevitable que se le rebelen todas. Visto de conjunto, las victorias en Brasil y Ecuador de organizaciones progresistas no ha hecho sino aumentar la necesidad de EEUU de apagar, como sea, la llama de la unidad y la independencia del mundo hispanoamericano y presentar al mundo que Lula y Lucio Gutiérrez no tienen absolutamente nada que ver con Chávez o Fidel Castro. No sea que creen escuela. Histórica victoria popular en Ecuador Las primeras felicitaciones por el triunfo electoral de Lucio Gutiérrez vinieron de Caracas y de la Habana. El periódico argentino «La Nación» se apresuró a tildarle de ex-militar golpista. En términos similares calificaron los principales medios de comunicación mundiales a Hugo Chávez cuando ganó las elecciones. Lucio Gutiérrez ha conseguido articular en torno a su candidatura un abanico de organizaciones sociales y de izquierda ecuatorianas que en su momento protagonizaron las movilizaciones y la toma del Congreso Nacional en enero del 2000. Su candidatura ha sido promovida por el Movimiento «Sociedad Patriótica 21 de enero» y por el movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik-Nuevo País de orígen indígena y campesino. La apoyan el Frente Popular, CONAIE, Frente Patriótico, Coordinadora de Movimientos sociales, el movimiento médico de los mandiles blancos, la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras, así como partidos como el Movimiento Popular Democrático, PCE, PCMLE y muchos más. Lucio Gutiérrez encabezó al sector de mandos medios del ejército ecuatoriano que el 21 de enero de 2000 se alineó con la revuelta social y el derrocamiento del presidente Jamil Mahuad. La revuelta fue la culminación de un largo proceso de movilizaciones populares durante la década de los noventa contra las recetas monopolistas que imponían cada vez peores condiciones de vida y trabajo para la población, aumento de los precios desorbitado en los combustibles o en los intereses bancarios, especialmente para la población indígena. La población de Ecuador está compuesta en un 52% por indígenas y en un 40% por mestizos; el 8% restante lo componen principalmente descendientes de españoles y de africanos. Aproximadamente el 54% vive en centros urbanos y el resto en medios rurales. En 1995 Ecuador tenía 11.460.117 habitantes. En el 2000, 9.100.000 de ellos vivían bajo el umbral de la pobreza. Sin embargo, la revuelta del 2000 no es un movimiento a la desesperada. El Parlamento Nacional de los Pueblos de Ecuador se constituyó entonces en un auténtico poder popular que abogaba por «un cambio total del modelo neoliberal, por una economía justa, solidaria, ambientalmente sostenible, que reconozca la plurinacionalidad y la diversidad cultural, productiva y democrática...» mientras llamaba a la movilización popular. Debemos leer el triunfo de Lucio Gutiérrez como la expresión de un proyecto de poder popular para Ecuador y por tanto como un paso aunque necesario, no suficiente para que el pueblo ecuatoriano vea colmadas sus aspiraciones. El ahora derrotado Gustavo Noboa, oligarca del sector bananero, era en el 2000 vicepresidente de Mahuad y fue encumbrado a la presidencia por la cúpula militar ecuatoriana que recondujo la rebelión social hacia el cauce anterior. Los oficiales que apoyaron la rebelión fueron encarcelados y pasados a retiro. Las aguas volvieron a su cauce. Vista la experiencia venezolana y salvando las diferencias, la intervención de los altos mandos del ejército, de orientación pronorteamericana, será sin duda el principal escollo para acometer reformas urgentes y necesarias de orientación patriótica, democrática y popular. Ecuador es un auténtico portaaviones terrestre para la ejecución del Plan Colombia por los EEUU. Las bases de Manta, Aruba, Cura¨ao y El Salvador garantizan no sólo la tutela militar del país andino por el gigante del norte, sino un auténtico trampolín para la intervención en los países vecinos. Dicen que mientras la Habana albergaba la cumbre contra el ALCA, Lucio Gutiérrez estaba presentando credenciales en Washington. A partir de ahora, la atención de todos los demócratas