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Diciembre 2003 |
Unificación Comunista de España
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NACIONAL - Euskadi Reforma
del código penal no; juzgar a Arzallus sí: «No se trata de convertir en delito de cárcel la convocatoria de un referéndum para juzgar por ello a Ibarretxe. ¡Es lo que ellos quisieran, aparecer como víctimas de la intolerancia de Madrid!» «El pueblo vasco no permitirá que se encarcele al lendakari». La camarilla de dirigentes nazifascistas ha encontrado un nuevo argumento victimista en la reforma del código penal propuesta por el Gobierno de Aznar. Esta reforma, que podría llevar a la cárcel a Ibarretxe por convocar un referéndum ilegal y a Atutxa por seguir subvencionando al ilegalizado grupo parlamentario SA de Batasuna, es un mal camino. Desde estas páginas del De Verdad hemos apoyado la vía del Juez Garzón para combatir el terrorismo de ETA y las organizaciones de su entorno; pero no el desarrollo de leyes que recorten las libertades democráticas, como la Ley de Partidos, y que en otras circunstancias pueden ser instrumentos, no ya para combatir el terrorismo sino a cualquier fuerza política que se oponga a la política del partido el poder. Y, sobre todo, hemos defendido que el camino para dar la batalla de Euskadi pasa fundamentalmente por apoyarse en la inmensa mayoría de la población; porque el centro de esta batalla no es tanto combatir a ETA y denunciar el Plan Ibarretxe, como que sirva para acabar con el «régimen nazifascista» impuesto por la camarilla de Arzallus y los suyos. Arzallus e Ibarretxe han tendido una doble trampa en torno a su propuesta. O se entra a dialogar, como reclaman insistentemente al Partido Socialista: «Para realizar un debate como ustedes están haciendo en estos momentos en Cataluña con CiU o ERC», según el último llamamiento de Ibarretxe, ose provoca el que se persiga su propuesta y el referéndum. En el primer caso buscan legitimar su plan, aprovechando las vacilaciones de un Zapatero sometido a las presiones de los partidarios del «todo vale» para debilitar al gobierno de Aznar. En el segundo, y esta es la trampa más venenosa, poder presentarse ante la opinión pública como víctimas de la intolerancia del Gobierno de Madrid, que persigue algo tan democrático como que el pueblo decida en referéndum. El ministro de justicia, J. M» Michavila declaraba en la presentación de estas medidas que «son de sentido común». Decía el ministro que «de sentido común es garantizar que no se utilicen nuestros impuestos para pagar una organización terrorista,É y obligar a que una organización respete la soberanía popular». Pero el problema no es de sentido común, de éste y de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. El problema está en establecer la naturaleza de la batalla en la que estamos, la lucha por la libertad frente al fascismo en Euskadi, y cuál es el camino para ganarla. Para desactivar la doble trampa preparada por la camarilla nazifascista es necesaria una doble respuesta. Al fascismo se le combate sin duda aplicando las leyes democráticas, pero sin entrar en la espiral de endurecerlas, desnaturalizando el régimen democrático, para responder a cada nuevo desafío; si no queremos caer en esos principios tan queridos por todo grupo fascista o terrorista de «acción-represión y cuanto peor mejor». Como todo el mundo reconoce, y el juez Garzón se ha encargado de demostrarlo, el código penal actual ya permite perseguir las conductas que ahora se pretenden sancionar con penas más duras de cárcel como delitos de usurpación de funciones y prevaricación. Pero sobre todo se le combate apoyándose en la inmensa mayoría de la población. Lo fundamental no es establecer códigos más duros para que actúe la maquinaria del Estado, sino establecer alternativas que permitan unir a la mayoría de la población y movilizarla para llevarlas adelante. La responsabilidad principal de las fuerzas democráticas, socialistas, populares o de la rebelión democrática, es la de forjar una amplia unidad democrática contra el fascismo y el racismo; trabajando unidos para integrar