NACIONAL - Selección de Prensa Victoria de Bush, impulso a la dictadura terrorista mundial | |||
| Las primeras palabras de Bush tras su victoria electoral son una amenaza demasiado real de dar un nuevo impulso al proyecto estratégico ejecutado tras el 11-S, una verdadera dictadura terrorista mundial disfrazada bajo la “guerra contra el terrorismo” que ha colocado al mundo en un estado de excepción permanente. Bush promete proyectar un poderío “ilimitado” en su segundo mandato Ilimitado. Así es el objetivo de proyección internacional del poderío de Estados Unidos que el reelegido presidente norteamericano, George Bush, anunció ayer. “No hay límites para la grandeza de América”, proclamó Bush. Pocos segundos antes había advertido: “libraremos esta guerra contra el terrorismo con todos los recursos a nuestra disposición”. En el panorama internacional, la reválida de la estrategia unilateral e intervencionista de Bush –incluida la guerra preventiva–, y la presencia a su diestra del vicepresidente Dick Cheney, el más implacable halcón de su Administración y el abanderado de la invasión de Irak, garantiza, según los analistas, una futura política exterior sin concesiones. (…) Ahora, el mayor riesgo es que la victoria electoral “sea considerada por muchos miembros de la Administración de Bush como una legitimación de su política y un mandato para continuarla”, estima Joseph Cirincione, de la fundación Carnegie de Washington, quien teme que los halcones neoconservadores de la Casa Blanca pretendan “aprovechar el éxito para dar una nueva vuelta de tuerca a su política” ultraderechista. (El Periódico, 4 de noviembre de 2004) Bush se aferra al discurso “neocon” George W. Bush, reforzado tras su reelección, anunció ayer continuidad en la agresiva política antiterrorista (…) Bush mostró su voluntad de aplicar de lleno su agenda conservadora interna. (…) “He ganado capital político y voy a gastarlo”, declaró. Y a continuación dejó claro por donde va a ir los tiros –en el sentido figurado y en el literal- en los próximos cuatro años. “Es necesario que me mueva para poner en práctica el programa que dije que pondría en práctica (…) Cuando el presidente de EEUU habla, más vale que se cumpla lo que diga para que haya paz”. (…) El reelegido presidente insistió en que la seguridad a largo plazo de EEUU depende de ganar la guerra antiterrorista, de estabilizar Irak y Afganistán. Más allá de la retórica, el énfasis puesto por Bush sí puede ser un indicativo de su voluntad de seguir dando prioridad a la agenda de sus asesores neocons, por encima de los sectores más realistas y pragmáticos en el Departamento de Estado e incluso en el Pentágono, que durante los últimos años han sido marginados. Habrá que estar atentos a la política hacia Irán. Este país estará sin duda en el punto de mira de Washington, pero parece que, por el momento, la presión estadounidense sobre el régimen de los ayatolás será política y no militar. (…) Pese al divorcio transatlántico, mostró el deseo de colaborar con los aliados de la OTAN y con la Unión Europea porque, a su juicio, “todos los países civilizados”se juegan mucho en que se gane la guerra antiterrorista (…) Bush prefirió no concretar qué planes inmediatos tiene para Irak, aunque la impresión es que la ofensiva para controlar Faluya y otros enclaves dominados por los insurgentes es inminente. (…) Reconoció George Bush que habrá que aprobar una nueva partida presupuestaria para financiar la presencia militar estadounidense, sin especificar su coste, y reafirmó que los comandantes militares sobre el terreno tendrán refuerzos si los piden. (La Vanguardia, 5 de noviembre de 2004) Especulación sobre el baile de cargos La prensa considera que varios de los puntales del Gobierno durante el primer mandato pueden abandonarlo o cambiar de puesto. Tal vez el relevo más probable sea el del secretario de Justicia, John Ashcroft. Este ultraconservador ha sido blanco de muchas críticas por su celo en aplicar las medidas antiterroristas. (…) La atención mayor se dirige a pesos pesados como el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, quien se aferró al sillón a pesar del escándalo de las torturas en Irak. Bush no se atrevió a sacrificarlo. (…) Parece muy probable que Colin Powell dejará el puesto de secretario de Estado. En ese caso, la consejera de Seguridad Nacional, Condolezza Rice, podría pasar a ocupar su lugar. Pero Bush también podría nombrar secretario de Estado a John Damforth, embajador de EEUU ante la ONU, cercano a las tesis de Powell. (La Vanguardia, 5 de noviembre de 2004) División en EEUU, fractura en la burguesía norteamericana