NACIONAL - EUSKADI

El Plan Ibarretxe:
PSE-EE, lo que sí y lo que no

Es difícil no entender algunos de los pasos que el PSOE y el PSE-EE han establecido como primeros movimientos tácticos o prácticos para enfrentarse al plan Ibarretxe. Al igual que es difícil no criticar algunas cuestiones de fondo.

Respecto a los primeros: Evitar en la medida de lo posible la idea de que todo depende de los resultados electorales de las autonómicas. Dejando claro que los asuntos que atañen a la territorialidad y unidad de España, no pueden depender de la “eventualidad” de unos resultados electorales. Y anunciando una serie e pasos previos, (discusión en el Congreso), y de medidas posteriores si el PNV insiste en la convocatoria de referéndum, y aun después dependiendo de los resultados electorales.

Evitar al máximo presentar una línea única de actuación conjunta con el PP, de forma que no se presente un frente constitucionalista español como enemigo del plan. Evitar al máximo el victimismo del PNV, no impidiendo el debate en el Congreso.

Buscar el máximo número de votos en las elecciones autonómicas. Buscar el cambio de régimen. Anunciarlo. Y teniendo el PSE-EE el apoyo a su alternativa de nuevo Estatuto, por parte de la dirección del PSOE en estos primeros momentos en relación al método seguido sin entrar a fondo.

Pero sin una confrontación con el fondo del problema, sin una actuación audaz, amplia y contundente con respecto al plan Ibarretxe y quienes lo promueven no se podrá ganar la batalla.

Dos son los puntos clave: el plan Ibarretxe es un plan de “patriotas gibraltareños”, el plan Ibarretxe está promovido e impulsado por un nacionalismo étnico, xenófobo y reaccionario.
Se están esgrimiendo diferentes argumentos: su contradicción flagrante con la Constitución, que divide a los vascos, que es insolidario, que no es fruto de un amplio consenso como lo fue el Estatuto de Gernika, etc... Todos estos argumentos, válidos, soslayan el problema de fondo. No es el proyecto de patriotas. Sino de gente que quiere separar a Euskadi de España para entregarla a la supeditación de Alemania.
Y quien lo hace, aunque ha cambiado ahora las formas de Arzallus por las de Imaz, son los que han levantado un nacionalismo étnico y racista durante años. Antidemocrático y favorista con los suyos.
Éstas son desde luego dos de las líneas fundamentales de denuncia en esta campaña. Además está el programa alternativo.

M. Soriano