SUMARIO

Diciembre 2003

Unificación Comunista de España
 

NACIONAL - Catalunya

«¡Catalanes todos!»

¿Interés nacional o interés de clase?

«Si defender las libertades nacionales significa hermanarnos con el pueblo de las otras nacionalidades y regiones de España para luchar por un destino común de libertad y progreso, sí estamos de acuerdo».

¿Quién no ha oído el dicho que acuñó la desencantada generación de la lucha antifranquista «contra Franco luchábamos mejor»? Hoy, la perspectiva de los años le da una dimensión de doble aspecto: es cierto que entonces había claridad acerca de dónde estaba el frente y quién era el enemigo. Hoy reina la confusión. Pero también es cierto que en el frente antifranquista no todo era lo mismo.

La consigna de «Llibertat, amnistía, Estatut de Autonomía» unió a todos los catalanes en la defensa de la democracia y de las libertades nacionales. Y cuando Tarradellas proclamó su famoso «Ja soc aquí» parecía que lo habiamos conseguido. Cierto que Tarradellas, aunque representante de la burguesía catalana, fue un auténtico luchador contra el fascismo y nunca entendió la libertad nacional de Catalunya al margen de un destino común con el resto de nacionalidades y regiones de España.

Pero su relevo, Jordi Pujol, en un acto de prestidigitación democrática, convirtió el «Españoles todos» (contra el que habíamos luchado) en su versión local: «Tots som catalans». Para el pensamiento melifluo, excesivamente edulcorado, exageradamente cortés de la socialdemocracia –donde con tal que se mantenga la apariencia de normalidad democrática, todo vale– daba igual, era lo mismo. Claro, omitiendo un pequeño detalle: que con la renuncia a la defensa de los intereses de la clase obrera, se entregaba a la burguesía catalana un auténtico «coto de caza» de donde extraer sudor y sangre del pueblo trabajador para amasar sus fortunas.

Pero lo importante para ese pensamiento de paz sin principios, era que «todo quedaba en casa y la casa en paz». 23 años después, la «terra lluire» contiene un abismo social que esta adquiriendo límites intolerables. ¿Por qué un catalán de la Bonanova vive diez años más que un catalán de Cornellá?

Se nos dirá : «¿Pero es que acaso no están ustedes por la libertad nacional de Catalunya». Y nosotros diremos «Depende».

Si defender las libertades nacionales significa «liberar» más trozo de pastel para la burguesía, no estamos de acuerdo. Si defender las libertades nacionales significa poner en primer plano las reivindicaciones de la clase obrera y el pueblo trabajador catalán, sí estamos de acuerdo.

Si defender las libertades nacionales significa emparentarnos con el nacionalismo étnico de Arzallus y de Egibar, no estamos de acuerdo. Si defender las libertades nacionales significa hermanarnos con el pueblo del resto de nacionalidades y regiones de España para luchar por un destino común de libertad y progreso, sí estamos de acuerdo.

Si defender las libertades nacionales significa apoyar el plan de una camarilla nazi-fascista, como Arzallus e Ibarretxe, para dividir y enfrentar a nuestro país, a nuestro pueblo y a nuestra clase, no estamos de acuerdo. Si defender las libertades nacionales significa denunciar el fascismo en Euskadi y ayudar a nuestros compatriotas vascos a conquistar la libertad, sí estamos de acuerdo.

Si significa apoyar la fragmentación de España para ser pequeños satélites en torno a la órbita de Francia y Alemania, no estamos de acuerdo. Si significa defender la independencia del pueblo de las nacionalidades y regiones de España, frente a los centros de poder mundial, sean estos americanos o europeos, sí estamos de acuerdo.

No daba igual. No era lo mismo Tarradellas que Pujol. Igual que no es lo mismo Pujol que Mas. Aquellos polvos trajeron estos lodosÉ El no separar el grano de la paja, el todo vale con tal de no desatar la confrontación, el déjalo pasar para apaciguar el conflicto, ha generado tal confusión que la misma izquierda es hoy incapaz de distinguir lo justo de lo injusto, lo correcto de lo erróneo, al amigo del enemigo.

El pueblo de Catalunya se enfrenta ahora a una nueva encrucijada, que en gran medida se corresponde a una necesidad artificialmente creada: la reforma del Estatut de Autonomía. Pese a ello su mandato está claro. La amplia mayoría que el pueblo ha otorgado a la izquierda debería servir para ayudar a que ésta salga de la confusión. Pero para ello es necesario antes trazar unas cuantas líneas de demarcación, sin las cuales ni habrá gobierno de izquierdas o –peor aún–, si lo hay llevará adelante el programa que conviene a los intereses de los grandes centros de poder imperialistas europeos.

- En primer lugar poniendo en primer plano las demandas sociales del pueblo trabajador.

- Uniendo la defensa de la libertad a la denuncia del nazi-fascismo en Euskadi.

- Defendiendo el derecho de autodeterminación como la mejor forma de fortalecer la libre unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España.

- Y defendiendo su independencia y soberanía tanto frente a la dictadura terrorista de Bush, que defiende Aznar, como de la balcanización de los Estados europeos que alienta los planes de dominación para España del eje franco- alemán.

Este debe ser un camino irrenunciable.Porque todos sabemos, lo dice hasta Alejandro Sanz, que no es lo mismo las listas negras que las manos blancas. Es distinto. Que nadie se equivoque.

Encarna Vall

 


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El no separar el grano de la paja, el todo vale con tal de no desatar la confrontaci—n, el déjalo pasar para apaciguar el conflicto, ha generado tal confusi—n que la misma izquierda es hoy incapaz de distinguir lo justo de injusto, lo correcto de lo erróneo, al amigo del enemigo.