SUMARIO

Diciembre 2002

Unificación Comunista de España
 

SOCIEDAD - Medios de comunicación

Disputa en los medios de comunicación
Algo más que una guerra mediática

Una vertiginosa y contradictoria sucesión de acontecimientos relacionados con la propiedad y la concentración de los principales medios de comunicación españoles se han sucedido en las últimas semanas. A la autorización por parte del ministerio de Economía de la fusión entre las plataformas digitales –una forma enmascarada de absorción de Vía Digital por parte de Canal Satélite– le sucedía, apenas unos días después, una decisión en sentido contrario: la inesperada prohibición dictada por el ministerio de Ciencia y Tecnología de que una televisión de ámbito nacional pueda tener propiedades en televisiones locales. Si de la primera es Polanco el gran beneficiado, de la segunda, por el contrario, tanto él como el grupo Correo-Prensa española resultan gravemente perjudicados.

En el bloque de familias de la oligarquía que apostaron por Aznar se está reproduciendo, bajo formas peculiares, el enfrentamiento que ha dividido en los últimos años a la clase dominante española

En medio de ambas decisiones, el periódico El Mundo, en un sorprendente giro político, pasaba a convertirse en uno de los mayores críticos del gobierno Aznar, cuando desde siempre había sido uno de sus más sólidos puntales. Semanas después, ABC (propiedad del grupo Correo) emprendía un camino parecido. Los más perspicaces analistas se han apresurado en señalar cómo detrás de esta batalla –importante en sí misma dado el papel que han pasado a ocupar los medios de comunicación en las democracias virtuales de los países desarrollados– es fácil adivinar los movimientos de los distintos sectores del PP tomando posiciones, a favor o en contra de uno u otro candidato, ante el cercano desenlace de la carrera por la sucesión de Aznar. Sin embargo, aun siendo esto real, lo cierto es que son intereses bastante más poderosos que los de una sucesión dinástica los que están en juego.

En realidad, ambas batallas, la de la sucesión de Aznar y la del reparto mediático, tienen un mismo hilo conductor, una de cuyas terminales está en Madrid, pero que en el otro extremo tensionan centros de poder mundial bien distintos y distantes. Todos los indicios apuntan a que en el bloque de familias de la oligarquía que apostaron por Aznar se está reproduciendo, bajo formas peculiares, el enfrentamiento que ha dividido en los últimos años a la clase dominante española y cuyo acontecimiento más significativo fue la defenestración de la oligarquía de Neguri de la cúpula del BBVA.

De un lado el sector firmemente alineado con Washington y dispuesto a dar la batalla hasta sus últimas consecuencias contra el proyecto franco-alemán de una Europa de las regiones que, en su desarrollo, amenaza con romper la unidad de España. Y, del otro, el sector oligárquico sólidamente anclado al proyecto de hegemonía franco-alemana sobre Europa.

Así, es imposible no advertir en la decisión de Rato de permitir que Polanco se quede con el monopolio exclusivo de la televisión digital el intento de buscar, si no una alianza, sí al menos un «pacto de no agresión». Pero tender puentes hacia quien, además de ser un imperio de la comunicación, está enclavado en el corazón político del sector de la oligarquía que ha hecho del alineamiento con el eje franco-alemán el centro de su estrategia, representa un viraje de 180 grados con respecto a la línea mantenida por Aznar de atacarlos en múltiples frentes, arrebatándoles todos los resortes de poder posibles.

Difícilmente el sector pro franco-alemán de la clase dominante española podría adoptar una posición de connivencia o neutralidad con nadie que pretenda mantener una línea que tantos y tan cuantiosos varapalos económicos y políticos le ha propinado. Mientras Mayor Oreja ha sido desde siempre una de las bestias negras del grupo PRISA, al que no han ahorrado críticas y descalificaciones, ahora la catástrofe del Prestige les ha permitido enfilar indirectamente al otro candidato, Mariano Rajoy, convertido en responsable último de la negligente actuación del gobierno. Lo que, al mismo tiempo, contrasta con la benevolencia en el trato ofrecido al ministro de Economía, incluso en el período del decretazo y la Huelga General del 20-J, durante el que, pese a ser Rato el máximo responsable de la medida, no se oyó en los medios del grupo críticas demasiado ácidas sobre él.

De la misma forma, no es casual que El Mundo y ABC hayan cogido como blanco de sus críticas a Rato o a personajes de su entorno, como el presidente de Telefónica, insistentemente acosado por Pedro J. Ramírez desde que anunciara su intención no sólo de renunciar a construir el gran grupo mediático capaz de competir con Polanco, sino de entregarle «la joya de la corona», la plataforma digital diseñada como buque insignia desde la que arrebatar a Prisa su indiscutida hegemonía en los medios de comunicación.

Hasta tal punto han llegado las contradicciones que algún comentarista de estos medios ha afirmado que «el principal riesgo» de la candidatura de Rodrigo Rato a la sucesión de Aznar está en «su sospechosa neutralidad» en el combate al nacionalismo étnico, batalla en la que, dicen, «todas las intervenciones públicas de este político que aspira a la Presidencia del Gobierno podrían caber en un folio y aún sobraría espacio». Llegando, incluso, a advertir que una posible victoria de Rato en las elecciones de 2004 abriría peligrosamente las puertas «a la búsqueda del diálogo y el pacto en torno a la propuesta de Ibarretxe», arrastrando tras esta posición a un Zapatero fuertemente presionado en el mismo sentido dentro del PSOE y por «los grupos económicos y mediáticos que apoyan a éste».

