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Diciembre 2002 |
Unificación Comunista de España
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INTERNACIONAL Irak entrega su informe a los inspectores de la ONU La guerra anunciada La rapidez con la que los sectores más duros y el mismo Bush han descalificado el informe, confirma que están más interesados en preparar la guerra que en buscar la verdad sobre su capacidad militar Irak ha presentado el informe exigido por la resolución 1441 de la ONU. Casi 12.000 folios en los que se detalla la información sobre sus programas de armamento, nuclear, biológico y químico. Como habían anunciado y era de esperar el informe concluye que Irak carece de armas de destrucción masiva. Y, como también se esperaba, Bush ha vuelto a denunciar lo que no ha dejado de repetir en los últimos tiempos: Sadam miente y Estados Unidos tiene pruebas de los arsenales que oculta. «Examinaremos detenidamente el informe y en qué medida cumple la resolución 1441 de la ONU; pero continuaremos el trabajo con otros países para terminar la búsqueda de las armas prohibidas que Sadam esconde». Desde la llegada de los inspectores de la ONU a Bagdad, la administración Bush no ha dejado ni un día de repetir las mismas palabras y la misma conclusión: Sadam Husseim oculta sus arsenales de destrucción masiva, nucleares, químicos y biológicos; y sólo aceptaremos un informe que reconozca la existencia de estos arsenales. Sadam miente y, por lo tanto, hay pocas esperanzas de evitar la guerra. Para los halcones de Washington no sirve de nada que, hasta ahora, los inspectores hayan podido inspeccionar sin problemas, incluso que hayan entrado ya en uno de los famosos palacios de Sadam Huseim sin encontrar ningún rastro de armas prohibidas. Ni las declaraciones de Hans Blix, el jefe de los inspectores, que ha reiterado: «A día de hoy no tenemos pruebas..., el gas mostaza no es como la mermelada, los misiles no son paraguas, dejan rastro». Ni que el mismo Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, haya reconocido «la cooperación de Irak con las inspecciones»; en los primeros doce días se han efectuado 22 inspecciones, 15 de ellas estratégicas, y un palacio presidencial. Bush ha decidido acabar con el régimen de Sadam Huseim como primer paso para un reordenamiento general de la mayor zona petrolífera del mundo. La rapidez con la que los sectores más duros y el mismo Bush han descalificado el informe, confirma que están más interesados en preparar la guerra y acabar con Huseim que buscar la verdad sobre su capacidad militar. Sadam es un monstruo que oprime a su pueblo; pero eso es lo que menos importa a Bush. Y, en todo caso, eso no justifica una guerra de agresión que lleve la muerte y destrucción al pueblo iraquí. La presión sobre los inspectores La Casa Blanca mantiene desde el principio un enfrentamiento con el jefe de los inspectores de la ONU, el sueco Hans Blix: imponiendo como inspectores a auténticos agentes de la CIA (como MCGoerge, recomendado por el Departamento de Estado y reconocido miembro de asociaciones sadomasoquistas en Estados Unidos); exigiendo inspecciones más agresivas; y reclamando que los inspectores presionen a los científicos iraquíes para que deserten a Estados Unidos y se sometan a un interrogatorio. Hasta el mismo Blix ha tenido que salir al paso para aclarar que ellos ni son la CIA, ni van a ejercer como agencia de desertores. Como denuncian los firmantes norteamericanos del manifiesto No En Nuestro Nombre, «la máquina de guerra se ha puesto en marcha». Bush y su equipo tienen un objetivo: acabar con el régimen iraquí y, por eso, sólo creerán lo que quieren escuchar, que el régimen de Sadam acumula armas de destrucción masiva nucleares, químicas y biológicas. La de Bush es una estrategia maquiavélicamente peligrosa. Si no lo reconocen porque mienten y si lo reconocen porque hay que eliminarles. En cualquier caso la utilización de la fuerza, o lo que es lo mismo, de la guerra, es la única salida y a ello dedican frenéticamente todos sus esfuerzos. Los emisarios de Bush recorren Europa, Asia, áfrica y Australia para exigir el apoyo y la implicación en la guerra, más de 50 países, la OTAN, Japón, son objeto de la visita de los mensajeros de la guerra. Y en esa dirección preparan a la sociedad norteamericana cada vez más agitada por los tambores de guerra que baten desde el Pentágono. F. Huertas «Para bellum» (Prepara la guerra) La administración Bush está metiendo a la sociedad norteamericana en una acelerada dinámica de guerra. La prensa se hace eco todos los días de nueva iniciativas bélicas del Gobierno: el Ejército anuncia la movilización de miles de reservistas para una posible ofensiva contra Irak; mientras el Pentágono prepara campañas de pre-reclutamiento de jóvenes en los institutos de enseñanza, para lo que ha reclamado a todos los centros el listado completo de todos los estudiantes de 15 a 18 años, bajo amenaza de tomar represalias en caso contrario. El diario The New York Times, por su parte, informa estos días que Estados Unidos tendrá muy pronto la cantidad necesaria de tanques, barcos y aviones, bombas y tropas en el Golfo para lanzar un ataque contra Irak en Enero. Unos 60.000 soldados, pilotos y oficiales de marina; 200 aviones de combate, cuatro portaaviones se están situando ya en posición para poder efectuar los ataques y dos más se dirigen hacia la zona. Mil estrategas y oficiales preparan por ordenador la guerra en el cuartel general situado en Qatar y otros estados del Golfo Ferrán Huertas |
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