NACIONAL

Aprender del 11-M
Urge limpiar las alcantarillas

“Pero si lo que hay son medias verdades, mentiras y ocultación de información estaríamos en presencia de una o varias tramas que podrían ir desde quienes mienten para ocultar negligencias graves, a quienes podrían tener alguna implicación o conocimiento de que algo se estaba preparando”

La comparecencia de responsables del Centro Nacional de Inteligencia y de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en la comisión del 11-M ha puesto al descubierto que las alcantarillas de los servicios de información del Estado, CNI, UCO, necesitan una limpieza a fondo, una auténtica depuración.
Oyendo a los responsables de estos servicios a cualquiera se le ponen los pelos de punta al darse cuenta de en qué manos está “nuestra seguridad” y la seguridad del Estado.

¿Cómo podemos creer, o cómo puede decir el ex director del CNI, el principal centro de inteligencia del Estado, Jorge Dezcallar, que conoció por la televisión la noticia del hallazgo de la furgoneta con los detonadores y la cinta del Corán? Y que hasta el día 16 el CNI estuvo “fuera de juego”, marginado de la investigación.

Pero aún es más inquietante todo lo que gira en torno a la UCO de la Guardia Civil, cuyo jefe actual es el coronel Félix Hernando. Implicado en su día en la trama de los GAL, como uno de los que llevaron maletines con 150 millones de pesetas a Suiza para pagar el silencio de Amedo y Domínguez. Y al que diferentes medios han señalado como un hombre vinculado al que fuera Secretario de la Seguridad del Estado, Rafael Vera, y que sería la persona que actuó como parte del dispositivo que estuvo informando a la cadena SER y al “comando Rubalcaba” sobre la pista islamista de los atentados por delante de la información que llegaba al mismo gobierno.

En sus declaraciones el jefe de la UCO nos quiere hacer creer que jamás sospechó lo que podían estar preparando los “moritos” de la banda de El Chino, a pesar de tener como confidente a Rafá Zouhier, detenido por su implicación en la trama que suministró la dinamita al comando de Lavapiés, con el que su protector en la UCO mantenía contactos prácticamente diarios por esas fechas, y que había informado en enero de 2003 sobre la red de Suárez Trashorras para vender dinamita robada en minas de Asturias. Y que ni siquiera Rafá Zouhier les dijo nada el mismo día 12-M cuando ya se sabía lo de la furgoneta, y hablaron con él para recabar información sobre un traficante.

Félix Hernando reconoció en la comisión que el capitán “Paco” de la UCO sí acompañó a dos agentes de los Servicios de Información de la Guardia Civil a la cárcel para entrevistarse con Zouhier, aunque negando que el confidente fuera presionado, como él ha denunciado, para que no declare ante la comisión, acabando con un mensaje amenazador: “Me da la impresión de que debe cuidarse muy mucho porque será objeto de las iras de aquellos a quien vendió… y querrán tomarse represalias”.

El general García Varela, jefe de Información y Policía Judicial de la Guardia Civil, para terminar de arreglar el papel de los servicios de información, declara ante la comisión que hasta el día 17 de Marzo no tuvo conocimiento de la célula de Avilés y la existencia del confidente Rafá Zouhier, descartando que “ningún guardia civil pudo conocer de antemano la información sobre la venta de explosivos a los terroristas marroquíes… Una información de esa relevancia no podría perderse en ningún eslabón de la cadena de mando”.

¿Quién pone en peligro la seguridad del país?

A la vista de sus declaraciones no se sabe qué es peor, si creerles o no. Si les creemos tendríamos que concluir que estamos ante unos auténticos ineptos, que teniendo delante de las narices la preparación de la mayor masacre terrorista cometida en nuestro país, no fueron capaces de prevenirla.

Pero si lo que hay son medias verdades, mentiras y ocultación de información estaríamos en presencia de una o varias tramas dentro de los servicios de seguridad españoles, que podrían ir desde quienes mienten para ocultar negligencias graves, a quienes podrían tener alguna implicación o conocimiento de que “algo se estaba preparando” y lo dejaron correr, incluso relación culpable con los servicios de información de otros países o tramas externas a los propios servicios de seguridad.

En varios medios de comunicación se critica la comparecencia de los responsables de los servicios de seguridad, “porque se está dañando la capacidad de nuestros servicios de inteligencia para atender las demandas de seguridad nacional”. Pero la realidad es precisamente la contraria, que mientras los servicios de seguridad estén en manos de personajes como los que hemos visto desfilar por la comisión del 11-M, quienes estamos en peligro somos todos los españoles.

Ahora sabemos que nuestros servicios secretos, CNI, UCO, UCE1… han manejado informaciones y confidentes directamente relacionados con el comando ejecutor, el comando de apoyo y el comando de la dinamita; pero no se hizo nada que evitara la masacre, ¿por qué?

¿Alguien supo algo y “dejó hacer” para convertir ese peligro en una bomba política? ¿Se pasó la información y fue más arriba donde se decidió dejar que rodara la bola? ¿Qué relación han podido tener los individuos de estas alcantarillas del Estado español con los servicios secretos de otros países?

Poner al descubierto las tramas oscuras no es precisamente atacar la seguridad del Estado, ni la seguridad de los españoles. Sólo limpiando a fondo las alcantarillas de reptiles con actuaciones negligentes, o poco claras o infieles con nuestro propio pueblo y nuestro país, será posible recuperar nuestra seguridad y alguna confianza en que un nuevo 11-M no pueda repetirse. Esta es una responsabilidad de la comisión del 11-M, indicando al gobierno la necesidad de depurar. Pero es sobre todo responsabilidad del gobierno de Zapatero llevar a cabo una limpieza general y depuración total de las alcantarillas de los servicios de inteligencia. Resulta tremendamente inquietante pensar que “nuestra seguridad” pueda seguir en unas manos tan poco limpìas.

F. Huertas

Confidentes y policías, todas las tramas contaminadas por el 11-M han de ser depuradas hasta el final.