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Diciembre 2003 |
Unificación Comunista de España
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ANÁLISIS 14
años de gobierno González al servicio de la intervención
del eje franco alemán: «La socialdemocracia y el grupo PRISA juegan un papel fundamental en que los proyectos hegemonistas del Eje franco-alemán se mantengan ocultos a los ojos de la opinión pública». Godoy, valido de Carlos IV, significó la entrega de los intereses nacionales de la España de finales del XVIII al proyecto imperialista de la Francia de Napoleón, apoyando la invasión de Portugal y facilitando la intervención en España, que a la postre llevaría a la Guerra de la Independencia. Felipe González, como un nuevo Godoy, después de ponerse bajo Estados Unidos y meter a España en la OTAN, se trasformó en el ariete para España del nuevo polo hegemonista emergente en Europa, el Eje franco-alemán. La socialdemocracia encabezada por González tiene una responsabilidad decisiva en la difícil situación que atraviesa nuestro país. Primero, porque desde su llegada al gobierno en 1982 se convirtió en un instrumento fundamental de la nueva intervención sobre España. Y segundo porque ha jugado y juega un papel determinante en mantener oculto la intervención y sus proyectos. «A los González y cía. hay que apuntarles haber abortado la renovación del PSOE, la defenestración de Nicolás Redondo en el PSE, o la reconducción de Zapatero.» El perro cambia de collar Hay un hecho significativo y olvidado que evidencia el cambio de estrategia. En mayo del 93, un Felipe González acorralado por los escándalos de la corrupción y la lucha obrera contra la reconversión, toma casi en secreto un avión para presentarse en el balneario alemán donde veranea el canciller alemán Kohl. Después de la entrevista, González anunciaba la convocatoria anticipada de elecciones. Hasta entonces las crisis se resolvían en Washington. Ahora se buscan soluciones en un balneario alemán. Era la constatación del papel que pasaba a jugar Alemania y el progresivo cambio en el sistema de alianzas. A partir de ahora, y durante los 14 años de Gobierno González, se producirá un intenso proceso de intervención económica y política. Las multinacionales alemanas y francesas pasarán a jugar un papel determinante en la economía española, y a multiplicarse los vínculos políticos e ideológicos, ya tejidos en el PSOE, para extenderlos al conjunto de la clase dominante, a los centros del poder político y económico, y a otras fuerzas especialmente de las nacionalidades históricas. El proceso de negociación e integración de España en el Mercado Común no fue sino un proceso de intervención imperialista en la economía española. Mientras la oligarquía se reservaba para sí el sector financiero y bancario, la energía, la construcción y telecomunicaciones, González llevó adelante el proyecto diseñado en los despachos del Bundesbank: España no puede, ni debe, competir con el resto de potencias europeas en el terreno industrial, sino concentrarse en el sector servicios, en ser la «Florida» de Europa; y para eso, como decían los ministros Boyer y Solchaga, «la titularidad de las empresas no importa», mientras Mitterrand gritaba a los empresarios franceses, «España está en venta, cómprenla». Las draconianas condiciones aceptadas por González, reconversión, cuotas para agricultura, ganadería y pesca, permitieron al capital monopolista franco-alemán, la reducción de nuestra capacidad productiva, la ocupación de nuestro mercado, el control de los sectores claves de la economía y quedarse con las empresas más productivas. Unas cerraron, Altos Hornos de Sagunto, para eliminar competencia. Otras pasaron directamente a sus manos, como SEAT. Poco importaron los terribles costes y sacrificios para las clases trabajadoras: más de 650 mil personas afectadas por la reconversión industrial, 800 mil en la agricultura y ganadería, 15 años con unas cuotas de paro que llegaron a alcanzar el 20 % de la población activa, el comienzo de los recortes sociales y la precariedad laboral impuestos, a pesar de las huelgas generales, a golpe de decretazo y guardia civil. La intervención política e ideológica Y con la intervención económica, el desarrollo de palancas de intervención en los centros de decisión política, instituciones, medios de comunicación, organizaciones sindicales, sociales y fuerzas políticas. Las instituciones comunitarias se convierten en el principal medio de