NACIONAL Enfrentamiento
sobre las traducciones de la Constitución europea “Se apropian de la defensa del catalán, pero su objetivo es enfrentar a unas partes de España con otras” |
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| Zapatero lanzaba
un sensato mensaje a Maragall al afirmar que “las lenguas han de
servir para entenderse y no para fomentar ningún tipo de enfrentamiento
entre las distintas comunidades autónomas”. Una cosa es servir a la lengua y otra servirse de ella en propio beneficio. Y esto último es lo que han practicado tanto Carod Rovira como Maragall. La torpeza del gobierno de Zapatero –entregando dos traducciones de la constitución europea idénticas lingüísticamente pero diferenciadas como catalán y valenciano- ha entregado una oportunidad para que los profesionales del enfrentamiento revuelvan el río y lancen el anzuelo. Carod Rovira no ha perdido un segundo en erigirse como garante de la unidad del catalán, utilizando espúreamente la lengua para avivar un ficticio enfrentamiento entre Cataluña y España. Se ha denunciado la utilización
del chantaje y el ultimátum por parte del líder de ERC,
al exigir, bajo la amenaza de retirar el apoyo a los presupuestos, que
la vicepresidenta leyera un memorándum donde el gobierno reconociera
la unidad lingüística entre catalán y valenciano. Una política de sacar réditos políticos del enfrentamiento, respaldada por Maragall, que llegó a amenazar con llevar al gobierno español a los tribunales. Y que, una vez saldada la disputa, espetó una sorprendente frase: “esta es la demostración de que nos hacen caso en España”. ¿Pero es que Cataluña no es una parte de España? En esta desafortunada trifulca, no ha servido de gran ayuda la posición del PP. Más bien todo lo contrario. En vez de respaldar al gobierno de Zapatero frente a los ataques ha debilitado aún más la posición del gobierno español, aferrándose a las posiciones más intransigentes y entrando al trapo del enfrentamiento tendido por Carod Rovira. Que el reconocimiento ante Bruselas del euskera, gallego y catalán haya degenerado en enfrentamiento, no puede desligarse de que las “lenguas sin Estado” sean precisamente un caballo de batalla utilizado para difundir la “Europa de los pueblos”, un proyecto donde las burguesías más fuertes –Francia y Alemania- quieren imponer su hegemonía continental sobre la base de potenciar la división o la fragmentación de los Estados. Fomentando una visión etnicista de raíz germánica donde la lengua es uno de los elementos definitorios de la nación. Una perspectiva que agiganta Alemania, incorporando territorios de otros Estados de habla germana, al tiempo que cuestiona la unidad de España. Debe desarrollarse la pluralidad, y eso revertirá positivamente en el conjunto de España, pero también denunciar a quienes hablan de pluralidad cuando en realidad quieren atacar la unidad. Una riqueza de España No es baladí, dentro de la disputa lingüística generada, recordar que la pluralidad que se goza en España en este terreno es única en Europa. No puede darse, por ejemplo, en la ultracentralista república francesa, donde la burguesía impuso el francés como única lengua, arrinconando al resto. En España, la debilidad de la oligarquía, y sobre todo la fidelidad del pueblo a cada una de las lenguas, nos ofrece ahora una enorme riqueza. Es difícil encontrar en otro lugar un mayor reconocimiento de las lenguas propias de cada territorio. Tras los negros años del franquismo, la reinstauración de la democracia ha posibilitado al euskera, gallego y catalán plataformas de desarrollo. Una conquista democrática fruto de la lucha del conjunto del pueblo español. Esta es una realidad que Ibarretxe, Carod Rovira, y últimamente parece que también Maragall, se ven obligados a negar y callar, en su empeño por difundir que “España no nos comprende”, “no entiende la pluralidad”. ¿Cambiamos el reconocimiento de la lengua en Cataluña por el que tiene que padecer el Rosselló galo, señor Rovira? ¿Quién ataca la unidad del catalán? Que el catalán y el valenciano forman parte de la misma lengua es un hecho objetivo, reconocido por todas las autoridades lingüísticas, entre ellas la Real Academia de la Lengua Española. Después de años de un debate estéril, particularmente en Valencia, se había alcanzado un consenso tácito: no se cuestionaba en los hechos la unidad lingüística, y todos aceptaban la denominación de valenciano para referirse al catalán en Valencia. Ha sido la agresiva política
del tripartito, generando permanentemente puntos de enfrentamiento, lo
que ha pulverizado ese consenso. Mientras algunos sectores del PP, en su afán por diferenciar valenciano y catalán, elevan a categoría científica barbaridades como que el valenciano es una lengua mozárabe que se hablaba antes de la reconquista. Sólo
un 15% de catalanes no se siente “Los catalanes que quieren que el nuevo Estatut garantice la igualdad entre los ciudadanos españoles duplican a quienes defienden ampliar la autonomía financiera de Cataluña” El realizador de TV3 mantuvo varios segundos un generoso plano de la pancarta “Catalonia is not Spain” justo antes de comenzar el Barcelona-Real Madrid. “Es la opinión de una minoría”, comentaron muchos. Tienen razón. Concretamente es la opinión del 15% frente al 85%. Porque una reciente encuesta del Instituto Noxa para La Vanguardia confirma que sólo el 15% de los catalanes considera que no tiene nada que ver con España, mientras que un 85% se considera catalán y español en diferentes grados. Son mayoría, un 48%, los que se consideran tan catalanes como españoles. Y es más interesante cuando se comprueba que esta es una realidad más allá de que luego se vote a partidos nacionalistas. Un 61% de los electores socialistas se siente tan catalán como español, pero es que también participan de esa posición un 54% de los votantes de CiU. Incluso entre quienes apoyaron a ERC en las últimas elecciones son minoría, un 40%, quienes se consideran sólo catalanes. Para una inmensa mayoría de los catalanes, resulta incomprensible el interés de algunos miembros del tripartito, respaldados por Mas, de fabricar una identidad de Cataluña enfrentada a España. La Cataluña única sólo existe en los sueños de la burguesía catalana. La diferenciación entre Cataluña y España consideraría extranjeros al 85% de los catalanes. Pero la encuesta depara también otros datos de interés. Ante la pregunta de cuál debe ser el objetivo prioritario del nuevo estatut, quienes abogan por garantizar la igualdad entre los ciudadanos españoles duplican a quienes defienden ampliar la autonomía financiera de Cataluña. La opinión mayoritaria de los catalanes, como no podía ser de otra forma, se enfrenta a las proclamas insolidarias con el resto de España jaleadas por Carod Rovira y autorizadas por Maragall. En el pueblo catalán pesa mucho más el sentimiento de unidad con el conjunto del pueblo español. Joan Arnau |
Que el reconocimiento ante Bruselas del euskera, gallego y catalán haya degenerado en enfrentamiento, no puede desligarse de que las “lenguas sin Estado” sean precisamente un caballo de batalla utilizado para difundir la “Europa de los pueblos”,
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