INTERNACIONAL

IRAK
Transición a la americana

Se desvela el intento de prefabricación del sueño del futuro Estado iraquí a la americana: dependiente hasta la médula y orgánicamente intervenido.

En las últimas semanas para mitigar el desastre político que le provoca Irak, la línea Bush optó por entregar oficialmente la “plena soberanía” al gobierno de Irak. Una “soberanía” sin embargo que no mueve ni una de sus 160 mil tropas ocupantes, 150 bases militares y ni los aproximadamente 80 mil mercenarios a sueldo americano implantados en la zona.
La soberanía “virtual” entregada no solo no ha servido para maquillar que Irak vive bajo la ocupación hegemónica norteamericana, sino que -a diferentes niveles- ha resultado contraproducente.

Los sectores de la burguesía norteamericana, y sus medios, contrarios a Bush han encontrado en el traspaso de poderes una nueva fuente para acusarle -con razón- de que Irak es una severa derrota y un grave error. El 29 de Junio el The New York Times publicaba “Es ridículo que miembros de la Administración sugieran que, en cierto sentido, la ocupación americana de Irak ha terminado. Tan solo ha cambiado de etapa”

La derrota de la línea Bush en Bagdad y sus fallidos intentos por reconducirla le minan electoralmente. Pero sus más duros críticos de la misma burguesía norteamericana –algunos de ellos hombres de Estado que participaron en el gobierno de Bush padre- le acusan de algo mucho más grave. Las consecuencias de Irak cuestionan el papel de EEUU como gendarme mundial y con ello su capacidad hegemónica.

La transición apresurada y secreta de las competencias del gobierno americano al iraquí no han logrado el objetivo de suavizar la inestabilidad política y militar de la zona. Lejos de ello hemos asistido en las últimas semanas a una ola de asesinatos de funcionarios iraquíes, el último del gobernador provisional de Basora, Hazem Taufik. Para los sectores fundamentalistas y radicales del terrorismo islámico, el gobierno iraquí se ha convertido en objetivo militar.

Se une a ello exacerbación de los secuestros y los terroríficamente inagotables atentados, sólo en una semana de Julio tres de ellos dejaron como mínimo treinta víctimas mortales. Como consecuencia la población evita salir en horas tempranas y acercarse a los centros oficiales, ante el riesgo de convertirse en víctima por estar junto a un edificio gubernamental o un funcionario.

Entre Bremer y Alaui

Desde el traspaso de poderes del cónsul Paul Bremer el gobierno norteamericano se esfuerza en utilizar siempre que se pueda palabras como “competencias”, “normalización”, “transición”…pero son eso, palabras.

Nadie comprende que Bremer antes de retirarse haya dado inmunidad en la legislación iraquí a las tropas americanas, más aun –o igual por este motivo- después de los escándalos de las torturas en Irak.

De la misma forma la “transferencia de responsabilidades” se ha quedado atascada al llegar a los capítulo más delicados de defensa, interior o petróleo, interponiendo ante ellas un “poder tras el poder” para un control más directo desde la Casa Blanca de tan delicados asuntos para el hegemonismo.

La naturaleza y conformación del gobierno iraquí parece solo ser del gusto de los EEUU. Es casi una ofensa a la dignidad de los iraquíes que Bush haya echado mano para entregar la soberanía de Ayad Alaui ex colaborador de Sadam, que estuvo en el exilio tres décadas y una parte de ese tiempo cobrando cheques de la CIA.

La entrega de la soberanía no incluye disminuir los 3.000 funcionarios americanos en Bagdad, la mayor embajada norteamericana del mundo. Ni alterar que esté presidida por Jon Negroponte -uno de los últimos fichajes de Bush. Quien tiene en su hoja de servicios prestados financiar y organizar La Contra en Nicaragua, entre otros, y que lo hacen un experto en “guerra sucia” enviado a limpiar lo que haga falta en Irak.

Una transición en definitiva que es contraproducente incluso de cara a la opinión pública, ante la que se desvela el intento de prefabricación del sueño del futuro Estado democrático iraquí a la americana, es decir, dependiente hasta la médula y orgánicamente intervenido.

Angélica Garzón Umerenkova

El pueblo de Irak quiere soberanía real, no ocupación norteamericana. En el cartel se advierte a los niños no tocar los peligrosos cascotes y bombas que EEUU dejó dispersos tras la guerra.