Es suficientemente significativo que la primera reacción de los principales medios norteamericanos, órganos de expresión de sectores de poder, ante el resultado de las elecciones haya estado dominado por el peligro de la división. Tanto los medios que apoyaron a un candidato o a otro, han leído estos comicios desde la fractura en la burguesía norteamericana, cristalizada en la aguda disputa entre Bush y Kerry. Cuando finalmente se anuncie un ganador de forma oficial, es importante que el país entero lo acepte como el presidente legítimo. Ya hemos albergado suficiente rencor y ahora nuestra gran esperanza es que el próximo presidente se gane el derecho a ser visto como líder por todo el país. (…) A pesar de todos sus desacuerdos sobre la guerra, tanto George Bush como John Kerry garantizaron a la opinión pública que Irak podría estabilizarse y evolucionar hacia un cierto gobierno democrático y que las tropas norteamericanas permanecerían en el país hasta que esto ocurriera. Esta tarea será más dura, sangrienta y cara que cualquiera de los dos candidatos haya estado dispuesto a admitir. (The New York Times) En la medida en que la noche electoral daba paso al miércoles por la mañana, el país apareció en la situación que muchos habían previsto: muy dividido. (…) Posiblemente sea mucho pedir al nuevo presidente que forje un nuevo consenso sobre cuestiones críticas del país, pero sí que deberá trabajar para mejorar la actual atmósfera envenenada. (…) El ganador tendrá que afrontar la guerra de Irak y el déficit fiscal (…) Bush hace frente no sólo a los retos de un país dividido por la guerra, sino por un mundo en el que muchos líderes, y buena parte de las poblaciones de otras democracias, apostaron por su derrota. (The New York Times) Primeros días de Bush, más bombardeos en Irak Bush necesita urgentemente hacer frente a los desafíos que tiene en Irak y hacerlo con un realismo que no mostró durante la campaña. El primer problema es Faluya .... Es imprescindible una acción militar para que Faluya deje de ser la base de la organización terrorista de Zarqaui .... Pero de la gravedad del desafío que eso supone habla la carta, inoportuna y contraproducente, que Kofi Annan mandó ayer a Bush pidiéndole que no lleve a cabo la ofensiva .... El éxito en Faluya abriría el camino para superar el obstáculo mayor, es decir, las elecciones de junio”. (Washington Post, 6 de noviembre de 2004) El eje franco-alemán ante el triunfo de Bush Ha sido la burguesía germana, y no la desesperación de París, quien ha marcado una reacción “pragmática” del eje franco-alemán ante el triunfo de Bush. Interesados en evitar el enfrentamiento abierto, y blindar los avances conseguidos durante estos últimos meses en la imposición de su hegemonía sobre Europa. “Los espectadores del otro lado del Atlántico, en su gran mayoría, habían cruzado los dedos por el retador demócrata. (...) En consecuencia, mucha gente se sentirá por lo menos decepcionada con la reelección del republicano. Pero aquellos gobiernos de Europa y otros lugares que discreparon con Bush, no deberían replegarse a un rincón para sumirse en sus lamentos. Lo que hasta ahora bien podría haberles sonado a amenaza (“cuatro años más”), parece convertirse en un hecho. Y esto exige una fría y realista determinación de intereses, que se desembarace del popular ‘antibushismo’ o de un insensato antiamericanismo: el camino debe conducir a un nuevo entendimiento, a través del diálogo. La condición es que de un lado se abandone la inclinación a introducir cuñas entre los europeos, y, del otro, se renuncie al moralismo de tono pedagógico.” (Frankfurter Allgemeine Zeitung) Segundo mandato (…) También Zapatero debe acomodarse a la nueva realidad, aunque el resultado no sea el que deseara. Coordinar la posición española hacia Washington en el marco europeo, y especialmente con Francia y Alemania, va en la dirección adecuada, aunque hay dimensiones propias en las relaciones bilaterales entre España y EEUU, especialmente la latina o el uso de las bases. Hay terrenos de entendimiento posible, como la política mediterránea. No se trata de pasar página ni volver a empezar, pero sí de dejar atrás una política declarativa desafortunada por ambas partes y de defender lo que interesa a España como un aliado necesario. No se deben echar a perder los próximos cuatro años. (El País, 4 de noviembre de 2004) |
“No hay límites para la grandeza de América”, proclamó Bush. Pocos segundos antes había advertido: “libraremos esta guerra contra el terrorismo con todos los recursos a nuestra disposición”.
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