CULTURA

Gabriel García Márquez: “Memoria de mis putas tristes”:
Hasta el rabo todo es toro

La publicación de cada nueva obra del escritor colombiano y premio nobel de literatura Gabriel García Márquez es un acontecimiento cultural de primera magnitud y de dimensión universal. Ello es así por el enorme impacto que, desde final de los años 60, tiene la cosmovisión literaria de García Márquez cimentada en el éxito espectacular de su novela Cien años de soledad. Ahora, a los 77 años de edad, García Márquez vuelve al primer plano con una nueva novela, Memoria de mis putas tristes, el relato de una pasión tardía que demuestra que el ansia de vivir y de amar no tiene edad.

Memoria de mis putas tristes es una novela corta, un relato de cien escuetas pero densas páginas en que se narra, con precisión de orfebre y un rico vocabulario cargado de significaciones, la pasión que despierta en un hombre de 90 años una niña de 14 (la “bella durmiente”), pasión que provoca en él un nuevo impulso para vivir, suscita el retorno de los tormentos y los celos de la adolescencia y permite, a la luz de ese nuevo hechizo, recuperar el devenir de una vida que recobra todo su valor perdido.

A través de una vieja mamasanta (madame de burdel) y antigua conocida, el nonagenario consigue hacer realidad su deseo de festejarse la noche de su cumpleaños con una adolescente virgen. El resultado no es el inicialmente esperado por él: en la cama no ocurre nada, la niña duerme toda la noche, pero su vida cambia. Noche tras noche a lo largo de un año -el período que cubre el libro- el protagonista velará los sueños de su “bella durmiente” -“un tierno toro de lidia”- mientras toda su vida se ve conmocionada por una pasión desconocida, tan tardía como intensa.

En el fuego de esa pasión, el hombre recobra el empuje de vivir. Y la memoria de lo vivido. Y así vemos desfilar por las páginas del libro: los rescoldos de su historia familiar, su dedicación interminable al periodismo, su afición por la música, su amor y fidelidad por ciertos libros y, sobre todo, su pasión por los burdeles: “las putas no me dejaron tiempo para casarme” -dice.

Y en ese volver a la vida el pasado en que el relato deviene a ratos, García Márquez va dejando la impronta de su peculiar cosmovisión literaria. Su personaje no es sino otro de sus hombres solos, con sus cien años de soledad a cuestas, al tiempo que un ser acunado desde siempre por el universo matriarcal que constituye el fondo de la realidad social que describe. Los pocos hombres que aparecen en el relato son todos insustanciales. No lo son, en cambio, ni su madre, Florina de Dios, que le enseñó su idioma, el italiano, y le imbuyó su pasión por la música; ni la mamasanta del burdel, Rosa Cabarcas, que conoce a fondo el curso de sus deseos; ni su criada Damiana, fiel hasta el fin pese a “haberle llorado durante 23 años”; ni su “novia” Ximena, a la que plantó el día de la boda para no tener que renunciar a los burdeles. Ese cuenco matriarcal es el que, en la literatura de García Márquez, alienta la vida y sostiene el mundo.

Pero, a la postre, no será ninguna de esas mujeres, ni siquiera las 514 putas con las que se acostó hasta los 50 años y de las que llevó puntual contabilidad, la que habrá de redimir su vida de la soledad y del desamor, sino la joven Delgadina, la niña durmiente, a la que jamás conocerá despierta, y que a sus 90 años -”una edad a la que la mayoría de los mortales están muertos”- despertará el febril delirio amoroso que provocará su metamorfosis.

Y al hilo de todo ello García Márquez nos trasmitirá su hermosa lección: hasta el rabo todo es toro, la vida es vida hasta el final, el ansia de vivir y de amar no tiene edad.

Cuando nuestras viejas y cansadas sociedades europeas empiezan a no encontrar para la vejez otros remedios ni otros derroteros que esas cárceles llamadas asilos o esa “solución final” llamada eutanasia, García Márquez, desde la otra orilla, nos insufla esa otra verdad.

Y lo hace con una prosa deslumbrante, tersa, de una precisión milimétrica que en ningún momento está reñida sino que se conjuga con una contenida delectación barroca. Una prosa densa, sentenciosa, vibrante, que a la vez que sostiene el curso del relato trasmite todo el fondo cultural en que se asienta éste, toda la cosmovisión que baña y enriquece el poderoso mundo literario de Gabriel García Márquez.

J. Albacete


El comienzo

“El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás. Era algo menor que yo, y no sabía de ella desde hacía tantos años que bien podía haber muerto. Pero al primer timbrazo reconocí la voz en el teléfono, y le disparé sin preámbulos:
– Hoy sí.
Ella suspiró: Ay, mi sabio triste, te desapareces veinte años y sólo vuelves para pedir imposibles.”

Gabriel garcía Márquez

Nació en Aracataca, Colombia, en 1927. Cursó estudios de Derecho que no acabó y se dedicó desde muy pronto al periodismo, “la mejor profesión del mundo”. Por las noches, en la redacción del periódico, comenzó a escribir sus primeros relatos. Antes de marchar a Europa, en 1955, publicó su primera colección de cuentos: “Ojos de perro azul”, escritos desde 1947. En 1955 acabó su primera novela: “La hojarasca”. Ha residido en Caracas, París, Barcelona y México, con largos períodos en La Habana. Sus obras esenciales son:

1961 - El coronel no tiene quien le escriba
1963 - La mala hora
1964 - Los funerales de mamá grande (cuentos)
1967 - Cien años de soledad
1970 - Relato de un náufrago (reportaje)
1972 - La increíble y triste historia de la Cándida Eréndida
1974 - El otoño del patriarca
1981 - Crónica de una muerte anunciada
En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura.
1985 - El amor en los tiempos del cólera
1989 - El general en su laberinto
1992 - Doce cuentos peregrinos
1994 - Del amor y otros demonios
1996 - Noticias de un secuestro (reportaje)
2002 - Vivir para contarla (primera parte de sus memorias)
2004 - Memoria de mis putas tristes

Su ingente obra periodística está recogida en varios volúmenes. Ha inspirado la creación de una Escuela cinematográfica y presidido numerosos talleres para jóvenes periodistas y narradores de Hispanoamérica. Sus obras están traducidas a todos los idiomas cultos del mundo.