Y esto es, verdaderamente, lo que está en juego tanto en la carrera por la sucesión, como en el endiablado sistema de alianzas y rupturas trazado en torno al reparto del poder mediático: si la actual línea dominante en el seno de la oligarquía financiera, caracterizada por su radical oposición al eje franco-alemán y, consiguientemente, por buscar cobijo en una incondicional subordinación a Washington, va a poder seguir disfrutando de su actual hegemonía. O si, por el contrario, los sectores estratégicamente vinculados al eje franco-alemán, a pesar del considerable retroceso sufrido, están en condiciones de, si no retomar la iniciativa, sí al menos neutralizar la ofensiva del sector rival.

El desenlace, sin embargo, no está cercano. Son demasiadas, y demasiado poderosas, las fuerzas y los intereses en juego como para resolver la disputa de una sola tacada.

A. Lozano


Medios de comunicación y democracia virtual

GRUPO PRISA

Accionista mayoritario: Jesús de Polanco.
Accionistas de referencia: BBVA, Grupo March, Vivendi-Universal (Francia)
Periódicos y revistas: El País, 5 días, As, El Correo de Andalucía, Odiel Información, Jaén, La Voz de Almería, El Día de Valladolid, La mirada, Cinemanía, Claves de razón práctica, Rolling Stone,...
Radios: Cadena Ser, 40 principales, Cadena Dial, Radiolé, M-80, Sinfo radio, Unión radio, Caracol radio,...
Televisiones: Canal +, Canal Satélite Digital, CNN+, 40TV, Canarias TV, Sogecable, Cable Antena, Audiovisual Sport, Localia TV (agrupación de 65 televisiones locales)
Cine: Sogecine, Sogepaq, Warner Sogefilms, Warner Lusomundo.
Editoriales: Santillana, Alfaguara, Alianza, Taurus, El País-Aguilar, Anaya, Altea, Librerías Crisol, Mangold, Ediciones Nuevo México, Moderna,...

GRUPO CORREO-PRENSA ESPAñOLA

Accionistas mayoritarios: familia Ybarra- Churruca (BBVA)
Periódicos: ABC, El Correo español, El diario vasco, El diario montañés, El comercio, El norte de Castilla, Hoy, Ideal, La Rioja, La Verdad, Las Provincias, Sur, Andalucía costa del golf, Huelva información, La gaceta de los negocios, Dinero, El adelantado de Segovia, Diario de ávila, Diario de Soria...
Agencias: COLPISA, Agencia Galega de noticias.
Radio y Televisión: Radio Telebasconia, accionista de referencia en Tele 5, Local-Media (agrupación de 38 tv locales), posee 5 licencias de FM aún no operativas, importante participación en Cadena COPE, Vía Digital y Televisa y en los diarios argentinos Clarín y La Nación.

ALIANZA GRUPO RECOLETOS-TELEFÓNICA-EL MUNDO

Principales accionistas: Pearson, Telefónica y Beterlsmann (Recoletos). BBVA, La Caixa, BSCH (Telefónica). Recoletos, Telefónica, Rizzoli- Corriere (El Mundo).
Periódicos y revistas: El Mundo, Marca, Expansión, Diario Médico, Actualidad económica, Telva, Interiores, La aventura de la historia, Ajoblanco, participación en La Razón,...
Radio y televisión: Onda cero, Radio Marca, Radio Voz, El mundo radio, Antena 3, Vía Digital, Audiovisual Sports, Endemol, Expansión Tv, Canal mundo visión,...
Internet: Terra, Teleline, Infovía plus, Viápolis.com,É
Cine: Lola Film

Como puede observarse a través de las distintas participaciones cruzadas que los grandes monopolios y grupos financieros tienen en los grupos mediáticos rivales, el poder de los medios de comunicación está extraordinariamente concentrado en unas pocas manos. Esto es lo que explica el hecho de que, pese a la aparentemente enorme diversidad de medios de comunicación, la pluralidad real brille por su ausencia.

Por eso no hay, desde esta perspectiva, en los medios de comunicación españoles diferentes puntos de vista sobre los grandes temas de la actualidad nacional o internacional, sino distintas opiniones expresadas todas ellas desde el mismo punto de vista. El punto de vista de los intereses de las clases dominantes.

A principios del siglo XX existían en Madrid más de cien periódicos de difusión nacional. Hoy han quedado reducidos a cuatro. A mayor concentración del poder político y económico se corresponde una creciente monopolización de la información.

En nuestros días, con la aparición del nuevo fenómeno del hegemonismo, con la consiguiente hiperconcentración a escala mundial, la pluralidad y la libertad real para que se expresen en los medios de comunicación de masas distintas posiciones y puntos de vista es cada vez menor. En las democracias virtuales de los países desarrollados, el control de las burguesías monopolistas sobre los medios de comunicación hace que veamos sólo los aspectos de la realidad que a ellos les conviene, moldeando así la opinión y las conciencias de acuerdo con sus intereses.

 


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En realidad, ambas batallas, la de la sucesión de Aznar y la del reparto mediático, tienen un mismo hilo conductor, una de cuyas terminales está en Madrid, pero que en el otro extremo tensionan centros de poder mundial bien distintos y distantes.