EDITORIAL NACIONAL Ibarretxe, te toca “Ellos han dado la cobertura política que ha permitido vivir tantos años al terrorismo, y que ahora intentan capitalizar para imponer un referéndum franquista” |
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| No sería la primera vez que alguien después de muerto ganara una batalla. Eso puede ocurrir en Euskadi, si las fuerzas democráticas y el movimiento de rebelión democrática no somos capaces de situar la lucha por la libertad y contra el terrorismo en el terreno adecuado. Con ETA acorralada por el
acoso jurídico y policial, y el aislamiento social; Batasuna maniatada
por la ilegalización, llamando a “la salida política”;
y con Arzallus retirado al fondo del armario; todo el mundo discute sobre
si hay que ofrecer o no una salida a la banda criminal de los “camisas
pardas” del régimen. ¿Pero acaso es ese el problema? El auténtico problema de Euskadi es la continuidad de la línea nazifascista que instauró Arzallus bajo la nueva forma del plan Ibarretxe, y el régimen étnico y excluyente que la sustenta. Ellos han dado la cobertura política que ha permitido vivir tantos años al terrorismo, y que ahora intentan capitalizar para imponer un referéndum franquista. Son ellos los que no quieren su derrota judicial y policial hasta la claudicación, sino una tregua de aquellos a quienes Arzallus llamó los “chicos de la gasolina”, con la que apuntalar su plan Ibarretxe. Son ellos los que quieren una consulta mientras puedan aprovechar el rescoldo y el miedo que aún atenaza buena parte de la sociedad vasca, para aumentar el voto inducido a su plan. Son ellos los que quieren sacar ventaja de los 200 mil exiliados vascos provocados por el terrorismo y el nacionalismo étnico y excluyente que representan. Son ellos los que siguen sembrando odio y creando condiciones para un nuevo resurgir del terrorismo; cuando los Imaz e Ibarretxe, con esa falsa sumisión jesuítica de quienes nunca se han manchado las manos, dicen que qué es esto “si el lehendakari no puede preguntar a los vascos”, o si a los vascos “no se les deja decidir”. Ellos son, en definitiva, los Imaz, Ibarrtxe y Setien, disfrazados bajo hipócritos ropajes de sacristía, quienes llevan a la sociedad vasca por el camino de un enfrentamiento sin precedentes en la reciente historia democrática de nuestro país. Por eso, el peligro del momento que vivimos no está en quienes piden “salidas para ETA”, sino en que al enfocar a ETA se dejen fuera a los herederos de la línea nazifascista impuesta por Arzallus durante más de 20 años. La batalla en la que estamos no es sólo contra el terrorismo, sino también contra el nacionalismo étnico y excluyente, y sus planes para separar Euskadi de España; al que hay que vencer también en la sociedad y en las urnas. No es al gobierno, ni a las fuerzas democráticas, ni a la rebelión ciudadana, a quienes les toca mover ficha; sino a Ibarretxe. Moviendo la única pieza que ha de mover: la retirada de su plan étnico que enfrenta a la sociedad vasca, excluyente y secesionista. Aceptando un periodo de transición que permita la recuperación de las libertades democráticas en el País Vasco, secuestradas por el terror; la vuelta de los exiliados; el corte radical con todas las vías de financiación institucional del entramado de organizaciones de apoyo al terrorismo, y la disposición de todos los recursos, como la Erzaintza, para combatirlo. La unidad de todas las fuerzas democráticas, por encima de cualquier otro interés partidista, y la movilización ciudadana para acabar con el plan Ibarretxe y desalojar al nazifascismo del gobierno de las instituciones vascas, son dos pilares fundamentales de esta lucha. Quebrantar cualquiera de ellos ahora sólo puede servir para perder una batalla que vamos ganando. |
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