INTERNACIONAL Eje
franco-alemán “Bush ha conseguido “cuatro años más” para desarrollar un proyecto que en su conjunto constituye una auténtica dictadura terrorista mundial” |
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Cuando un incendio es provocado, la primera medida debe ser identificar al pirómano e impedir que pueda suministrar “más leña al fuego”. El artículo de Fernando Savater que reproducimos parcialmente en esta página, tiene la virtud de proporcionar interesantes pistas para identificar que fuerzas alimentan el incendio de etnicismo, particularismo insolidario y tendencias disgregadoras que amenaza la cohesión nacional de España. En las líneas escritas por el portavoz de Basta Ya se coloca el nacionalismo étnico y las bravatas insolidarias dentro de un movimiento general en Europa –rompiendo la imagen de que se trata únicamente de demonios internos españoles-. Y sobre todo atisbamos que detrás de los organismos que difunden “el fantasma del etnicismo” se abren caminos que terminan en los länder germanos de Baviera o Schleswig-Holstein. El proyecto que “pretende refundar Europa a partir de las comunidades étnicas” está indisolublemente unido a las pretensiones hegemónicas de las burguesías alemana y francesa sobre el continente. Muchos tentáculos, un solo pulpo La intrincada red de organizaciones que difunden el nacionalismo étnico y la disgregación confluye en un único punto: el Estado alemán, que los ha financiado, ofrecido cobertura política, y abierto las puertas de la influencia en la UE. –Intereg (Instituto Internacional para el derecho de los grupos étnicos y el regionalismo). En su declaración constitutiva se precisa el objetivo de “relativizar los Estados nacionales”, con el fin de alcanzar “la afirmación de los derechos de los grupos étnicos y las regiones”. Ha sido financiado a través del Bayerische Landeszentrale fur Politische Bildungsarbeit, organismo central de instrucción política del lander germano de Baviera. –UCFME-FUEV
(Unión Federalista de las Comunidades y Regiones Europeas-Unión
Federalista de las Comunidades Étnicas de Europa) El gobierno de Helmut Kohl abrió, a través del ministerio del Interior, una línea presupuestaria de más de 140 millones de marcos para financiar la UCME y otras organizaciones etnicistas de inspiración germánica. Otros mecenas serán el lander de Schleswing-Holstein, las regiones autónomas de Tirol del Sur y el Trentin, y la Fundación Herman Niermann, en cuya dirección figuran supervivientes del nazismo, e incluso la región austriaca de Carintia, presidida por Jorg Haider. La diplomacia alemana presionará para que la UCME sea reconocida por el Consejo de Europa, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, y por Naciones Unidas, penetrando su influencia hasta las más altas esferas de la UE. Desde la UCME se crearán otros organismos, como el Centro europeo para la Minorías (ECMI), que jugará un papel activo azuzando los conflictos étnicos en Yugoslavia. El Estado alemán,
a través de la UCME, apoya a un centenar de movimientos autonomistas
e independentistas en el continente como las organizaciones bretonas,
alsacianas, flamencas o la Liga Saboyana. Trenzando entre estos partidos,
sus cuadros y el Estado alemán, una red de intereses. La UCME colaborará
directamente con el Partido Democrático del Pueblo de Europa-Alianza
Libre Europa –cuyo centro son los Verdes alemanes, y donde se agrupan
PNV, ERC, BNG y EA- en la elaboración de un mapa europeo con divisiones
étnicas, que coincidía con el mapa del diseño hitleriano
sobre Europa elaborado por las Waffen SS. La Europa de las Regiones
La
Waffen SS hitleriana estableció un mapa de Europa basado en la
desintegración de Europa en pequeñas unidades étnicamente
homogéneas, donde reinaría la nación étnica
por excelencia, Alemania.
El movimiento regionalista europeo tendrá inspiradores tan reaccionarios como el citado Guy Heraud, que establece que “las nuevas estructuras europeas comunes debían ser el medio para conseguir que la soberanía nacional de los Estados quedara diluida en los nuevos espacios descentralizados internos y en los ámbitos supraestatales”. Amparándose en la protección de las minorías y en la autonomía regional, se ha impuesto una construcción europea, donde el Estado alemán ha jugado un papel fundamental. La etnicista UCME, financiada
por la burguesía alemana, preparará la Carta de las lenguas
regionales o minoritarias y el Convenio-marco para la protección
de las minorías, en relación con parlamentarios europeos
de CiU, que bajo el pretexto de proteger “las características
consustanciales a las minorías” introducía una visión
étnica como guía del mapa europeo. En esta misma dinámica se sitúan las crecientes demandas para que las regiones puedan participar directamente en los organismos europeos o firmar tratados internacionales por encima de los Estados. Una tendencia impulsada por los landers germanos, y entusiastamente apoyada por Ibarretxe, Carod Rovira o Maragall. Jon Arza Orina "Pro Nobis" (…) Lo importante es que se mantenga la fundamental asimetría entre el estatuto de unos y otros (…) Lo que cuenta es dejar claro que ni todos somos iguales ni, por tanto, podemos estar de igual modo junto a los demás o vernos tratados paritariamente..., lo cual es difícil de conciliar con la propia noción de ciudadanía en un Estado moderno, basada en la igualdad en derechos y deberes de todos los que disfrutan de ella. Quieren reinventar la sangre azul (o el Rh azul) aristocrático, pero a escala colectiva (…) Por supuesto, el entusiasmo en el diferencialismo disgregador se reviste principalmente de argumentos tomados del nacionalismo etnicista. Es una amenaza que se cierne no sólo sobre la ciudadanía española, sino también sobre la europea. Organizaciones como la FUEV-UFCE (Unión federalista de las comunidades étnicas europeas) o el INTEREG (Instituto internacional por los derechos de los grupos étnicos y del regionalismo), con sedes respectivas en los länder de Schleswig-Holstein y Baviera, así como la revista Europa Étnica, son influyentes en las instituciones europeas, donde difunden una visión de pertenencia a la comunidad basada en el nacimiento y la tradición cultural, no en el humanismo político ilustrado que según ellos acaba con las raíces prepolíticas de los individuos. Como ha advertido el politólogo belga Jean-Paul Nassaux, “estamos en presencia de un proyecto que pretende refundar Europa a partir de las comunidades étnicas. La instauración de una Europa de las regiones constituye una pieza central de su dispositivo estratégico”. Fernando Savater |
Habrá
más Iraks, habrá más 11-M, habrá más
recorte de libertades.
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