EDITORIAL NACIONAL

¡No nos pondrán de rodillas!

“Una ofensiva cruzada pretende quebrar la voluntad popular expresada en el No a la guerra y reconducir al gobierno de Zapatero desde la retirada de Irak al «no enfrentamiento» con Bush”

Siguiendo la actualidad española a través de los grandes medios de comunicación, parecería que el centro político del país ha virado drásticamente: de exigir la retirada de las tropas de Irak a la colusión de casi todos en la necesidad de “reconstruir las relaciones” con la administración Bush.

¿Acaso el 90% que se opuso a la guerra de Irak ha cambiado de opinión? ¿No dejaron claro los catorce millones de votos que convirtieron a Zapatero en presidente que la primera medida debía ser desvincularse de la política de guerra de Bush?

Hablan de “reconstruir las relaciones con EEUU”, y deberían explicar que quieren decir: ¿callar ante las nuevas agresiones?, ¿”colaborar” en el genocidio contra el pueblo iraquí, agudizado tras el triunfo de Bush?, ¿permitir que el ejército español vuelva a convertirse en instrumento de agresión hacia otros pueblos, o que las bases norteamericanas en España sean plataforma de lanzamiento de las aventuras belicistas del complejo militar industrial?

Repiten, como si afirmar una mentira un millón de veces la convirtiera en verdad, que los intereses de España no pueden permitirse el enfrentamiento con EEUU. Lo que España, y sobre todo el pueblo español, no puede permitirse son cuatro años más al lado de la política belicista de Bush.

La administración Bush es el rostro de la barbarie, el ejemplo de una política hegemonista que ha sumido al planeta en un estado de excepción permanente. Los primeros pasos de su segundo mandato –redoblamiento de la ofensiva en Irak, amenazas a Irán, asesinato del fiscal venezolano que investigaba el golpe contra Chávez…- no pueden ser más inquietantes.

Pero los nuevos Chamberlain y Dadalier argumentan que lo mejor es “contemporizar” con el monstruo. Con las masivas movilizaciones contra la guerra conseguimos que España se retirara de la guerra de Irak y ganara autonomía frente al belicismo de Bush.

Ahora, una ofensiva cruzada pretende quebrar la voluntad popular y reconducir al gobierno de Zapatero desde la retirada de Irak al “no enfrentamiento” con Bush.

Por una parte los representantes de la línea Bush, en Washington y sus “corresponsales” en España, que se han lanzado a una impúdica campaña de amenazas y presiones sobre Zapatero para que vuelva al redil “o se atenga a las consecuencias”.

Donde se incluyen las presiones de la oligarquía, y de un sector del PSOE especialmente ligado a ella, para encuadrar al gobierno de Zapatero en las condiciones generadas por la victoria de Bush, garantizando que el “vinculo trasatlántico”, la alianza y dependencia con EEUU, sigue siendo el centro de la política española.

Pero también se han desvelado las verdaderas motivaciones de las fuerzas más próximas al eje franco-alemán –sus apoyos políticos y mediáticos o las direcciones de PNV o ERC- que después de haber aprovechado de forma oportunista el No a la guerra, ahora presionan para que Zapatero se sume a la política de no enfrentamiento con Bush defendida por Berlín.

Frente a esta colusión de intereses debemos levantar la voz de la mayoría antihegemonista, que exige enfrentarse al destino de guerra y recorte de libertades que ofrece la línea Bush, ganando autonomía para España.
Exigiendo a Zapatero que se mantenga firme ante las presiones de Bush, pero sin que eso suponga someterse al eje franco-alemán. El compromiso con la paz exige denunciar las agresiones norteamericanas en Irak, pero también los “ataques preventivos” de la burguesía francesa en Costa de Marfil.

Que no tuerzan lo que hemos conseguido con la movilización de todos. Ni un paso atrás ante el belicismo de Bush.