y progresistas debe de estar en fortalecer que la corriente abierta con el triunfo de Lula y Lucio Gutiérrez se consolide y coja cuerpo en un frente antihegemonista cada vez mayor. EEUU moverá sus fichas para negociar individualmente con cada uno, disgregar y atomizar la unidad del mundo hispano pasa a ser una de sus principales prioridades. No hay que crearse enemigos donde no los hay «Los pueblos indígenas siempre hemos sido tolerantes. Los que no nos han tolerado son los que hace 500 años nos invadieron y nos sometieron con salvajismo». Estas declaraciones de Evo Morales, líder cocalero de Bolivia, no son excepcionales entre los dirigentes de la rebelión popular en Hispanoamérica. Castro, Chávez, Lucio Gutiérrez o el subcomandante Marcos han arremetido en una u otra ocasión contra el imperialismo español del siglo quince para conseguir el apoyo de unas comunidades indígenas muy sensibles al mensaje, por haber sido históricamente y ser actualmente las más explotadas y oprimidas por el imperialismo. Sin embargo, la justeza de las reivindicaciones indigenistas no debe orientarse desde un antiimperialismo de hace cinco siglos puesto que desviará de forma oportunista la necesaria unidad del mundo Hispano (España incluida) contra los principales imperialistas de hoy, el hegemonismo norteamericano. Existen lazos de unidad más que de sobra entre los pueblos de España y de Hispanoamérica como para reivindicarlos contra la dictadura mundial de Bush, y para promover su cristalización en un polo de poder en favor de la paz, la libertad y el progreso mundiales. Y somos unos y otros, todos, los que actualmente sufrimos la tenaza de EEUU. Aquí a través de los sucesivos gobiernos vendepatrias, desde Calvo Sotelo a Aznar pasando por Felipe González, que son los mismos que blindan el saqueo de los BBVA, Repsol o Telefónica dentro y fuera de las fronteras españolas. Curar las heridas del pasado con el luminoso futuro de la unidad de los pueblos hispanos contra el enemigo yanqui debe formar parte del patrimonio revolucionario de los antiimperialistas hispanoamericanos. No hay que crearse enemigos donde no los hay. Sí a la vida, No al ALCA Colin Powell, Secretario de Estado de EE.UU: «Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del polo ártico hasta la Antártida, libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio». Lula da Silva, jefe de gobierno de Brasil: «Tratándose del ALCA, al país le interesa la integración y no una anexión. Brasil discutirá con Estados Unidos sobre la integración continental de la misma forma en que Estados Unidos ha discutido con Brasil, es decir, defendiendo sus intereses». Lucio Gutiérrez, jefe de gobierno de Ecuador: «El área de Libre Comercio de las Américas es una amenaza para Ecuador. Es como una herramienta, como un tractor, si lo sabemos conducir es una ventaja, si no, posiblemente podemos causar un desastre». Hugo Chávez, presidente venezolano: «Si algo hay que acelerar son nuestros mecanismos regionales y subregionales de integración, y no la propuesta de la creación del área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). De acelerarse este proyecto sin el fortalecimiento previo de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el MERCOSUR, el acuerdo de integración pudiera ser para nosotros más bien, un mecanismo de desintegración. El ALCA debe ser creado tomando en cuenta los principios de equilibrio, gradualidad y progresividad de las negociaciones, así como las diferencias en los niveles de desarrollo de las economías del hemisferio». Marcha contra el ALCA hacia Quito, consignas: «¡No queremos y no nos da la gana, ser una colonia norteamericana. Sí queremos y sí nos da la gana, ser una potencia sudamericana!» «¡A ver, a ver, a ver ¿Quién lleva la batuta? Si el pueblo organizado o el ALCA hijo de puta!» «¡Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir El ALCA imperialista tiene que morir!» «¡Alerta!