INTERNACIONAL

ISRAEL-PALESTINA
El Tribunal de La haya declara ilegal el muro en Palestina
El Muro de Sharon-Bush

La única solución pasa por que los deseos de paz de los pueblos palestino e israelí se imponga sobre los intereses y la injerencia del hegemonismo

El Tribunal de la Haya, a petición de la Asamblea General de la ONU, ha declarado ilegal la barrera de hormigón y alambradas con que el gobierno de Sharon pretende confinar Palestina, exigiendo que se derribe la barrera y se indemnice a los palestinos.

Una decisión que representa un triunfo internacional de los derechos del pueblo palestino, y que confirma el aislamiento internacional de la política criminal de Sharon, tan solo respaldada por la administración Bush.

Incluso el Tribunal Supremo israelí, atendiendo a la demanda de varios municipios palestinos del norte de Jerusalén, ha obligado a variar el trazado de 30 kilómetros del muro.

Es una victoria, pero el principal obstáculo no se encuentra en Tel Aviv sino en Washington. La negativa de la Casa Blanca a aceptar la decisión del Tribunal de la Haya es el principal peligro para el pueblo palestino. La ofensiva genocida de Sharon no hubiera sido posible sin el respaldo cerrado de la línea Bush, que ha empleado la política criminal del gobierno israelí como un ariete local para imponer sus proyectos en la región.

Es la injerencia norteamericana, el sometimiento de futuro de Israel y Palestina a los proyectos hegemonistas de Washington, y no los odios locales, lo que impide la paz. Cualquier salida implica necesariamente acabar con la presencia imperialista en la zona.

Previniéndose también del uso oportunista que el imperialismo franco-alemán hace de la cuestión Palestina. Los saharauis, enfrentados al respaldo cerrado de París a Marruecos, saben que los compromisos de la burguesía francesa con los pueblos son siempre una pantalla para defender sus intereses imperialistas. La publicitada oposición de Chirac a Sharon no es más que un intento por aprovechar las contradicciones de EEUU para meter la cabeza en una zona cualitativa del planeta, una vez que las privilegiadas relaciones entre Francia y el régimen de Sadam Hussein se han esfumado tras la invasión norteamericana.

La solución exige que los deseos de paz de los pueblos palestino e israelí se imponga sobre los intereses y la injerencia del hegemonismo.


La barrera del apartheid

El muro de la infamia, que empareda Cisjordania, representa, además de un criminal instrumento de control político, un ataque brutal al pueblo palestino.

Compuesto de 730 kilómetros, de los que ya se han construido 196, estará formado en un 95% por alambradas y en un 5% por paredes de hormigón de hasta ocho metros de altura. Y sobre todo condicionará la vida de los 274.000 habitantes de 122 pueblos y ciudades que quedarán emparedados entre el muro y la frontera con Israel.

Una parte importante de la población Palestina que quedará separada de sus tierras de cultivo y lugares de trabajo, de los centros sanitarios y del resto de servicios y ejes de comunicación, dividiendo familias...

Obligados a vivir en auténticos guethos. Se calcula que sólo el 11% del muro sigue la línea verde (la frontera admitida internacionalmente), el resto se adentra en territorio palestino, anexionado a favor de Israel un 17% de Cisjordania.

A.G.U.