NACIONAL Encuentro
entre los reyes y Bush “Para la oligarquía éste es un vínculo innegociable, la cercanía a Washington, se siente Bush o Kerry en el despacho oval, es un elemento imprescindible dentro de su proyecto por ascender posiciones en la cadena imperialista” |
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| Se ha repetido,
para explicar el encuentro entre los reyes y Bush, que los gestos en política
son a veces más importantes que los contenidos. Hay quien ha visto la visita
de la Corona a EEUU como un intento de restañar heridas entre ambos
gobiernos, o como un medio de hacer llegar a Bush un mensaje de “apaciguamiento”
de Zapatero. ¿Qué ha hecho necesario la aparición del Rey? El portavoz de la Zarzuela contesta la pregunta al afirmar que “España y EEUU han mantenido siempre excelentes relaciones, independientemente de los sucesivos gobiernos”. En un momento donde está en primer plano el choque político entre la administración Bush y un gobierno Zapatero preparado para que ganara Kerry, el encuentro entre el presidente norteamericano y el Jefe del Estado español escenifica que esta es una relación estratégica, por encima de la mayor o menor conexión entre los gobiernos de turno. La vinculación con
EEUU, la expresión de la relación de alianza y dependencia
de la oligarquía española respecto a la burguesía
norteamericana, es sin duda una de las bases del Estado. Pero el recibimiento dado por Bush a los reyes se adivina también que, independientemente de las medidas a tomar contra el “díscolo” Zapatero, España es una pieza importante para EEUU. No sólo para asegurar la utilización de España como plataforma militar, sino por el papel político que puede jugar en relación a Europa, Hispanoamérica, y dentro mismo de los EEUU, donde el peso de la minoría hispana –y los intentos de Bush por ganar influencia en ella- es cada vez mayor. La tirantez política entre el Rey y Aznar tenía una de las razones en el alineamiento excesivamente incondicional con la línea Bush, aún en los momentos donde todo hacía prever una victoria de Kerry –una “intransigencia” criticada también por Botín-. Pero cuando ha sido necesario tomar posiciones tras la victoria de Bush, la Corona ha tomado la iniciativa. Todo un mensaje político. También para Zapatero. Cambiar para que todo siga igual Una vez confirmada la reelección de Bush, no han cesado las voces que reclaman a Zapatero “reconstruir las relaciones trasatlánticas” Muchos han destacado los “reflejos políticos” de Bono al acudir a la ceremonia de despedida del embajador norteamericano George Argyros. Cuando la victoria de Bush se proclamaba soto voce, pero todavía sin confirmación oficial, el gobierno de Zapatero mostraba un gesto político de acercamiento hacia el embajador con quien pocos días antes, con motivo de la exclusión de tropas norteamericanas del desfile del 12 de octubre, habían mantenido una agria polémica. Pero pocos han reparado en
un hecho significativo, un verdadero hilo del que estirar: la presencia
de Emilio Botín en aquella recepción. Una vez confirmada la reelección de Bush, no han cesado las voces que reclaman a Zapatero “reconstruir las relaciones trasatlánticas, aunque no le haya gustado el resultado de las elecciones”. Elevando a categoría de “política de Estado” el mantenimiento, independientemente de las afinidades políticas con la administración Bush, de una relación lo más privilegiadas con Washington. El sentido de esa política es inseparable de los intereses de quienes son los dueños de facto del Estado, la oligarquía española, y especialmente el bloque dominante encabezado por el Santander. Para Botín la alianza con EEUU ha sido un activo demasiado rentable como para no hacer valer toda su influencia en el gobierno de Zapatero con el objetivo de mantenerla. Todo debe cambiar para que todo permanezca igual. Si la perspectiva de un cambio de línea en el imperio –en los momentos más bajos de la línea Bush, y con un Kerry crecido- convirtió en inconveniente la política de Aznar, que tan buenos resultados le había deparado a la oligarquía en las Azores, ahora, tras el triunfo de Bush, es necesario “reconducir” a Zapatero. Movimientos que chocan con los deseos de los catorce millones de votos que llevaron a Zapatero a la Moncloa, con el mandato claro de ganar autonomía respecto a EEUU. Desprecio y amenazas “Zapatero es presentado como ejemplo de lo que les espera a quienes no acaten el mando de Bush, o abandonen el frente antes de tiempo” Bajo el expresivo título de “Es tiempo de premiar a los aliados de Bush”, el comentarista John Vinocur, del Herald Tribune, arrojaba una nada velada amenaza a Zapatero. En este artículo, Vinocur abogaba por premiar a un Blair “que se merece la luna por haber abrazado la cuestión iraquí con una intensidad que Bush no obtuvo siquiera de los americanos”, sin olvidar a un Putin “muy cerca del primer puesto”, o a Berlusconi, “objeto de tanta condescendencia entre los europeos que supo aguantar el tipo en Italia a pesar del fuego cruzado por Irak”. Pero al referirse a Zapatero el tono varía drásticamente: “Entre todos los europeos aquellos para los cuales la nueva administración parece tener menos tiempo es el Gobierno socialista español de José Luis Zapatero, quien simplemente envió un mensaje formal de “felicitación” a Bush en un tono similar al de Teodor Jivkov mostrando sus mejores deseos para Richard Nixon y el gran pueblo norteamericano. Kerry a quien Zapatero trató de abrazar tampoco tiene nada que ver con él. Así como mucha gente en Washington, republicanos y demócratas, ven la victoria electoral de Zapatero en marzo como resultado del atentado terrorista de Madrid, contemplan también la retirada de las tropas españolas de Irak como el intento de ganar un salvoconducto terrorista en el futuro. Ahora trece militantes islámicos han sido arrestados en España acusados de querer volar el tribunal penal central (Audiencia Nacional), el estadio de fútbol del Real Madrid, la Torre Picasso y el centro de conferencias de Madrid. A la luz de los arrestos, cuando se confirmó la reelección de Bush, Mariano Simancas Carrión, director de la Europol, oficina de coordinación de la policía europea, ofreció este comentario de Madrid: la retirada de las tropas de Zapatero no ha conseguido absolutamente nada para aligerar la amenaza del terrorismo islámico en España” Zapatero es zarandeado como
ejemplo de lo que les espera a quienes no acaten el mando de Bush, o abandonen
el frente antes de tiempo. El tono del gobierno Bush hacia Zapatero recuerda al Schröeder que, ante la osadía del gobierno español oponiéndose a los dictámenes de Berlín, espetó: “Aznar me las va a pagar todas una a una”. Aquel fue el comienzo de un periodo de desestabilización de España, a través de las represalias en la UE o azuzando el nacionalismo étnico. Ahora, el comentarista de la línea Bush recuerda que “Zapatero no ha conseguido aligerar la amenaza del terrorismo islámico sobre España”. Joan Arnau |
En un momento donde está en primer plano el choque político entre la administración Bush y un gobierno Zapatero preparado para que ganara Kerry, el encuentro entre el presidente norteamericano y el Jefe del Estado español escenifica que esta es una relación estratégica, por encima de la mayor o menor conexión entre los gobiernos de turno.
El tono del gobierno Bush hacia Zapatero recuerda al Schröeder que, ante la osadía del gobierno español oponiéndose a los dictámenes de Berlín, espetó: “Aznar me las va a pagar todas una a una”.
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