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Diciembre 2003 |
Unificación Comunista de España
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EDITORIAL Limpiar Euskadi del chapapote nazi «La unidad ha de traducirse en una alternativa electoral. No hay nada que ganar que no sea la capacidad democrática para relevar del poder en Euskadi a los que hacen posible el fascismo y el racismo.» Hay quien pretende, visitando a Ibarretxe, presentar una situación de «normalidad» en Euskadi, frente a la intolerancia de Aznar desde Madrid. Pero no hay día que el régimen nazifascista instalado en Euskadi por la camarilla de Arzallus y los suyos no destile gotas del más negro chapapote nazifascista, adelantando el infierno que sería un País Vasco separado bajo su exclusivo dominio. Sus pretensiones racistas para tratar a los estudiantes de otras comunidades de España como inmigrantes. La inhibición ante el incendio de la vivienda del concejal socialista de Andoaín Amuchastegui. El libro de «vidas ejemplares» financiado por el gobierno vasco en el que presentan a diez etarras confesos como ejemplos para los jóvenes vascos. Las amenazas diarias de Arzallus. Euskadi es la punta de lanza de los proyectos hegemonistas sobre nuestro país. Escondiendo ahora la cara más dura del nazifascismo (como ya hicieron en las elecciones del 2001) poniendo el silenciador cómplice a las pistolas de ETA, pretenden mostrar un perfil menos agresivo para facilitar el avance de sus proyectos. El plan Ibarretxe se ha convertido en el banderín de enganche de todas las fuerzas de las burguesías nacionalistas o alineadas con el Eje franco-alemán que se apuntan a quebrantar la unidad de España. Pero también Euskadi es el lugar donde mayor es la conciencia y la movilización popular contra el nazifasscismo y sus proyectos. Precisamente porque vive con la cara más negra del nacionalismo fascista y racista encabezado por Arzallus y su camarilla. Desde el estallido de indignación que supuso el asesinato de Miguel ángel Blanco, la rebelión ciudadana no ha hecho sino aumentar, levantando un muro cada vez más alto por la libertad. La experiencia más importante de esta lucha es la necesidad de seguir levantando un amplio frente de unidad democrática contra el fascismo y el racismo. Los hechos nos demuestran que cuando la rebelión social adquiere la forma de máxima unidad política, como ocurrió en las elecciones de Mayo de 2001, más cerca se ha estado de derrotar democráticamente al fascismo. Hoy, esta unidad ha de traducirse en una alternativa electoral, frente o coalición que anteponga la unidad y la lucha por la libertad a cualquier otra diferencia ideológica o política; y que tenga como único objetivo acabar con el régimen que, coludiéndose con el terrorismo, ha hecho del fascismo étnico su razón de ser y la forma de perpetuar su dominio sobre el pueblo vasco. También los hechos han revelado que la unidad alcanzada en el 2001 no es suficiente, ha de ser muchísimo más amplia para integrar a todos los sectores sociales y políticos dispuestos a conquistar la libertad en Euskadi. Es preciso integrar todas las sensibilidades ideológicas, políticas y sociales, para que no haya ni un sector que no se sienta representado, desde los cristianos de base a la juventud, estudiantes y ONGs; desde los socialistas a la derecha popular, de los comunistas o anarquistas antifascistas al nacionalismo sinceramente democrático; de los empresarios a los sindicatos. Un frente electoral democrático donde personalidades de reconocida trayectoria democrática, íntegras e independientes, tengan un papel decisivo. Y, al mismo tiempo, sea capaz de ganar el apoyo de todos los sectores y de la intelectualidad en el resto de España. Es el momento de abandonar cualquier otro interés particular o electoralista; y donde tanto los ciudadanos, las fuerzas políticas, las entidades sociales y las personalidades democráticas demos lo mejor de cada uno. No hay nada que ganar que no sea la capacidad democrática para relevar del poder en Euskadi a los que hacen posible el fascismo y el racismo, la pervivencia del miedo y el terror del tiro en la nuca y el coche bomba; y sirven de plataforma de intervención a quienes pretenden hacer saltar en pedazos la unidad del pueblo de las nacionalidades de España. En Euskadi libramos todos los españoles, con los vascos a la cabeza, la batalla más importante por la libertad, una batalla decisiva en el camino de un futuro colectivo libre y soberano frente a los hegemonismos. Si los voluntarios de toda España fueron capaces de limpiar el chapapote de las costas gallegas, hoy todos hemos de ser voluntarios para conseguir otro tanto limpiando el chapapote nazi de las tierras de Euskadi. De ello depende el destino de nuestro pueblo para las próximas décadas. Entre todos podemos y debemos hacerlo. |
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