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La socialdemocracia liquida sus señas de identidad

Los recortes van a depender de la correlación de fuerzas, de la unidad y organización de los trabajadores y de la unidad de los trabajadores con todo el pueblo.

El estado del bienestar objetivo y bandera de la socialdemocracia toca su fin. Ya quedan lejos los tiempos en que la Seguridad Social alemana pagaba las curas de “estres”, en balnearios, a los trabajadores alemanes.
La caída del muro de Berlín fue el principio del fin. Hasta entonces la Seguridad Social en alemania se hacía cargo también de arreglos dentales, se dice que hay más oro en las bocas alemanas que en las reservas federales de EEUU.
La “Agenda 2010” de reformas sociales y laborales que impulsa el canciller Schröeder ha llevado a los socialdemocrátas a sus peores resultados electorales de toda su historia

Los partidos socialdemocrátas son aparatos políticos de doble naturaleza. Por sus posiciones ideológicas, teóricas y políticas son prohegemonistas y se coluden con las burguesías monopolistas locales. Por su tradición histórica y por la base social y electoral son fuerzas populares.

Su línea política de transformar desde dentro el propio capitalismo, sin cuestionar el poder de las burguesías monopolistas les lleva a gestionar sus intereses haciendo traga a los pueblo “ruedas de molino”. Recordemos el “OTAN de entrada no” que le llevó a Felipe González al gobierno y acabó convocando un referéndum para quedarnos en la OTAN.

De la misma manera ayer el SPD (partido socialdemócrata alemán) defendía a capa y espada el estado del bienestar y hoy promueve, encabeza y ejecuta su entierro.

Está claro que las mejoras de las condiciones de vida y de trabajo corresponden a los intereses inmediatos del pueblo.
El SPD del canciller Schoröeder hace suyos los argumentos de las empresas: “la viabilidad, la continudidad de las empresas exige la reducción de costes laborales”, y no se opone a las medidas que proponen los directivos y la patronal: “ampliar el horario de trabajo, de 35 a 40 horas semanales, sin aumentar los salarios, y reducir en una las seis semanas de vacaciones que disfrutan los trabajadores”.

Está claro que de aceptar la propuesta de la patronal el SPD, aún a riesgo de perder las elecciones, defiende los intereses empresariales. Porque el chantaje que hacen las grandes empresas de “deslocalizarse” si no se aceptan sus propuestas, presentándolas como el único camino posible para la continuidad es falso. En todo caso la reducción de gastos, hay que comenzarla por la reducción de salarios y primas a los consejeros de administración y ejecutivos ...

Si el SPD se permite hacer esta reconversión social es porque es fiel a su amo: la burguesía monopolista alemana. y lo argumentan con “hacer una política realista y responsable”: perder un poco para no perder todo. Y su base electoral “de estar los democristianos, la derecha, en el gobierno los recortes serán mucho mayores”.

Frente al desmantelamiento de prestaciones sociales, laborales, sanidad, enseñanza, etc. ¿cuál debe ser la postura de la izquierda?

En primer lugar oponerse. Los recortes no son inevitables sino que van a depender de la correlación de fuerzas, de la unidad y organización de los trabajadores y de la unidad de los trabajadores con todo el pueblo. Por ello, el primer paso es las asambleas de fábrica o polígono.

En segundo lugar tener conciencia que la política de la izquierda es la de “creación de riqueza y empleo gestionada por quienes la producen y al servicio del pueblo”.

No se trata de aceptar el cantaje, “se trabaja en las condiciones que establecemos o nos llevamos la empresa a donde los costes laborales son menores”.

Toda la riqueza la creamos los trabajadores y ante el desmantelamiento industrial hay que impediro, confiscando las fábricas sin indemnización y constituyendo cooperativas laborales de los trabajadores. Ceder hoy al chantaje empresarial es abrir el camino para que impongan uno tras otro todos los recortes que quieran.


Ahora sólo dividendos

El “estado del bienestar” fue la alternativa de las burguesía s monopolistas europeas al socialismo, y la socialdemocracia los encargados de gestionarla

El “estado del bienestar” se ha presentado como “la conquista suprema” de los sindicatos, como los resultados de la “fuerza sindical organizada”, de la todo poderosa IG Metall (el sindicato metalúrgico), y esta es sólo una verdad a medias.

El “estado del bienestar” llegó tan lejos en Alemania por la combinación de tres factores. El primero y principal el que sólo con grandes prestaciones sociales se contrarrestaba la propaganda de la URSS, el capitalismo del oesto no era el “ogro” que pintaban “los comunista del Este”.

El segundo factor era la posibilidad de hacerlo. Alemania, como Suecia y otros países europeos, sacaban, como países imperialistas, enormes beneficios, tanto a sus propios trabajadores, recordemos la emigración española de los años 60, como de la exportación de capitales y de productos. El “made in Germany” inundaba los mercados.

Y el tercer factor efectivamente fue la organización y lucha de los trabajadores.

Pero de estos tres factores los dos primeros eran los más importantes.
El auge revolucionario tras la II Guerra Mundial, no hay que olvidar que los comunistas fuimos la cabeza y columna vertebral de la Resistencia antifascista en todos los países, hasta el punto de que en Francia e Italia formaron parte de los primeros gobiernos de postguerra, sólo podía contrarrestarse con una política social “exagerada”. De alguna manera podemos decir que el “estado del bienestar” fue la alternativa de las burguesía s monopolistas europeas al socialismo, y la socialdemocracia los encargados de gestionarla.

Por eso hoy cuando ha desaparecido el enemigo del “socialismo” las burguesías monopolistas ya no están interesadas en mantener una alternativa político-social de tan elevado coste económico en detrimento de sus beneficios, y más ahora que la competencia intermonopolista les lleva a reducir costes para poder competir con la producción asiática.
La existencia del socialismo como alternativa real al capitalismo, obligó a las burguesías monopolistas, en defensa de su supervivencia, a presentar un “capitalismo social” a costa de reducir algos sus beneficios. Ha sido una inversión de futuro y “muy barata”, ahora se muestran sin “careta” alguna. Manda la “cuenta de resultados” si hay que cerrar fábricas o llevárselas a otro país no importa el coste social, sólo se guían porque “hay que dar dividendos”.

J. Aznar

Alemania reduce de 32 a 12 meses la prestación por desempleo. Los sindicatos negocian con las grandes empresas (Chrysler, Bosh, Siemens, ... la renuncia a una parte de las vacaciones, pausas y pagas extras la semana de 40 horas (fin de las 35)... todo por el mismo salario.