ANÁLISIS Chávez
en España “Chávez, mal que les pese, es un presidente democrático; puede que populista, pero ratificado cuatro veces por las urnas” |
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| La visita de Chávez a España ha levantado tanta polvareda como la que en su día hizo la de Arafat, invitado por el gobierno de Adolfo Suárez en septiembre del 79. Una y otra, salvando diferencias significativas, como el no alineamiento de Suárez y el alineamiento incondicional de Zapatero con el eje franco-alemán, tienen sin embargo dos rasgos en común. Los personajes invitados son especialmente controvertidos, pero representan proyectos nacionales que chocan con los designios imperialistas de Estados Unidos en zonas especialmente sensibles, Oriente Medio y el patio trasero de Norteamérica. Y dos, el presidente Suárez entonces y Zapatero ahora, tratan de mantener una autonomía política en las decisiones internacionales respecto a EEUU, dando prioridad a intereses nacionales españoles; como pueden ser, en este caso, los intereses políticos y económicos de nuestro país en Venezuela y, por extensión, en toda Hispanoamérica. Presidente democrático La llamada “revolución bolivariana” impulsada por Chávez necesita aún tiempo para tener una valoración de conjunto. Pero no es posible ocultar que representa una esperanza para el pueblo de Venezuela y un impulso positivo para toda la región. Chávez, al que Felipe González en 2002 también llamó “golpista por los votos o las botas” , ha provocado toda una campaña de descalificaciones de la derecha y los medios pronorteamericanos, incapaces de digerir el carácter antihegemonista de su política en Venezuela: dictadorzuelo, coronel protogolpista, caudillo populista, payaso… Resulta aleccionador hasta qué punto posiciones prohegemonistas pueden desatar un odio tan ciego, hasta en los más comedidos periodistas. El Chávez político, mal que les pese, es un presidente democrático; puede que populista, pero ratificado cuatro veces por las urnas. En las elecciones presidenciales de 1998 que ganó por el 56 % de los votos; y en las de 2000 que volvió a ganar, esta vez con el 60 % de votos. Por el referéndum de recusación, promovido por los mismos que quisieron eliminarle con un golpe de Estado, y ganado por Chávez con el apoyo de 6 de cada diez venezolanos, otra vez el 60 %. Y la cuarta vez, en las recientes elecciones regionales y municipales, que han dado a las candidaturas de Chávez 20 gobernadores, sobre 23 posibles, y 270 alcaldes de las 337 alcaldías que se elegían. ¿Qué presidente se ha sometido a un referéndum de recusación, con todas las garantías democráticas, incluidos observadores internacionales de la Comisión Carter, después de llevar 5 años en el gobierno y lo gana con el 60 % de apoyo? Tocando los fondos La oligarquía venezolana y EEUU fracasaron en sus intentos golpistas que vienen promoviendo desde 2001: decenas de marchas multitudinarias organizadas por la patronal, el golpe de Estado de Cisneros en abril del 2002, la huelga patronal y sindical mantenida durante dos meses que paralizó la industria petrolera –la principal fuente de riqueza del país- y arruinó a muchas empresas, llevando al país al borde del colapso económico. Así hasta su fracaso en el referéndum recusatorio. Todo esto es lo que les tiene irritados, y el asesinato del fiscal Danilo Anderson, que investigaba a los golpistas de Abril, parece indicar que es el principio de una nueva estrategia desestabilizadora. A Chávez la oligarquía de su país y el gran patrón hegemonista de la zona, Estados Unidos, lo que de verdad no le perdonan es que quiera acabar con las bases económicas y políticas de su poder. Chávez y su “revolución bolivariana” están embarcados en un proyecto nacional que se asienta, por un lado, en “una guerra a muerte contra el latifundismo”; y por otro en un desarrollo económico basado en mantener los recursos principales del país (el petróleo sobre todo) en manos venezolanas, en un modelo mixto, estatal y privado, de empresas que no sólo sean capaces de explotar los recursos, sino de desarrollar las infraestructuras, viviendas, ganadería y pesca. “En la nueva etapa que vamos a llevar adelante en la revolución tiene un alto interés el impulso definitivo de una nueva economía que desarrolle la industria nacional, la