SOCIEDAD Conferencia
Mundial contra el SIDA-2004 El gran negocio no está en África sino en los países del I y II mundo que pagan hasta 15 veces por encima del coste del tratamiento |
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| Declaraba Mandela con mucha razón durante la conferencia “Sabemos qué es lo que hay que hacer. Lo que falta es la voluntad de hacerlo”. El encuentro celebrado en Tailandia dejó el sin sabor que aunque se sabe en líneas generales lo que habría que hacer para controlar la enfermedad -un año después- los monopolios y los Estados más fuertes impiden hacerlo. Porque aunque son ciertas las polémicas abiertas acerca de cuáles son los mejores tratamientos y cómo lograr mayor accesos a ellos, cada vez están más claras la responsabilidad de los monopolios farmacéuticos tanto en la investigación como los altos costes de los tratamientos. Y la de los Estados que les protegen y de los cuales forman parte los monopolios, que por activa o por pasiva, imponen una política que condena a la muerte segura a millones de personas. ¿Tal vez el mayor avance de la conferencia fue que Tailandia, China, Brasil, Rusia, Nigeria y Ucrania acordaron promover medicamentos genéricos en desafío a los monopolios farmacéuticos. Siguiendo el ejemplo dado por Brasil en el último año, se podrá ofrecer atención a diez millones de personas con coste inferior en un 80% a los patentados por las multinacionales. El mayor adelanto en el control la enfermedad presentado en la conferencia lo ha dado Brasil. Durante este año ha liderado el tratamiento contra el SIDA y sirve como muestra de que el problema es la falta de voluntad política. Actualmente en Brasil reciben anti retrovirales entre un 80% y un 90% de las personas que lo requieren y logró una disminución importante de la transmisión del virus de personas infectadas a otros sectores de la población. Fue el primer país
que lanzó el acceso universal y gratuito a tratamientos. De esta
manera también impulsó levantar la prohibición de
producción de medicamentos genéricos, impuesta por los monopolios
con el consentimiento de los organismos internacionales y la OMC, todos,
claro está, bajo presiones y chantajes de los EEUU. Estados y Monopolios farmacéuticos, voraces y asesinos La producción y distribución mundial de fármacos está en manos de unos pocos monopolios, principalmente norteamericanos y alemanes. Los pulpos farmacéuticos, con el apoyo de sus Estados, tienen mayores ganancias que las telecomunicaciones o las armas. Según las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), las multinacionales tienen un período de exclusividad de veinte años para explotar un fármaco original, encarecen los fármacos y su acceso se restringe a una pequeña parte de la población. Los billonarios intereses, junto con los intereses imperialistas de las grandes potencias, principalmente EEUU, explican buena parte del porqué no se logra detener el SIDA y de porqué asola África. Existen tres aspectos visibles que dirigen la investigación y tratamiento del SIDA. El lucrativo mercado de los retrovirales en I y II mundo El negocio grande no está en África sino en los países desarrollados, que pagan hasta 15 veces por encima del coste real del tratamiento. El acceso a anti retrovirales en el segundo y primer mundo (Europa occidental, Estados Unidos y Canadá) ha logrado una reducción importante de la mortalidad y de las personas que pasan de portadoras de VIH a enfermos de SIDA. Dado que entre más
se diagnostiquen mayor es el negocio, entre menos se investigue o cuestione
los criterios de la enfermedad y su tratamiento mejor. Los monopolios
–por regla– sólo investigan lo que les es rentable. Los fondos y presupuestos de políticas gubernamentales terminan en el bolsillo de las multinacionales Los laboratorios farmacéuticos, a parte de sus ventas “privadas”, están subvencionados por los fondos de la ONU. El fondo mundial para la salud del G-8 (conformado por las principales potencias mundiales) es de 1.200 millones de dólares destinado a combatir el SIDA, la malaria y la tuberculosis, pero no se utiliza para comprar los fármacos a los productores de medicinas genéricas sino que es un subsidio para las grandes farmacéuticas europeas y estadounidenses. La Pandemia -En
total el SIDA deja hasta ahora 40 millones de infectados y 3 millones
de muertes. Los oscuros interrogantes acerca de la enfermedad y su origen Llama la atención que comparando las cifra entre el 2003 y 2004 aparecen 4 millones menos de casos, pero según las organizaciones internacionales no se debe a una disminución de la enfermedad sino a un cambio en los criterios para diagnosticar la misma. El problema empieza a tocar fondo cuando es por todos conocido que no existe una definición general de lo que es el SIDA y por lo tanto qué criterios diagnósticos emplear para su detección. Se abre la puerta a que millones de personas sean diagnosticadas como VIH positivos sin serlo y lo más grave, a que les sea administrado un tratamiento que les puede asesinar. Solo en1993 el número de casos se duplicó al incluir como casos de SIDA a personas con bajo recuento de células CD4, pero sin enfermedad. Las dos terceras partes de los nuevos casos desde entonces son personas que clínicamente están sanas, que de entrada tienen una esperanza de vida mayor (hecho atribuido siempre a los nuevos fármacos) independientemente de los medicamentos que se diesen. A pesar de que se han descrito hasta setenta enfermedades como la malaria, tuberculosis o la lepra que provocan diagnóstico positivo aunque no se tenga SIDA, no se han realizado estudios sobre otras causas sospechosas de provocar inmunodeficiencia en el hombre (infecciones, malnutrición, drogas...), que de corroborarse, permitirían tratamientos no tóxicos de la enfermedad. ¿Si tras el diagnóstico de casos de SIDA se ocultan otras enfermedades originadas por la pobreza y la desnutrición, cuántas muertes atribuidas al SIDA tienen su origen en los mismos medicamentos para combatirlo –los efectos tóxicos de los anti-retovirales son demoledores y en muchos casos no se distinguen de los efectos del SIDA–? Son preguntas que están aun sin respuesta ¿Por qué no se emprenden estudios independientes de los monopolios farmacéuticos para establecer qué otros posibles factores intervienen en la génesis de la inmunodeficiencia humana? ¿Es posible una causa múltiple de la enfermedad? Pero principalmente ¿Porqué se obvian estas cuestiones, no se investigan y se ocultan buena parte de ellas? Sara Díaz |
Los monopolios –por
regla– sólo investigan lo que les es rentable.
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