influencia y control político, ya que la legislación y las decisiones de los organismos de la CEE donde Francia y Alemania tienen asegurado un peso hegemónico son de obligado cumplimiento; los Acuerdos de Maastricht, el Pacto de Estabilidad, etc. se convierten en parte de nuestra política interna. El resucitado proyecto de la «Europa de los pueblos o de las regiones», se convierte en un instrumento clave del Eje para intervenir la política europea, y en particular la española, favoreciendo la tendencia histórica de determinados sectores de las burguesías nacionalistas a buscar en las potencias extranjeras apoyos para sus proyectos secesionistas. La creación de un auténtico grupo de presión monopolista en los medios de comunicación, el grupo PRISA (El País, cadena SER, Canal Plus, Sogecable, ...) es otro de sus ejes fundamentales de intervención. Como ejemplo la cumbre hispano-alemana. Paralelamente a la reunión entre Aznar y Schršeder, se reunió el Foro Hispano Alemán, herencia de González, para actuar como auténtico grupo de presión de los nuevos «afrancesados». El consejero delegado del grupo PRISA, Juan Luis Cebrian, ponente del Foro, esgrimía a favor de Alemania las razones por las que el Eje debería «ejercer de forma más enérgica su liderazgo en Europa». La intervención en la izquierda La intervención en la izquierda política, sindical y social, merece un capítulo aparte. Basta escarbar un poco en las actividades que llevan a cabo los aparatos de PSOE, UGT y otras organizaciones «sociales de izquierda» para encontrar la intervención de fundaciones del Estado alemán, aportando no sólo financiación sino cuadros y ponentes de cursillos, conferencias, escuelas, etc. La más conocida, la Fundación Ebert, vinculada al SPD y cuyos fondos provienen directamente del Ministerio de Desarrollo Exterior alemán, tiene entre sus objetivos «el fortalecimiento de los liderazgos políticos juveniles, la descentralización regional, la financiación pública de los partidos», etc. Según reveló el historiador Charles Powell, en España la vinculación de esta fundación con el PSOE data de los años 60-70 y contribuyó decisivamente con una auténtica lluvia de millones a financiar al PSOE y entronizar a Felipe González en la dirección socialista. Pues bien, esta fundación sigue siendo una poderosa palanca de intervención, desempeñando una intensa actividad. En los últimos meses la podemos encontrar financiando y apadrinando el viaje de Zapatero por diversos países de Hispanoamérica; pero también un círculo de conferencias de UGT, «Sindicato y Sociedad», con Felipe González como ponente. O patrocinando la conferencia de una ONG sobre «Una alternativa al neoliberalismo», por el ex presidente de ATTAC-Francia, René Passet. Pero si el papel de la socialdemocracia ha sido decisivo en la intervención, control e influencia de hegemonismo franco-alemán sobre España, más decisivo aún ha sido para que la intervención y sus peligros se mantengan ocultos, diluidos ante los ojos de los españoles. La socialdemocracia y el conglomerado mediático vienen jugando un papel fundamental en presentar las propuestas para quebrantar la unidad e España como un enfrentamiento provocado por «el nacionalismo español de Aznar». Las amenazas, presiones y chantajes de Francia y Alemania a España para que acepte las reglas que quieren imponer en la Unión Europea, como «consecuencia de la intransigencia de Aznar». Ante los unos, los nacionalismos étnicos y excluyentes, que la solución está en avenirse a negociar. Ante los otros, el Eje franco-alemán, que son «nuestros amigos naturales, pacifistas, que sólo buscan el bien común». Los González y cía. tienen aún otra página escrita en su hoja de servicios, hacer todo lo posible por abortar cada intento que desde las bases y las filas socialistas, sindicalistas, se ha hecho para aflorar una línea o corriente antihegemonista; a ellos hay que apuntarles haber abortado todos los intentos de renovación en el PSOE, la defenestración de Nicolás Redondo en el PS de Euskadi, o la reconducción de Zapatero. Que lo hayan hecho no quiere decir que lo vayan a poder hacer siempre, de hecho existe una corriente de izquierdas, de socialistas y de antiguos comunistas, cuya punta está en la rebelión antifascista en Euskadi, que cada vez se anuncia con más ruido de fondo. B. Lemoniz
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González, primero nos metió en la OTAN, luego se convirtió en fiel servidor del eje franco-alemán. |