MOVIMIENTOS SOCIALES

A propósito de la vivienda:
Desaparecidos...

“Con las cuentas de la ministra Trujillo serían necesarios ¡14 años!, no para que el precio de la vivienda bajara, sino para que las subidas sólo fueran paralelas al IPC.”

El gobierno de Zapatero tiene varios ministerios desaparecidos. De sus titulares, apenas se oye hablar, porque hacen bien poco, o sólo se oye un disparate tras otro. Curiosamente coinciden con los ministerios que tienen responsabilidades directas sobre la calidad de vida y las transformaciones sociales esperadas por las clases trabajadoras.

Pocas propuestas se escuchan del ministerio de Trabajo que preside Jesús Caldera, después de aquella pírrica subida de las pensiones mínimas. Cuando se supone que debería estar abordando las transformaciones fundamentales del mercado laboral para acabar con el modelo económico basado en la precariedad.

A la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, la han despertado la movilización de miles de agricultores que se han manifestado en las puertas de su ministerio en Madrid, convocados por ASAJA, exigiendo el gasóleo agrícola y “contra la política de exterminio del campo español”.

De la ministra de la vivienda, María Antonia Trujillo, se oye hablar mucho más; pero no sale de una ni no es para meterse en otra.
Dejó las 180.000 viviendas prometidas por Zapatero, en 180.000 “actuaciones habitacionales”, sobre todo para favorecer, no la propiedad, sino los alquileres, para regocijo de los especuladores, cajas, bancos e inmobiliarias. En julio anunció un plan de choque, y hace un mes que ese plan se posponía al 2006. En octubre dijo que “no hace falta más suelo urbanizable del que ya hay”. Y ahora se descuelga valorando como positiva la evolución del precio de la vivienda, porque en el tercer trimestre ¡sólo subió un 17,18 %!, cuando el trimestre anterior lo hizo en un 17,42 %.

Para la ministra, “con estas cifras se va camino de la estabilidad en el precio de las viviendas, algo que vamos a conseguir en este período”. ¿Ha echado cuentas la ministra, o alguien de su departamento, y se ha dado cuenta de que serían necesarios ¡14 años!, no para que el precio de la vivienda bajara, sino para que las subidas sólo fueran paralelas al IPC?

Sería para morirse de risa, si no fuera porque se está jugando con la vida y los ahorros de millones de familias trabajadoras españolas. El precio de la vivienda se ha duplicado en 8 años, y lleva camino de seguir así, si no se actúa en el punto fundamental, ese que la ministra dice que es suficiente con lo que hay: combatir la especulación del suelo, que supone la mitad del precio de un piso en las grandes ciudades, y multiplicando por mil los programas de viviendas sociales.

Hay que tener en cuenta que a los factores “clásicos” que mantienen una demanda elevada de vivienda (la demanda de segunda vivienda nacional y de vivienda por extranjeros, sobre todo en las zonas de Costa del Sol, Baleares y Valencia; las inversiones en inmuebles), se une un nuevo factor: 1 millón de inmigrantes con papeles aspiran a invertir en una vivienda.

Zapatero tiene en los programas para combatir la precariedad, y de vivienda un peligroso agujero negro, y unos ministros ¿incompetentes?

F. Huertas