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NACIONAL - Euskadi
Entrevista a:
Fernando
Savater
Portavoz
de «¡Basta Ya!»
«El plan Ibarretxe
se presenta bajo la amenaza explícita de ETA, en estas condiciones
no es una oferta política normal sino un chantaje»
De Verdad.- Tres razones que nos
darías por las que habría que asistir a la manifestación
del 13 de diciembre.
Fernando Savater.- Primero, es importante que asistan personas
de todas partes, romper esa imagen que este es un problema familiar folclórico
de los vascos. No, este es un problema que tiene un Estado de derecho
que se llama España, cuyos ciudadanos tienen derecho a defender
todo su territorio y no verse privados de parte de su ciudadanía
de su país por el capricho de un grupo más o menos violento.
Segundo, creo que aunque los partidos políticos, el gobierno, las
instancias judiciales intervengan es importante también apelar
a la población porque es una cuestión que interesa a toda
la sociedad. No la pueden resolver simplemente los políticos, sino
que todos tenemos que ser conscientes de nuestra responsabilidad en un
momento histórico y serio como este. Tercero, porque el terrorismo
sigue vigente y está de alguna manera a la espera de si se cumple
o no el plan Ibarretxe para volver a actuar o, en su caso, para acelerar
el proceso del plan. Es importante demostrar al terrorismo que no va a
cobrar réditos por la violencia y los asesinatos que ha servido
durante estos años.
D.V.- Estamos ante la cuarta gran
manifestación de Basta ya!. Las anteriores han demostrado que la
sociedad vasca no está dispuesta a seguir secuestrada por el terrorismo,
que este era un proceso irreversible, además, de señalar
la responsabilidad de los dirigentes del nacionalismo étnico como
Arzallus ¿Qué espera que signifique esta convocatoria?
F.S.- En este caso el rechazo al planteamiento
del plan Ibarretxe que se presenta bajo la amenaza explícita de
ETA, consideramos que en estas condiciones no es una oferta política
normal sino un chantaje. Al igual que las anteriores la convocatoria va
dirigida a los ciudadanos españoles en general, porque nosotros
nos negamos a aceptar esa división entre los vascos, como si fuéramos
una especie de tribu perdida, y el resto de España, como algo diferente.
Ese es el planteamiento de los nacionalistas y no lo compartimos.
D.V.- ¿Podríamos
decir que con la participación de la gente del conjunto de España
se abra una segunda rebelión democrática para acabar con
el plan Ibarrtxe?
F.S.- Queremos expresar que ni muchos vascos ni el resto de los
españoles, que también tienen derecho a decidir en estas
cuestiones, aceptan un plan en estas condiciones. Cuando no haya violencia,
pasado un periodo de tiempo razonable y se hayan, de alguna manera, normalizado
las cosas, pues a lo mejor se puede hacer este proyecto; ya veremos si
convence o no convence, pero en estas condiciones actuales no se puede
aceptar.
D.V.- ¿Podemos decir
que la experiencia más importante de la lucha por la libertada
en Euskadi es que se necesita un frente amplio para acabar con el fascismo
y el racismo?
F.S.- Creo que sí. Los nacionalistas con mucha habilidad
han extendido la idea de que el nacionalismo es algo como natural, lógico
o incontrovertible en el País Vasco. Pero es solo una de las ofertas
políticas en el País Vasco, no es ni la única, ni
por supuesto la mejor. En unas condiciones como estas de amenaza a las
raíces mismas del ordenamiento democrático, sería
bueno que todos los partidos hicieran un frente de defensa de los fundamentos
del mínimo común denominador democrático que todos
compartimos. Aparte de que ya en otros asuntos, económicos, sociales,
etc, haya posturas diferentes.
D.V.- El acto del Kursal
en el 2001 promovido por Basta ya con Redondo y Mayor Oreja significó
el inicio de este camino de unidad ¿Continuar por esa vía
es la tarea más importante en la que debe persistir el movimiento
ciudadano, incluyendo en esta unidad a todo tipo de sectores, entidades
y personalidades independientes?
F.S.- Efectivamente ese es el plan importante que tenemos en este
momento. Desde hace mucho tiempo estoy en ese camino y es muy difícil
estando en un periodo casi preelectoral aunarlos ni siquiera en cosas
tan esenciales. Pero estamos en esta tarea y para ella apelamos a los
partidos, a otras instancias cívicas, sindicatos, grupos de intervención
pública; todos son importantes porque lo que queremos es movilizar
a la sociedad, no creemos que los partidos deban monopolizar la actividad
política de la sociedad.
D.V.- ¿Deberíamos
de caminar hacia un frente electoral con listas unitarias?
F.S.- Puedo decir lo que yo pienso, pero no como representante
de Basta Ya!. Creo que sería deseable por lo menos una confluencia,
sino una alianza codo con codo que a veces es contraproducente, pero sí
una unión explícita de objetivos en el aspecto de defensa
de la constitución, etc, aunque luego se mantuvieran los perfiles
propios en otros campos.
D.V.- ¿Es necesario
el cambio del PNV al frente de las instituciones vascas?
F.S.- Sería sumamente beneficiosa y políticamente
importante, una alternativa no nacionalista que mostrara a la población
y al País Vasco que, sin pérdida de sus garantías
autonómicas, pueden gobernar otros que no sean nacionalistas. O
bien que dentro del nacionalismo hubiera un giro o cambio de persona,
de manera que se volviera a los planteamientos autonomistas y no a los
independentistas.
«Sería
sumamente beneficiosa una alternativa que mostrara que, sin pérdida
de sus garantías autonómicas, pueden gobernar otros no nacionalistas
en el País vasco».
Con respecto a la unidad
de España...
«Hoy lo urgente
ya no es entender la pluralidad, de la cual todos estamos absolutamente
convencidos, sino entender la unidad que es lo que siguen rechazando los
nacionalistas».
D.V.- Con respecto a la unidad
de España, hay quien dice que estamos en la situación más
peligrosa en los últimos 200 años, teniendo en cuenta también
los resultados de las elecciones catalanas. Si como ha dicho Nicolás
Redondo en 25 años se ha cultivado la diferencia y la pluralidad,
¿ha llegado el tiempo de otros 25 años para destacar también
lo que nos une?
F.S.- Probablemente en esta transición se insistió
con razón en que había que asumir con naturalidad la pluralidad
que constituye España, de leguas, tradiciones, concepciones, etc;
Que ese pluralismo de España debía ser asumido con tranquilidad
frente al miedo a la homogeneidad. Hoy, o incluso en ese mismo momento,
se decía también que lo que hay que asumir es la unidad.
Todavía los nacionalistas siguen insistiendo en que no entendemos
el pluralismo, sí entendemos el pluralismo, pero ellos no entienden
la unidad sin la cual tampoco habría el pluralismo. Porque la pluralidad
existe dentro de una unidad determinada. Hoy lo urgente ya no es entender
la pluralidad de la cual todos estamos absolutamente convencidos y nos
parece muy bien, sino entender la unidad que es lo que siguen rechazando
los nacionalistas.
Ferran Huertas y Angélica Garzón
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«Nos
negamos a aceptar esa división entre los vascos, como si fuéramos
una especie de tribu perdida, y el resto de España, como algo
diferente. Ese es el planteamiento de los nacionalistas y no lo compartimos».
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