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Diciembre 2003 |
Unificación Comunista de España
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INTERNACIONAL Constitución europea, ruptura del pacto de estabilidad... El eje impone su ley «Actitudes hegemónicas francoalemanas», «eje rodillo germano francés»... Ya nadie se atreve a ocultar que en la Europa real existe un poder hegemonista que impone sus condiciones al resto. Como mucho, algunos insisten en la conveniencia de someterse. La ruptura de Niza o el pacto de estabilidad, sustituyéndolos por una concentración de poder en torno a París y Berlín, han hecho aflorar el temor a que el eje constituido por las dos principales potencias continentales se convierta en un directorio absolutista. A medida que EEUU se veía obligado a empeñar más fuerzas en Irak y menos en apoyar a sus aliados en Europa, Francia y Alemania han tenido las manos más libres para reanudad con mayores bríos su proyecto de dominio continental. Concentrar el mando Berlín y Paris pretenden asesinar el tratado de Niza antes incluso de que empiece a vivir. Las potencias teutona y gala han decidido proceder a un nuevo reparto que concentre en sus manos la capacidad de mando, ante la constatación de que sus ambiciones imperiales levantan un inevitable rechazo. Especialmente significativa es la rebelión de la Europa del Este, que parecía controlada por Alemania pero en la que no cesan de aumentar las fuerzas de oposición a un dominio germano demasiado trágicamente grabado en su memoria. El nuevo sistema de reparto instituye una doble mayoría: la mitad más uno de los países, y que éstos representen al 60% de la población europea. Esta distribución facilita que Alemania y Francia, por sí mismas, y agrupando a los países más satelizados, puedan fácilmente formar mayorías. Y al mismo tiempo dificulta que los países pequeños y medianos puedan bloquear las decisiones de los grandes. España que, junto con Polonia y otros países pequeños, podía aspirar con el guión de Niza a constituir una minoría de bloqueo, quedaría con la Constitución francoalemana sometida a las decisiones de las grandes potencias. Leña al disidente Para quienes se opongan, la medicina francoalemana es sencilla: presiones, amenazas y chantajes. Los que algunos sitúan como nuestros «aliados naturales» no tardaron mucho en advertir que si España no aceptaba el reparto de poder previsto en la Constitución perdería mucho de los fondos estructurales a decidir en el 2007. Chirac remachó que «claro que hay una conexión» entre Constitución y fondos, mientras el Frankfurter Allgemeine, portavoz de la burguesía financiera alemana, explicaba como «ya se están desempaquetando los instrumentos (financieros) de tortura que se mostrarán a los españoles cuando llegue el momento». A Polonia, abanderado de la oposición a la política del eje en Europa del Este, fue GŸnter Verheugen, comisario para la ampliación, quien presentó los términos: si persistía en la disidencia, se podían prohibir sus exportaciones agroalimentarias o bloquear los fondos asignados. Y Chirac indicó a los nuevos miembros como les vendría mejor si renuncian a la insolencia de tener una voz propia en Europa. La Europa de la Defensa Aunque sea un esfuerzo insignificante comparado con el potencial norteamericano, el mismo Donald Rumsfeld lo tiene en cuenta, y se ha opuesto públicamente a la Europa de la Defensa alumbrada en la cumbre de Nápoles. Alemania y Francia se enfrentan a una paradoja: un ejército europeo es imposible sin la participación de Inglaterra, primera potencia militar del continente y caballo de Troya norteamericano, pero al mismo tiempo necesita crear una estructura militar independiente de la OTAN, que le permita adquirir la fuerza necesaria para cualquier aventura hegemonista. Todas las resoluciones adoptadas en Nápoles, arrancadas a pesar de la oposición norteamericana a que se levante la liebre, han ido en este sentido. Creando un grupo militar de planificación en el Estado Mayor Europeo, con sede en Bruselas, y que permitirá autonomía cuando se desplieguen tropas sin contar con la OTAN; una Agencia Europa de Armamento que centralizará los programas europeos de equipamiento militar; la voluntad de aumentar sustancialmente los gastos militares; y un grupo de unidades de combate que podrán desplegarse de forma independiente fuera de las fronteras de la UE. Por encima de la ley ¿Van a devolvernos el dinero que hemos pagado en multas impuestas por Francia y Alemania? ¿Paralizarán las sanciones que Portugal