petroquímica, la agroindustria, el petróleo, el turismo. Necesitamos el sector privado y estamos dispuestos a dar incentivos y facilidades tributarias… Estamos dispuestos a impulsar el desarrollo integral del país. Por ejemplo, con el ingreso petrolero excedente vamos a fundar de nuevo nuestra línea aérea bandera y potenciar el desarrollo de nuestro sector aeronáutico.” (Declaraciones al diario El País) EEUU ha fracasado en su intento de dejar sola y aislada a Cuba. La “revolución bolivariana” y Chávez forman parte del poderoso movimiento antihegemonista que recorre América del Sur, con Lula el presidente de Brasil, Tabaré Vázquez en Uruguay, y a otro nivel Argentina o Chile. Relaciones de apoyo y beneficio mutuo La importancia y significación de la visita de Chávez a España viene definida tanto por él mismo como presidente, como por la delegación que le acompaña: los ministros de Desarrollo Sostenible, el de Producción y Comercio, y el de Planificación y Desarrollo. España debe dar al gobierno democrático de Chávez el apoyo internacional que su política antihegemonista necesita; y al mismo tiempo desarrollar las relaciones de beneficio mutuo en todos los terrenos, que transcienden Venezuela para convertirse en los intereses comunes de la plataforma hispánica como una referencia antihegemonista en el mundo. Por eso las relaciones económicas
tienen también una importancia fundamental. España puede
y debe aportar posibilidades de inversión conjunta con las empresas
venezolanas para su desarrollo; para contribuir al gran salto adelante
que se está generando en toda Iberoamérica. Cuidando sobre
todo que la presencia de empresas españolas se enmarque en las
relaciones de mutuo beneficio, cuidando los recursos y el desarrollo sostenible
y el beneficio de la población. Zapatero tiene el reto de hacer realidad las declaraciones de Chávez: “España ha dejado de ser una angustia para convertirse en una esperanza”. Asesinado el fiscal que investigaba el golpe contra Chávez “Sabemos por experiencia que lo fundamental está en descubrir a los autores intelectuales, es decir quién ha diseñado el crimen y los objetivos políticos que persigue” ¿Será una casualidad que el asesinato del fiscal Danilo Anderson, que investigaba el golpe contra Chávez, haya coincidido inmediatamente después de la reelección de Bush y horas antes del inicio de la Cumbre Iberoamericana en Costa Rica? Sería mucha casualidad. Sobre todo porque el fiscal asesinado no es un fiscal cualquiera. Hacía dos meses que el fiscal Danilo, una especie de “Garzón venezolano”, había iniciado la investigación de la trama civil del golpe contra Chávez. Más de 400 acusados de participar en el intento de derrocamiento de Chávez habían comenzado ya a comparecer ante el juez para ser interrogados por su participación en el golpe. Empresarios, propietarios de medios de comunicación, dirigentes políticos y sociales de la oposición que firmaron el decreto para constituir el gobierno golpista podían ser acusados de rebelión civil y condenados a penas de hasta 15 años de prisión. Poco recorrido parecen tener las hipótesis que hablan en general de “grupos revanchistas antichavistas” o “paramilitares colombianos”. Es posible que entre ellos estén los ejecutores (que volvieron a utilizar el teléfono móvil para accionar el explosivo); pero ya sabemos por experiencia que el problema fundamental está en descubrir a los autores intelectuales, es decir los despachos donde se ha diseñado el crimen y los objetivos políticos que persigue. Si, como parece, estamos ante el inicio de una nueva etapa de desestabilización de Venezuela, los mismos centros imperialistas y oligárquicos que fracasaron en el golpe han diseñado el crimen. M. Murcia |
La declaración de Chávez, “España ha dejado de ser una angustia para convertirse en una esperanza”, es un reto para Zapatero.
No se podrá desentrañar la verdad si no partimos de que el 11-M no fue sólo la respuesta de un grupo de terroristas islámicos al apoyo de Aznar a Bush, sino sobre todo un golpe político pensado y diseñado para influir, no sólo en la situación nacional, sino en el equilibrio de fuerzas del tablero mundial, debilitando a Bush y desbloqueando el frente de oposición a los planes franco-alemanes en Europa.
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