MOVIMIENTOS SOCIALES

Copago en la sanidad:
Se estrecha el cerco

“Quieren cobrar a las familias por los servicios asistenciales en los domicilios a ancianos y discapacitados”

El hecho de que la financiación de la sanidad sea uno de los puntos que se han propuesto tratar en las reuniones de la Conferencia de Presidentes Autonómicos, ha vuelto a colocar en primer plano el tema del copago en la sanidad.

Desde los diferentes medios de información y el sistema político (sobre todo el gobierno y los partidos que gobiernan en las comunidades autónomas) y financiero del país se ha lanzado toda una campaña para hacernos digerir la necesidad del copago sanitario, que en diferentes dosis se proponen administrarnos hasta la próxima reunión.

En el documento presentado por el gobierno en la primera reunión se establece lo que va a ser el fundamento del copago, definido como la participación directa del paciente en parte del coste de los servicios sanitarios, algo que ya se hace, por cierto, en los medicamentos, y que ahora se trataría de extender a otros servicios sanitarios.

Ante el rechazo generalizado de cobrar por las visitas al médico, ahora vuelven a la carga con la propuesta de cobrar a las familias por los servicios asistenciales en los domicilios a ancianos y discapacitados, eso sí, desplazando previamente a los pacientes mayores, crónicos e incapacitados de los centros hospitalarios hacia sus propios domicilios.

Hemos entrado en la fase de “tirar la piedra y esconder la mano”, como muy bien reflejaba el secretario de Relaciones Institucionales, Alfonso Perales, que primero niega que el gobierno haya planteado el copago, “no hay ninguna propuesta para cambiar el sistema”; para a continuación sentenciar que sin embargo el gobierno lo que quiere es transmitir que “de seguir el crecimiento del gasto sanitario al ritmo actual, el sistema no sería soportable en 10 o 15 años”. El chantaje está servido.

Mientras, las organizaciones sindicales, incluso los organismos de asistencia social, coquetean con el asunto y allanan el camino al copago, sin tener en cuenta las tres cuestiones esenciales en el problema de la sanidad pública.

Uno, que los jubilados, los enfermos crónicos y los incapacitados de los que estamos hablando son los que colectivamente, a lo largo de su vida laboral han financiado la Seguridad Social. Son después de haberse dejado la vida en la producción, los sectores más desprotegidos. Porque no estamos hablando de los sectores con un alto nivel, ya que estos acuden directamente a los servicios y la sanidad privada.

Dos, que se obvian los muchos estudios que demuestran la pésima gestión de los enormes recursos que maneja la Seguridad Social, y que antes que cualquier copago habría que abordar la gestión de los recursos, acabando con la burocracia, la corrupción y el despilfarro, recortando entre otras cosas los ingentes beneficios de las multinacionales farmaceúticas que viven de la Seguridad Social.

Tres, que todos los que ahora se suman al copago (el PP ya estaba en él y lo machacaban desde la oposición) parecen haber entrado en una amnesia colectiva, encabezada por el PSOE, cuando se trata de partir de que España no ha alcanzado todavía el techo de inversión medio en gasto sanitario de la Unión Europea. ¿Si hace seis meses exigían en su programa electoral que España había de destinar más recusos públicos a la sanidad, hasta converger con la media europea, por qué ahora no parten de lo mismo?

El gasto sanitario español es uno de los más bajos de Europa, representa sólo el 5,8 % del PIB frente al 7,2 de la UE. Y además en vez de subir ha ido bajando desde el 6,2 % de 1996 hasta el actual 5,8.

M. Murcia