SUMARIO

Diciembre 2003

Unificación Comunista de España
 

NACIONAL - Euskadi

Arzallus e Ibarretxe reclaman a Sabino Arana en su centenario:

El patriarca del nazifascismo

«Cuando el eje francoalemán impulsa la fragmentación de España, Arzalluz e Ibarretxe vuelven a servir como plataforma de agresión imperialista».

Una parte de la izquierda se empeña en difundir que «no se debe demonizar a Arzallus», o en justificar y comprender el Plan Ibarretxe como una rebeldía frente al centralismo del PP. Y mientras, Arzallus inauguraba en Bilbao una estatua de Sabino Arana, acompañado solidariamente por Ibarretxe o Atutxa. Un acto en el que exhortaba al conjunto del PNV a «no sentir vergŸenza, somos herederos voluntarios de Sabino y tenemos la convicción de que algún día conseguiremos las metas que él estableció». ¿Cómo es posible que hayan tenido que ser las juventudes del PP las que acudieran a cubrir la estatua de Arana, denunciando su pensamiento reaccionario, mientras IU se negaba a apoyar en el parlamento vasco una moción de denuncia del racismo sabiniano? ¿Por qué en Barcelona han sido intelectuales independientes quienes se han movilizado para exigir la retirada de una calle dedicada a Sabino Arana, cuando el ayuntamiento está dirigido por fuerzas de izquierda? ¿Qué tiene de progresista un nacionalismo étnico que reconoce persistir en la doctrina aranista?

«Abandonar la condición política de españoles, para hacerse o súbditos de Inglaterra o ciudadanos de los EEUU, según cual sea la potencia que más ventajas ofrezca» (Sabino Arana)

El integrismo racista: Delirios de clase

«El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón». Sabino Arana

Podía ser ésta, o cualquier otra de las citas de Sabino Arana. Todas supuran un racismo integrista. Pero tiene razón Anasagasti cuando grita que Sabino Arana no era un loco. Sus desvaríos reaccionarios no son un delirio, no provienen de la consternación ante la degeneración de la pureza vasca, sino que se originan en motivos más prosaicos.

El racismo, ayer y hoy, no se entiende sino como un arma de sojuzgamiento de clase. La mediana burguesía vasca, con indudables carencias materiales y apartada de los verdaderos centros de poder, ha empleado el nacionalismo étnico aranista como un instrumento de lucha frente a la oligarquía, y para frenar y quebrar al proletariado.

La Euskadi mítica a la que alude la Arcadia sabiniana es aquella en la que los Arzallus e Ibarretxe son los propietarios, restableciendo el orden natural del caserío, y sin miedo a que las clases populares, «los de fuera», hagan peligrar sus privilegios. Y es contra el movimiento obrero, compuesto principalmente por brazos llegados de otros puntos de España, que Sabino Arana dirige sus invectivas racistas y xenófobas, inventando un neologismo («maketo») para estigmatizarlos.

El sueño burgués del aranismo está en las imprecaciones sabinianas a «suprimir de las fábricas esa gente extraña que trae malas ideas y corrompe a la gente del país. Suprímanse los periódicos impíos, desde la empecatada Lucha de Clases (É) constrúyanse capillas en las fábricas (É) y los talleres se convertirán en una colonia de honrados y pacíficos obreros». Esta, la domesticación perpetua de los obreros y el pueblo bajo los dogmas del etnicismo y por la fuerza del terror, es la síntesis del sueño fascista que está en la base del racismo de Arzallus, en el centro mismo de los muros que Ibarretxe levanta entre niños vascos e inmigrantes en las escuelas.

Que no nos engañen. A Arzalluz e Ibarretxe no les interesa la defensa del Pueblo Vasco o de la personalidad de Euskadi. Lo único que les importa es aumentar su dominio de clase, utilizando para ello la bota del etnicismo.

La sumisión al imperio: Malvendiendo Euskadi

«Lo que es positivo es que un gran número de bizcainos desean abandonar la condición política de españoles, para hacerse o súbditos de Inglaterra o ciudadanos de los EEUU, según cual sea la potencia que más ventajas les ofrezca, y más protección de sus personas y bienes les otorgue». (Sabino Arana)

Sabino Arana se inventó Euskadi como entidad política diferente de España para poder malvenderla a la primera potencia que pusiera precio. No es una exageración. El carácter vendepatrias está inscrito en el ADN de todas las camarillas sabinianas desde hace cien años. Mucho se habla de cómo las proclamas de Arzallus recogen la herencia del racismo de Arana, pero casi nada se ha mencionado que entre el fundador y sus discípulos actuales existe otro hilo común: la sumisión hacia el imperio.

