INTERNACIONAL La
cumbre Asia-Pacífico “EEUU consume los recursos en su propia estrategia de guerras preventivas, otros dedican todas sus energías a asaltar el bastión de la economía mundial.” |
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| El centro de gravedad de la economía mundial –y de la política y la rivalidad estratégica mundial- se ha desplazado del Atlántico al Pacífico. Bush ha centrado la Cumbre en su particular lucha contra el terrorismo internacional, tratando de convencer a los asistentes para su campaña, ya que según Bush “es una amenaza no sólo para Occidente o los ricos, sino para cada país”; y lanzando nuevas amenazas contra Irán (“Las autoridades iraníes deben saber que estamos muy preocupados y muy inquietos por su programa nuclear”) y contra Corea del Norte (“El líder de Corea del Norte escuchará una sola voz, deshágase de las armas nucleares”). Mientras, el presidente chino Hu Jintao, se convertía en la estrella de la cumbre, concentrando la atención de los países iberoamericanos en las perspectivas que, para salir de la crisis y el crecimiento económico, representa el desarrollo de las relaciones económicas con China. El hambre y las ganas de comer La importancia de la ofensiva
desplegada por China en Iberoamérica está marcada por el
despliegue de medios y la envergadura de los acuerdos comprometidos: 30.000
millones en proyectos firmados con Brasil, Argentina y Chile, y más
de 100.000 millones de dólares de inversión en el conjunto
de la zona, desde México, Chile y Perú, los tres países
iberoamericanos del APEC, a los confines de la Patagonia. China necesita asegurar el suministro de materias primas y alimentos, y la diversificación de mercados a una economía que crece al 9% anual. La soja de Brasil y Argentina, el cobre de Chile, el petróleo de Colombia, Venezuela, México y Ecuador, etc. Lula, Kirchner y Lagos, trabajan por invertir el signo de su crecimiento, de crecer endeudándose a financiar el crecimiento con los beneficios de la exportación. En el dinamismo y las necesidades inconmensurables de materias primas de una potencia con 1.300 millones de personas, puede estar buena parte de la solución a sus problemas. China está a las puertas de un nuevo gran salto, esta vez con su apuesta estratégica por Iberoamérica. En poco más de un año va a pasar de invertir 2.190 millones en el 2003 a comprometer 100.000 millones de dólares en los próximos años. Es ya el tercer socio comercial de Brasil y Argentina: las exportaciones brasileñas a China aumentan a un ritmo del 60 %, el acero aumentó un 500 %; las argentinas crecieron en 2003 un 112 %. Y con Chile negocia la firma de un Tratado de Libre Comercio. Los acuerdos no sólo van a suponer un aumento de las exportaciones, sino un salto en las infraestructuras que permitan acercar los centros de explotación y el transporte de los productos a los puertos por los que se exportan. En los acuerdos está la construcción de un gaseoducto en Brasil, otro que unirá la península de Guajira en Colombia, con Maracaibo, en Venezuela por donde se exportaría el petróleo hacia Asia. Con Brasil se ha firmado un acuerdo para modernizar y expandir la red de ferrocarriles por valor de 3.846 millones de dólares; y otro similar se negocia con Argentina por 6.153 millones de dólares, después de firmar un acuerdo por el que Argentina reconoce a China como una “economía de mercado”. El status de “economía
de mercado” es exigido por China para eliminar las trabas a sus
exportaciones. El peligro de la invasión de productos chinos en
los mercados de América del Sur no asusta a los dirigentes suramericanos,
ya que sería compensado por los beneficios para sus exportaciones
e infraestructuras: “La entrada de China en América Latina
será muy beneficiosa para nuestras economías. Nos preocupa
su alta competitividad, pero eso no tiene por qué ser negativo.” Algunos observadores avisan ya de la preocupación norteamericana por este giro de la política exterior china hacia su patio trasero. ¿Hasta cuándo? ¿Qué busca China en Iberoamérica? China es la economía que más crece en el mundo, lo hace al ritmo del 9%. EEUU lo hace a una media que apenas supera el 3%. Europa no llega al 2%. Según los informes del FMI y el Banco Mundial, en cinco años se habrá consolidado como la segunda potencia económica mundial. En el 2020 será un mercado a la altura de Estados Unidos. Y en un período de 30 a 45 años, en todo caso antes de 2050, habrá desbancado a EEUU como primera potencia económica mundial. El elevado crecimiento de la economía china se basa en la producción y exportación de productos con un gran valor añadido. La apuesta estratégica de China por Iberoamérica tiene varios objetivos. Ante todo, asegurarse el suministro energético a largo plazo, de petróleo y gas. China quiere disminuir su dependencia del petróleo de Oriente Medio, diversificando sus fuentes en Asia Central, África y Suramérica. Pekín importa ya el 40 % de su petróleo; pero llegará al 80% del petróleo y el 30% del gas, dentro de quince años. Asimismo quiere garantizarse el suministro de materias primas, metales sobre todo, para su economía; y diversificar sus mercados, tanto de abastecimientos como para sus exportaciones. Petróleo, gas, carbón, acero, cemento, caucho, cobre, hierro, aluminio, platino, níquel, oro,… y alimentos, sobre todo soja y sus derivados, y carne. De Brasil: soja, acero y el uranio. En Argentina: soja, cereales, alubias, carne, cueros, lana, hierro y acero. De Chile: cobre; China ya ha superado las importaciones de EEUU en este mineral. El petróleo de Venezuela, Colombia, México y Ecuador. Hasta de Cuba: tabaco, equipos médicos, vacunas y marisco. Pero la estrategia China no se limita a importar, busca también concesiones en minerales, petróleo y gas, es decir, la propiedad y explotación conjunta con empresas locales para reducir costes; e igualmente la construcción de las infraestructuras necesarias para la explotación y comercialización. La petrolera china Sinoper construirá el gaseoducto que una el sur y el norte de Brasil, donde se construirán también una gran planta de acero y una fábrica de aluminio. En Argentina la empresa estatal china va a reactivar el único yacimiento de mineral de hierro de todo el país en la Patagonia, y la petrolera china Sonangol estudiará la explotación de áreas marítimas. En Bolivia las empresas chinas Shengli y Huanqui van a invertir más de 3.000 millones de euros en los yacimientos de hidrocarburos y en la industria forestal. En Venezuela, donde ya hay fuertes intereses en oro, inversiones en petróleo, gas, telecomunicaciones y aluminio. En Perú, objetivo histórico por su oro, proyectos de inversión por 215 millones de euros en mineral de hierro y energía. En México, interesa el comercio y la industria textil. En Ecuador ya actúan las petroleras chinas. C. Bermeo |
APEC, nació hace 15 años. Representa el 57 % del PIB mundial y el 50 % del comercio internacional. Está integrado por Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Australia, Canadá, México, Chile, Perú, Filipinas, Taiwán, Tailandia, Vietnam, Hong Kong, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Nueva Guinea, Nueva Zelanda, Singapur y Brunei.
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