cada vez a más sectores sociales, entidades, organizaciones de base sociales, políticas y sindicales, de la derecha a la izquierda y del nacionalismo democrático; llevando a cabo una denuncia sistemática del régimen nazifascista y de la camarilla que lo dirige para: extender la rebelión democrática a cada rincón de Euskadi, desactivar el miedo y la intimidación con los que el nacionalismo étnico y el terrorismo mantienen secuestrada a la sociedad vasca, y crear las condiciones para derrotarles en las urnas. Cambiar el terreno de juego: juzgar a Arzallus Esta ha de ser la segunda respuesta, situar la lucha por la libertad no en discutir el plan nazifascista y en la convocatoria o no del referéndum, sino en la denuncia de quienes lo presentan: la camarilla nazifascista de Arzallus y la naturaleza del «régimen de terror y miedo» que han impuesto al conjunto del pueblo vasco. Y desde aquí llamar a todos los demócratas y antifascistas el País Vasco y del resto de España a movilizarse para que la presión popular lleve a Arzallus, como principal responsable, como el «Pinochet vasco», a los tribunales tanto en nuestro país como ante el Tribunal Penal Internacional. No se trata de convertir en delito de cárcel la convocatoria de un referéndum para juzgar por ello a Ibarretxe. ¡Es lo que ellos quisieran, aparecer como víctimas de la intolerancia de Madrid! Sino de juzgar al jefe de los nazifascistas por su responsabilidad en los crímenes cometidos durante años de terrorismo y fascismo en el País Vasco. Después de casi mil asesinatos; miles de heridos, afectados por el terrorismo callejero o la extorsión; más de 200 mil exiliados, ¿acaso no tiene ninguna responsabilidad quien ha establecido la estrategia «del árbol y las nueces» y se ha coludido con los pistoleros para recoger los frutos de tan macabra alianza? No se trata de tipificar delitos que pueden ser considerados «delitos políticos», sino de juzgarle por delitos ya suficientemente tipificados y aceptados por la inmensa mayoría de la población y los tribunales internacionales de derechos humanos, los delitos de: - Colaboración con banda armada y complicidad con el terrorismo. - Incitación al odio racial, persecución y limpieza étnico ideológica. ¿Acaso no ha hecho suficientes méritos para que se le juzgue ya? No se trata de que denuncie la maquinaria del Estado, sino que se levante un clamor popular contra la impunidad de Arzallus y los responsables del nacionalismo étnico y se multipliquen las denuncias de las víctimas, exigiendo justicia en los tribunales nacionales y ante el Tribunal Penal Internacional. F. Huertas Arzallus debe ser juzgado Ante la intensión de Arzallus y su camarilla de cerrar impunemente una etapa de 20 años de odio, fascismo y terror en Euskadi, los abajo firmantes, decimos: Primero. Que Arzallus y su camarilla, con la complicidad asesina de ETA, son los responsables de que Euskadi viva desde hace ya dos décadas bajo la dictadura del miedo y el terror. Es un régimen fascista y racista basado en el nacionalismo étnico e impuesto al 90% de la población. Con el Plan Ibarretxe, pretenden cerrar esta época ignominiosa e instalarse impunemente en un nuevo periodo. Segundo. Este periodo sólo se puede cerrar denunciando la naturaleza criminal del régimen, desarticulándolo y juzgando a los responsables. Arzallus es el responsable directo de poner los recursos de la autonomía al servicio de la financiación y amparo al entramado terrorista. Tercero. Por todo esto llamamos a la población de todos los rincones de Euskadi y del resto de España a hacer un frente común para, APOYAR Y EXIGIR la apertura de un proceso judicial que investigue la responsabilidad de Arzallus por los delitos de apoyo al genocidio y limpieza étnica; colaboración y financiación con banda armada; apología y dirección política del terrorismo. Cuya consecuencia es centenares de asesinados, miles de heridos, amenazados, perseguidos y exiliados. APOYAMOS cualquier iniciativa que tomen en este sentido las víctimas del terrorismo. |
Arzallus se ha destapado otra vez al proponer como sucesor a Egibar «por sus buenos contactos con ETA». |