CARTA A LA REDACCIÓN

Defender la unidad de España es revolucionario

Una denuncia revolucionaria debe desenmascarar que clases intervienen, no solo que fuerzas políticas actúan

Soy un asiduo lector de vuestras publicaciones desde hace años. Vivo en Salamanca y tengo una tertulia (nosotros la llamamos “políticamente incorrecto”) que reúne a ocho personas todos los viernes. Vuestras publicaciones nos proporcionan temas pero también orientación. Me adelanto a deciros que compartimos las líneas generales de vuestro pensamiento y nos sorprendemos con vuestras propuestas y análisis. Fui afiliado de vuestra organización, razones personales y profesionales me impiden ahora mantener esta relación. Esta carta tiene por objetivo criticar una serie de cuestiones de las publicaciones, concentrándome en los últimos números de diciembre y de enero.

Señalar que me ha costado concentrar las ideas, pero no encontrarlas puesto que están en las mismas publicaciones las buenas y las criticadas. Por lo tanto se trata de criticar, en primer lugar, la mezcla de ideas que considero correctas con incorrectas. Esta aparente confusión al lector le deja descolocado. Soy consciente de que son vuestras, unas y otras. Yo sólo pretendo separar para aclarar. Gracias de antemano por vuestra atención.

Visto de conjunto considero que hay diferentes artículos, donde el carácter prohegemonista y proimperalista de los proyectos nacionalistas no queda marcado o no suficientemente. Y por otro lado no aparece la naturaleza burguesa de esas mismas propuestas. Por lo tanto la defensa de la unidad de España se hace desde el punto de vista de las clases dominantes y no del pueblo y sus intereses revolucionarios. Lo concentraré en cuatro puntos que me parecen los más significativos.

1. La defensa de la unidad de España no se hace desde el punto de vista del Internacionalismo Proletario y de la Revolución.

En la última editorial “Más España en una Europa sin hegemonías” se defiende la idea de las dos Europeas, una la de las grandes potencias del eje frente a la de los países.

Creo que hay que defender la unidad del conjunto del pueblo frente a sus principales explotadores. Creo que defender los países porque debilitan y hacen retroceder a las potencias europeas que son los principales explotadores del pueblo de sus países y del resto de Europa. Creo que nosotros no tenemos que defender la cohesión territorial y nacional por los intereses de otras clases, sino las del pueblo, la unidad frente a enemigos comunes. Todo el pueblo de las nacionalidades y regiones de España, estamos unidos en primer lugar por un mismo enemigo al que derrotar, al que combatir. Y que otro enfoque es patriotismo, pero patriotismo burgués.

En el mismo periódico hay un artículo titulado “la unión solidaria de las diversas tierras de España”. Donde la idea general que al final te queda clara es que los poderes del estado, y aparece el rey, son los que tienen que defender la unidad de España. Creo que ésta no es la unidad de España que nosotros defendemos. Ellos son de otra clase.

2. No se denuncia, o no se hace suficientemente la naturaleza de “patriotas gibraltareños” de los nacionalismos periféricos.

Lo habéis dicho vosotros cuando la guerra de Irak “ni Aznar es español ni Ibarretxe es vasco”. No buscan la independencia respecto a España. Sino desgajarse de España para entregarse en manos de una potencia imperialista que les ofrezca cobijo. Si no se coje este enfoque, vosotros mismos caéis en el enfrentamiento entre un “nacionalismo español” frente a los “nacionalistas periféricos”.

Sólo desde aquí, y lo habéis establecido vosotros, se pueden combatir las posiciones de Ibarretxe o de Carod Rovira. Como veis cojo lo que decís en un sitio para lo que no decís en otro. Por eso no estoy de acuerdo con las dos últimas portadas del DV, la del mapa de España y la que lleva la cara de Rovira. Está borrado quién rompe. Para qué rompe. Su verdadera naturaleza de clase.

3. No se denuncia, o no siempre o no contundentemente cuales son las clases sociales que sustentan a los partidos y los hombres del nacionalismo periférico.

Y por lo tanto sus características culturales e ideológicas.
Incluida la propia historia de estas fuerzas y su posición en momentos clave de nuestra historia. De manera que quede perfectamente evidenciada su autentica naturaleza. Y soy consciente de que vosotros sois los que habéis puesto a Arzallus la mascara de “Aníbal el Caníbal” o que lo habéis puesto comparado con Hitler. Pero no siempre. No en cada artículo. No en cada enfoque.

Una denuncia revolucionaria debe desenmascarar que clases intervienen, no solo que fuerzas políticas actúan. Y por lo tanto permite delimitar con claridad el campo de los enemigos y de los amigos. Permite orientarse.

4. Y por último creo que no hacéis suficiente propaganda de que hablamos de una misma clase social, la de Euskadi y la de Andalucía, la de Cataluña y la de Extremadura. Unificados por una misma clase explotadora.

Y con una historia común de sufrimiento, sacrificio, entrega y de triunfo. Y en todos los rincones de España.

Como veis una humilde critica partiendo de vuestros propios criterios. Es un arma tan poderosa la tesis que he aprendido en estas publicaciones “Defender la unidad de España es revolucionario” que me ha dado ánimos para trasmitiros mi opinión. Quedo a vuestra disposición. Un abrazo.

Antonio Ruano (Salamanca)

DV22-2004