Todo ha valido para los Arana-Arzallus con tal de imponer su dominio sobre Euskadi. Incapaz de competir con la oligarquía española, la burguesía vasca aranista no ha dudado en entregarse en los brazos del imperialismo de turno, ofreciendo sus servicios como plataforma de agresión contra España, a cambio de una promesa de independencia. Arana expresaba así el camino hacia la independencia. «Instantáneamente se me ha presentado una idea salvadora de llevarse a la práctica con toda perfección: la independencia de Euskadi bajo la protección de Inglaterra (É) un coronel inglés propala la especie de una posible alianza de Inglaterra con Francia, cuyo resultado sería la desmembración de España (É) nos conviene aprovecharnos de la ocasión: porque con esta alianza es muy posible nuestra libertad; y sin ella, imposible nuestra salvación».

Sabino, como Arzallus, es consciente que sin la injerencia de las potencias imperialistas maniobrando para fracturar España, sus aspiraciones independentistas son desafíos delirantes. Y durante cien años se han convertido en activos agentes en España del imperialismo. Durante la guerra civil, las tropas del PNV se negaron a combatir fuera de Euskadi al fascismo y al imperialismo hitleriano que sostenía a Franco, firmando una vergonzosa rendición ante los italianos en Santoña. Después, los jelkides peneuvistas se colocarán al servicio de Inglaterra. Tal y como se lee en la misma página web del PNV «el nacionalismo volcará su política internacional en conseguir una intervención internacional en el Estado [léase España] que impusiera un armisticio en el que los vascos tuvieran algo que decir. El proyecto fue discutido al más alto nivel, en el Foreign Office, pero el gobierno británico decidió no llevarlo a la práctica».

Con el encumbramiento de EEUU como superpotencia, los sectores aranistas se convertirán en una de sus fuerzas de choque. El mismo PNV confiesa que «en América mantuvimos contactos con gran parte de los políticos del continente y en especial con el Departamento de Estado, a través de las Delegaciones del Gobierno Vasco». Los recién creados servicios de información del PNV se convertirán en redes de la CIA, como declara Antonio Irala, brazo derecho del lehendakari Aguirre. «EEUU no tuvo necesidad de enviar agentes autóctonos a la zona hasta los años 60, porque los vasco americanos cumplían ese papel».

Arzallus e Ibarretxe, cuando aspiran a que Euskadi se convierta en un asteroide independiente en Europa, una especie de inmenso Gibraltar centroeuropeo, sólo son fieles a una herencia centenaria. El mismo presidente del PNV ofrecía en sus conversaciones con ETA un aval internacional a sus palabras. «Europa está interesada en que para el 93 esto esté en vías de solución. Los alemanes (CSU) más de una vez nos han expresado su apoyo diciéndonos que nuestras aspiraciones son perfectamente asumibles en la Europa del futuro. Nosotros tenemos un plan diseñado ya, y le hemos puesto fecha. La soberanía de Euskadi, estilo Lituania, a proclamar entre 1998 y 2002».

La conexión Euskadi-Europa, sin necesidad de pasar por España, es la piedra angular del Plan Ibarretxe, avanzando de la mano de una renovada Europa de los Pueblos, o de las regiones, apadrinada por Alemania. Tal y como el mismo PNV declara: «desde que a finales de los años 30 formuláramos la idea de la Europa de los Pueblos [en realidad una creación de Hitler para desmembrar los Estados y someterlos con mayor facilidad] nuestro objetivo es una Europa constituida por las entidades naturales».

Cuando de una manera ya indisimulada, el eje francoalemán ha colocado en la agenda política inmediata la «balcanización» y fragmentación de España, la camarilla nazifascista vuelve a ofrecerse, como Sabino Arana, como una plataforma privilegiada de agresión imperialista. Ese es su verdadero carácter. ¿Cómo van a ser patriotas vascos los que quieren ver a Euskadi convertida en una colonia?

Jon Arza


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Mucho se habla de cómo las proclamas de Arzallus recogen la herencia del racismo de Arana, pero casi nada se ha mencionado que entre el fundador y sus discípulos actuales existe otro hilo común: la sumisión hacia el imperio.