NACIONAL

Ni un paso atrás

“El problema no es que Bush sea un «belicista» al que hay que moderar. El problema es que Bush es la cabeza de un proyecto hegemonista de dictadura terrorista mundial, basada en su poderío militar”

La retirada de las tropas de Irak es el principal activo del gobierno de Zapatero, no sólo porque es el sentir absolutamente mayoritario de los españoles, sino porque significó el desenganchar a España de la política de guerra de los Estados Unidos de Bush a la que nos había encadenado Aznar, y recuperó la autonomía para decidir por nosotros mismos.
Un gobierno, el de Zapatero, preparado para que ganara Kerry, se enfrenta ahora, con el triunfo de Bush, a una triple ofensiva.

La de la Administración norteamericana y los partidarios de Bush en España, que presionan para que el sector patriótico del gobierno se vuelva atrás, y se apreste a “colaborar” con Bush, en lo que llaman la “recomposición de las relaciones con Estados Unidos” y que querrían una nueva implicación militar en Irak.

La de un sector del propio PSOE y las fuerzas nacionalistas, desde el PNV a CíU y ERC que, después de haberse apuntado al “no a la guerra” para echar a Aznar, quieren ahora tranquilidad aunque sea a cambio de “moderar los gestos”, “reconducir las relaciones con Bush” y colaborar en este segundo mandato.

La del eje franco alemán, y sus apoyos mediáticos, que pretenden aprovechar la situación para alinear aún más a España en su proyecto, aunque eso incluya también seguirles en su posición vergonzante de “pedir moderación” a Bush a cambio de una cierta colaboración.
Frente a todos ellos, hay que apoyar la posición iniciada con la retirada de las tropas. Defender la autonomía conquistada para mantener a nuestro país fuera de la política de agresión y guerra, y contribuir a la paz potenciando la política de frente antihegemonista mundial.