¡Alerta! Alerta que camina El ALCA imperialista por América Latina.» «¡Derecha, izquierda el ALCA a la mierda! ¡Arriba, abajo el ALCA al carajo!» «¡Llucsi cai (traducido del Quechua: Fuera de aquí) Yankis de Manta!» Venezuela: Nixon creó la doctrina contra el Chile de Allende: «vamos a hacer que la economía chilena aúlle de dolor». Ahora, sus aventajados alumnos que ocupan la Casa Blanca han decidido lo mismo, pero multiplicado, con la Venezuela de Chávez. El plan «Allende 2» no funcionó con Chávez a la primera. El pueblo desbarató los planes norteamericanos de apagar la llama de la independencia nacional en Hispanoamérica. El apoyo de un sector importante del ejército venezolano también permite a Chávez mantener firme el rumbo de las reformas. Pero el motor principal, como él mismo admite, es la movilización popular. Pese a ello, desde que en abril intentaran un golpe, que la contundente y masiva movilización popular y el respaldo de la tropa echó por tierra en apenas 48 horas, no han cejado en su empeño. Los sectores proyanquis, lideres sindicales incluidos, han emprendido una ofensiva para literalmente poner el país patas arriba de forma prolongada, «indefinida» según ellos. Si no cayó a la primera, pretenden crear las condiciones para tirarlo como sea. Semanas atrás presentaron cerca de dos millones de firmas exigiendo que el presidente sometiera su mandato a referéndum, cuando la Constitución bolivariana, impulsada por el propio Chávez, establece la democrática medida del referéndum revocatorio para cualquier cargo electo en Venezuela a la mitad de su mandato, lo que en el caso de Chávez no ocurrirá hasta el 2004. Pero además, cuando el Consejo Nacional Electoral ya ha revisado más de 700.000 firmas, ha detectado que el 37«7% son falsas. Ahora han decretado una huelga salvaje, indefinida, una «huelga de los ricos» como la llaman allí, cuyo objetivo evidente es hacer retorcer de dolor a la economía venezolana. Nada le importa la ruina a la que están conduciendo la economía nacional seis mil millones de pesetas diarias cuesta la paralización de la producción petrolífera a la hipercorrupta oligarquía que en 40 años desangró al país, acumulando fabulosas riquezas en sus manos mientras condenaba a la miseria a la inmensa mayoría de habitantes de uno de los países más fructíferos y ricos del planeta. Antes desangrada Venezuela que en manos del pueblo la riqueza nacional. Ésta es su consigna. Como perros rabiosos azuzados por Washington, una diabólica alianza entre los sectores parasitarios que medraron con el anterior régimen (oligarcas, terratenientes, burócratas del petróleo, dueños de los medios de comunicación, la jerarquía eclesiástica, el alto mando castrense,...) están dispuestos a destrozar el país con tal de volver a poner Venezuela en manos de sus amos yanquis para que éstos les ayuden a restablecer su depredador poder caciquil. ¿Serán capaces, en su odio y desprecio de clase hacia cualquier cambio impulsado por las clases populares, de desatar un conflicto civil de incalculables consecuencias en vidas y padecimientos? De momento, los medios de comunicación, especialmente los televisivos, se han constituido, como recientemente ha denunciado ATTAC-Venezuela, en unos despiadados promotores del odio y la discriminación social, racial y política. |
Herido el Mercosur con la sangrante crisis argentina desatada por las implacables exigencias de la banca norteamericana sobre el pago de la deuda externa, George Bush ha iniciado tras el 11-S una ofensiva sobre los países iberoamericanos.
Las primeras felicitaciones por el triunfo electoral de Lucio Gutiérrez vinieron de Caracas y de la Habana. El periódico argentino «La Nación» se apresuró a tildarle de ex-militar golpista. En términos similares calificaron los principales medios de comunicación mundiales a Hugo Chávez cuando ganó las elecciones.
Debemos leer el triunfo de Lucio Gutiérrez como la expresión de un proyecto de poder popular para Ecuador y por tanto como un paso aunque necesario, no suficiente para que el pueblo ecuatoriano vea colmadas sus aspiraciones.
Marcha contra el ALCA hacia Quito: «¡No queremos y no nos da la gana, ser una colonia norteamericana. Sí queremos y sí nos da la gana, ser una potencia sudamericana!» |