NACIONAL

XXXVI Congreso del PSOE:
El rumbo en sus manos

“El congreso del PSOE ha evidenciado el complejo equilibrio de fuerzas en que se sustenta el partido del gobierno y, sobre todo, la igualdad de fuerzas entre los dos sectores.”

José Luis Rodríguez Zapatero sale fortalecido del 36 Congreso del Partido Socialista. No por haber sido reelegido por el 96 por ciento de los votos (hace cuatro años apenas ganó por un margen de 7 votos frente a Bono), sino porque sale convertido en el único punto de equilibrio posible entre los dos sectores que pugnan por llevar la iniciativa y marcar el rumbo en el PSOE.

El congreso ha evidenciado el complejo equilibrio de fuerzas en que se sustenta el partido del gobierno y, sobre todo, la igualdad de fuerzas entre los dos sectores. Un sector patriótico que antepone la unidad de todas las nacionalidades y regiones de España, la solidaridad y la cohesión nacional, a cualquier aventura nacionalista o injerencia externa que nos debilite como país. Otro “irresponsablemente” apuntado a la deriva nacionalista, que pretende hacer pasar por progresista, pero que le convierte en estos momentos en el vehículo principal de los intereses hegemonistas que prefieren una España desarticulada, y por lo tanto débil, en el concierto de la Unión Europea.

De entrada parece que ninguno de los dos sectores ha logrado imponerse en la composición de la Ejecutiva, ni en la ponencia marco finalmente aprobada por el Congreso. La ponencia consensuada es lo suficientemente ambigua como para dejar las manos libres a Zapatero, que será al fin y al cabo quien tenga la última palabra en la elección del rumbo. Aunque esa indefinición puede ser un arma de doble filo que se vuelva contra el propio Zapatero si se muestra vacilante ante la agresividad de las iniciativas “maragallianas”.

Todo lo relacionado con el modelo de Estado ha quedado completamente abierto. No se avanzan las reformas de la Constitución . Tampoco se establece ninguna relación para hacer coincidir la reforma de los estatutos con la reforma de la Constitución y el sistema de financiación de las autonomías, como pretendía imponer Maragall. Ni se hace referencia a la posibilidad de que el Estado delegue competencias.

Sobre la financiación autonómica se consensuó que “será necesario revisar el sistema de financiación de acuerdo con los principios de autonomía, suficiencia, solidaridad y corresponsabilidad fiscal”. Pero no se introdujo, como pretendía el PSC, nada sobre si el criterio de financiación será la población, la renta o ambos.

Uno de los capítulos más polémicos, la referencia en la Declaración de Santillana al “principio incuestionable de la unidad de España”, se redactó de nuevo: “Para los socialistas, la unidad de España y la existencia de nacionalidades y regiones que expresan su diversidad son las dos caras de la misma moneda”.

Las reformas de los estatutos de autonomía quedan condicionadas a que “se lleven a cabo conforme a la Constitución; que conciten un amplio apoyo social y político y deben preservar la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y la cohesión y la solidaridad entre los territorios”.
A la vista de lo aprobado respecto a los puntos más polémicos, resalta aún más la importancia del papel de Zapatero en los próximos meses. En sus manos está el rumbo que seguirá el Partido Socialista y, por lo tanto, el destino del PSOE y de España.

Pero no todo depende de él. Por un lado va a estar sometido a las iniciativas agresivas de un Maragall crecido, después de apuntarse inmerecidamente la subida del PSC en las elecciones generales. Por otro, los sectores de la izquierda patriótica y democrática, hemos de contrarrestar esa presión desplegando una actividad de apoyo y exigencia a Zapatero –y a los sectores patrióticos de su gobierno- en todos aquellos aspectos que vayan a fortalecer la unidad y cohesión nacional, la solidaridad entre las nacionalidades y regiones; denunciando al mismo tiempo las maniobras o pretensiones del frente insolidario y divisionista.


Asignatura pendiente

Lo más preocupante del Congreso del Partido Socialista es que haya pasado prácticamente de puntillas sobre la entrada de España en la Unión Europea. La ponencia marco aprobada casi se limita a fijar la posición general de “Una España que vuelva a creer en el proyecto europeo y se sitúe en el Centro de la Unión”.

La falta de debate y espíritu crítico dentro del Partido Socialista respecto a qué significa la Unión Europea, el papel y la naturaleza del proyecto defendido por el eje franco-alemán, la nueva situación creada con la ampliación etc. deja al PSOE desarmado y a nuestro país en una situación peligrosa, a merced de las políticas del eje.

¿Cómo es posible que se acepte el principio esgrimido por Zapatero de que “Lo que es bueno para Europa es bueno para España”, por los sectores más patrióticos del gobierno y del partido, a pesar de que los hechos demuestran todo lo contrario? Negociación de las ayudas a la agricultura, presiones para que se devuelvan las ayudas a los Astilleros mientras a Francia se le autoriza un plan de ayudas para salvar Alstom, arrogancia de Francia y Alemania saltándose el Plan de Estabilidad, etc.
Plantearse una posición crítica ante el proyecto del eje hegemonista formado por París y Berlín es la asignatura pendiente del sector patriótico de los socialistas, y también de una gran parte de la mayoría social de izquierdas.

Todas las batallas que se van a plantear en los próximos meses y años están determinadas, de una u otra forma, por la posición que se tome respecto a los proyectos del hegemonismo sobre nuestro país. La lucha contra el nacionalismo étnico y excluyente y sus planes secesionistas; las reformas de la Constitución y los estatutos, la posición ante la Constitución europea y las negociaciones dentro de la Unión; los nuevos retos planteados por el cambio de modelo productivo planteado por el Gobierno de Zapatero y, por lo tanto los retos para las empresas españolas sometidas a los intereses de las multinacionales alemanas y francesas, etc.

La ceguera histórica que la izquierda popular y patriótica se empeña en mantener respecto a este problema puede tener resultados catastróficos a la hora de afrontar cada una de las batallas pendientes. Zapatero camina en este punto con una venda en los ojos, que los amigos del Eje en España anudan más cada día. Si la izquierda patriótica no es capaz de quitársela la “hostia” está asegurada.


7 compromisos desde donde exigir a Zapatero

Zapatero adquirió una serie de compromisos en su discurso de clausura. Son generales; pero en estos momentos puntos de apoyo para que las bases de votantes de Zapatero, los afiliados o simpatizantes del PSOE y toda la izquierda patriótica podamos, apoyándonos en sus propias palabras exigir un rumbo determinado.

-Tener en pocos años una España que lidere las economías más avanzadas de Europa, no sólo por el crecimiento, sino por el empleo estable.

-Una España que sea reconocida y reconocible en el mundo como una potencia cultural.

-Que lidere la paz en el mundo y la ayuda a los países más pobres.

-Que constituya un proyecto común de convivencia, manteniendo los principios esenciales de respeto a la diversidad y la cohesión.

-Que sea una democracia ejemplar en la que el gobierno se someta de verdad a todos los controles.

-Que encabece la rebeldía contra las discriminación de la mujer.

-Que extienda los derechos de los ciudadanos, recupere la educación pública y combata cualquier tipo de dominación.

C. Bermeo

“La falta de debate y espíritu crítico dentro del Partido Socialista respecto a qué significa la Unión Europea, el papel y la naturaleza del proyecto defendido por el eje franco-alemán, deja al PSOE desarmado y a nuestro país en una situación peligrosa.”