está todavía sufriendo por violar el pacto de estabilidad? No. Los únicos que pueden saltarse leyes y pactos son los jefes, Berlín y París. Dando una muestra de quien manda realmente en Europa, los dos grandes se han puesto por encima de la Comisión y las instituciones comunitarias, desautorizando al comisario español Pedro Solbes. Más allá del sangrante doble rasero, lo más significativo, y exponente del nuevo orden que se está fraguando en Europa, ha sido la rotunda negativa francoalemana a permitir que el resto de la UE fiscalizara y controlara su economía, medida prevista en el pacto de estabilidad. ¿Cómo van a controlar los que deben ser vasallos, España o Polonia, a los que han nacido para ser señores? Francesc Ten ÑSelección de prensaÑ Berlín
y París desnudan sus ambiciones Crece el temor al eje París-Berlín tras la decisión sobre el Pacto El temor de un nutrido grupo de países, encabezado por España, a que la futura UE se mueva bajo el dominio del eje franco-alemán ha ganado puntos esa semana después de que Berlín y París dejaran herido de muerte el Pacto de Estabilidad para eludir al castigo por incumplirlo reiteradamente. Ese hecho, sumado a la decisión de ayer del Consejo de apostar por Francia para el ITER (reactor de fusión nuclear) en lugar de España, dificulta la recta final de negociaciones para pactar un proyecto constitucional europeo al que ahora se opone especialmente España. (É) Pese a todo, el canciller alemán, Gerhard Schršeder, lanzó ayer desde Berlín un nuevo llamamiento a España para que acepte un «compromiso» sobre el nuevo reparto de poder en la UE, pero basado en la doble mayoría y no en el Tratado de Niza. De no existir ese compromiso, la amenaza vino ayer del primer ministro belga, uno de los máximos aliados del eje franco-alemán. (É) Según publicó ayer el periódico suizo La Tribune, Verhofstadt ha dicho que hay un plan B si fracasa la CIG. «Inevitablemente, veremos emerger una Europa a dos velocidades, un núcleo duro europeo», que estará formado «en torno al eje franco-alemán». (Carlos Yárnoz. El País, 27-11-2003) Europa no se construye con la ley del más fuerte
(É) Con el acuerdo político que suspendió la aplicación del Pacto en Alemania y Francia, el Ecofin ha dejado de ser, si es que lo fue alguna vez, un distinguido club de caballeros para convertirse en un mercadillo en el que los tres países más poblados de la «eurozona» impusieron su criterio sobre los demás (É) países como Portugal (al que sí se aplicó en su día el Pacto con todo rigor y nadie lo defendió), Grecia, Luxemburgo o Bélgica, prefirieron lamer las heridas del todopoderoso eje-rodillo franco-alemán. (É) En el terreno político, empeora el clima en la negociación de la futura Constitución Europea, porque los países menos poblados, la mayoría de la UE, acaban de asistir a una ilustración del mayor de sus temores, la prepotencia de los grandes, la tentación de un directorio y la condescendencia de muchos de sus socios. (É) (ABC, 27-11-2003) La Unión Europea, en crisis por la prepotencia de Francia y Alemania
En plenas negociaciones para aprobar una Constitución se ha desatado la peor crisis institucional que recuerde la Unión Europea. Francia y Alemania han aprovechado su condición de países grandes para escapar de las sanciones que les iba a imponer la Comisión. (...) Desde luego, España no va a facilitar de ninguna manera el que Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña refuercen aún más su poder en el Consejo a costa de los países medianos y pequeños, tal y como propone el borrador de la Constitución. (Tiempo, diciembre 2003) Las amenazas francoalemanas hacia España
«El ministro alemán Joshka Fischer reaccionó duramente a la postura reiterada con fuerza por España y con más flexibilidad por Polonia. Fisher dijo «de esto ni se habla», lo cual presiona a Polonia a abandonar el frente hispano-polaco». (Le Figaro, 3-12-2003)
«La ministra francesa de Asuntos Europeos, No‘lle Lenoir, censuró ayer la actitud del gobierno español en las negociaciones sobre la Constitución europea por su «intransigencia» y reclamó al presidente José María Aznar «un poco de flexibilidad» para que acepte un compromiso sobre el reparto del poder en la futura Unión Europea. La ministra francesa recordó que España «es el país más beneficiado por los fondos europeos» y que recibe «mucha ayuda de otros». (El Periódico, 27-11-2003 |
Tras los últimos acontecimientos, ya nadie oculta que Alemania y Francia han constituido un poder hegemonista que impone sus intereses en Europa. |