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| Diciembre 2002 | Unificación Comunista de España |
| CULTURA Almodóvar barre en Europa
Almodóvar, con su película Hable con ella, arrasó en la gala de los premios del cine europeo, considerados como los oscar de Europa. Premio a la mejor película, al mejor director, al mejor guión, premio del público (por votación entre lectores de revistas especializadas de cine y programas de radio en toda Europa) al mejor director y al mejor actor para Javier Cámara por su interpretación de Benigno, el enfermero cuya posición ante la vida y la gente a la que ama se constituye en el núcleo central de la trama de Hable con ella. Almodóvar dejó en la cuneta a directores como Roman Polanski, autor de El Pianista un duro film, triunfante en el último festival de Cannes, en el que el realizador de origen polaco saca a la luz los fantasmas de su dramática infancia como niño judío en la Polonia martirizada por los nazis que sólo obtuvo una estatuilla, mejor fotografía, de las siete a las que aspiraba. O como el film «Un hombre sin sombra», del finlandés Aki KaurismŠki, un corrosivo retrato, en clave de humor negro pero descorazonador al mismo tiempo, de las acomodadas sociedades europea del bienestar, que competía para seis premios. Entre numerosos críticos cinematográficos especializados, sobre todo de nuestro país, se ha cuestionado el reconocimiento de la Academia del Cine europeo a la última obra de Almodóvar, «un melodrama al estilo Douglas Sirk según ellos en formato posmoderno donde se dan cita desde toreras a enfermeros violadores, pero todo envuelto en un elegantísimo tono kistch». Se dice, de acuerdo con esta interpretación, que los académicos han preferido el triunfo del sentimentalismo, de lo rosa, frente a realidades más duras. La realidad más dura, sin embargo, es que son ellos los que no han entendido nada de la última película de Almodóvar, ni, en general de toda su obra. Debajo del aparente «sentimentalismo» de «Hable con ella» lo que hace Almodóvar es presentar a través de dos personajes socialmente discordantes, en apariencia tan incompatibles entre sí como el aceite y el agua un encuentro entre dos seres que se revela como un auténtico choque entre dos mundos, entre dos universos opuestos de concepciones sobre la ilimitada fe en la vida y sobre el incalculable poder del amor. Una, la de Marco, una concepción racional de las cosas, en la que sólo es posible aquello que la razón es capaz de entender, y que, por eso mismo, se revela como limitada, destructora, incapacitada para captar las innumerables y decisivas manifestaciones de la vida que no se expresan en conceptos racionalmente aprensibles. Del otro lado, Benigno, poseedor de una ilimitada fe en el poder creador de la vida, de la palabra, del amor. Capaz de romper hasta los más sacrosantos tabúes y convenciones sociales con la misma inocencia que siembra invisibles lazos de amor con la gente que le rodea hasta en los detalles más nimios e insignificantes. «Hable con ella, cuénteselo» le dice Benigno a Marco nada más saber que él también está cuidando a su amada en coma irreversible en la habitación de al lado. «Ya me gustaría a mí, pero en este estado no puede oírme», le contesta Marco. «No crea. El cerebro de las mujeres es un misterio. Y en este estado más», es la respuesta final de Benigno en la que está encerrada esa inagotable convicción que le lleva a confiar en que la vida, por más mínima que parezca a nuestros ojos, acabará, de una u otra manera que para nosotros es incomprensible, imponiéndose sobre todas las cosas. Pero la ciencia oficial, en este caso los psiquiatras de la cárcel a la que conducen a Benigno tras conocerse los resultados de la violación, determina que una concepción así sólo puede ser fruto de la mente de un psicópata, incluso aunque el resultado de su acción haya sido la vuelta a la vida de Alicia, a la que la misma ciencia oficial había condenado a ser una muerta en vida. ¿Cabe realidad más dura e hiriente? A. L. |
Hable con ella presenta un choque entre dos mundos, entre dos universos opuestos de concepciones sobre la ilimitada fe en la vida y sobre el incalculable poder del amor. |