![]() |
![]() |
|
|
Diciembre 2003 |
Unificación Comunista de España
|
|
NACIONAL Una situación extremadamente peligrosa «Nunca como hasta ahora la desmembración de España como objetivo inmediato había estado en la agenda política de ningún imperialismo.» Los resultados de las elecciones catalanas y los movimientos y maniobras que se están gestando en torno a ellas han sacado a la luz el hondo calado de los peligros que amenazan la unidad de España. La emergencia en ellas de Esquerra Republicana de Catalunya y la radicalización en este punto de su discurso («Quiero que Cataluña sea como Luxenburgo»; «Claro que queremos irnos de España») está sirviendo de catalizador en torno al que tienden a aglutinarse las distintas fuerzas políticas y de clase tanto de Cataluña y del resto de España como de los centros de poder europeo que han hecho de la fragmentación de España una de las principales prioridades de su agenda política. Inmediatamente, Arzallus ha corrido a manifestar su satisfacción, alentando a la formación de un gobierno nacionalista en Cataluña que se coloque tras la estela del plan Ibarretxe. En este nuevo escenario, Convergència i Unió (CiU) se enfrenta a una doble contradicción. Por un lado ha de acercar sus posiciones al discurso soberanista de Carod si no quiere verse fuera del nuevo gobierno, con el consiguiente riesgo de perder la red clientelar que le permite ser la fuerza hegémonica en Cataluña. Por el otro, la sustitución de Pujol al que la permanente ambigŸedad calculada no anula su contribución a mantener la estabilidad del país en todos estos años y su relevo por una dirección de la que, hasta el momento, se desconoce su verdadero pensamiento, aunque el reciente viaje de Mas a Vitoria es un primer signo de la atracción que entre algunos círculos del nacionalismo convergente ejerce el camino emprendido por Ibarretxe. A su vez, las negociaciones para la formación del nuevo gobierno catalán están anticipando la futura posición del PSOE ante la eventualidad de que el PP pierda la mayoría absoluta en las próximas generales de marzo. En las negociaciones de Maragall avaladas por Zapatero con ERC han desaparecido cuestiones tan vitales para el futuro de todos y el destino del país como el combate por la libertad y contra el nazifascismo en Euskadi o la denuncia del Plan Ibarretxe. Centrándose en un nuevo sistema de financiación por el que Cataluña dejaría de ser un contribuyente neto al necesario equilibrio territorial y la imprescindible unidad, cohesión y solidaridad entre las distintas nacionalidades y regiones de España Un síntoma inquietante de las renuncias que parece dispuesta a asumir la dirección del PSOE si los resultados de marzo le permiten negociar alguna fórmula de gobierno de coalición. La combinación de estos movimientos con la nueva situación que se está creando en Europa es uno de los peores escenarios posibles para los intereses de nuestro pueblo y de nuestro país. La frenética ofensiva puesta en marcha por el eje franco-alemán, tratando de aprovechar la semiparálisis de Washington provocada por su empantanamiento en Irak para imponer su hegemonía sobre la UE ampliada (nueva Constitución, ruptura del pacto de estabilidad, presiones sin fin sobre los candidatos,É), unido a las desabridas amenazas de todo tipo empleadas contra España en los últimos meses y a la letal advertencia recibida por las tropas españolas en Irak, son de conjunto una alarmante señal de hasta donde están dispuestos a llegar esta vez París y Berlín en su afán por someternos y dominarnos. Atacar y desestabilizar por cualquier medio a quienes se les enfrentan; incitar y alentar a las fuerzas centrífugas y disgregadoras; imponer en la izquierda que cualquier alianza, no importa el precio, es buena si consigue echar al PP y restablecer el alineamiento incondicional con París y Berlín. Nos enfrentamos a la situación más peligrosa que ha vivido nuestro país en los últimos 200 años. Nunca como hasta ahora la desmembración de España como objetivo inmediato había estado en la agenda política de ningún imperialismo. El desenlace no está todavía cercano. Pero cada día que pasa es más vital la necesidad de formar un amplio frente patriótico capaz de unir a todas las fuerzas sociales y políticas, incluidas las de la derecha, dispuestas a luchar contra los planes de fragmentación de España del eje franco-alemán. Como lo es dotar de fuerza política a una izquierda popular, independiente y antihegemonista, que al mismo que enfrente los planes de dominio y división de París y Berlín luche también por desencadenar a España de los planes de agresión y guerra del hegemonismo yanqui. Estas han pasado a ser las dos tareas más urgentes del momento. |
|