NACIONAL - EUSKADI

El Plan Ibarretxe:
Izquierda Unida; ¿hasta dónde?, ¿hasta cuándo?

"Alinearse con Ibarretxe en solicitar una tregua de ETA para celebrar un referéndum franquista es el peor chantaje: no mates hoy, aunque puedas hacerlo mañana"

La posición esquizofrénica de la dirección de Izquierda Unida ante el plan Ibarretxe, apoyo en Vitoria y voto en contra o abstención en Madrid, ha situado a la coalición de izquierdas ante la encrucijada que vienen evitando Asamblea tras Asamblea, aclarar definitivamente cuál es su posición ante dos problemas vitales que están decidiendo el futuro de nuestro país y nuestro pueblo: la posición ante la lucha por la libertad en Euskadi, frente al nacionalismo étnico y el terrorismo; y la posición ante la unidad de España y los proyectos por balcanizarla o, al menos quebrantarla como país.

No es casualidad que sea desde los sectores del Partido Comunista de España en el seno de Izquierda Unida, desde donde se estén manifestando las posiciones más contrarias a Madrazo, abiertamente convertido en muletilla de Ibarretxe, y a Llamazares, por mantener la ambigüedad y esquizofrenia de la organización.

Desde las bases que se sienten comunistas o herederas del Partido Comunista, se levanta una exigencia cada vez más clara para que IU defienda sin rodeos la unidad de España y denuncie un plan que hunde sus raíces en la línea étnica y el terror impuesto por el terrorismo. En la dirección es el actual secretario general del PCE, Francisco Frutos, el que, abandonando posiciones de “complaciente oportunismo político” en las Asambleas, ha salido a denunciar la complicidad de sus compañeros con el plan Ibarretxe, y a exigir coherencia y un pronunciamiento claro de los dirigentes que, como la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, se han manifestado siempre en contra del plan secesionista y por la unidad de España.

Dos jarros de agua fría

Sin embargo, tanto la posición de Llamazares, como la de los sectores alternativos que le disputan la dirección, son dos jarros de agua fría para la izquierda patriótica en el seno de IU. Llamazares, que pidió a Madrazo sólo la abstención de IU en el Parlamento de Vitoria, considera, como el Consejero de Vivienda de Ibarretxe, que al fin y al cabo lo único que se ha hecho es “facilitar el camino del debate a una propuesta democrática”.

¿Democrático un plan elaborado por la línea nazifascista de la burguesía vasca más reaccionaria que, encabezada por Arzallus, ha estado más de 20 años defendiendo el papel del terrorismo etarra para “sacudir el árbol de las nueces” que ellos han recogido legislatura tras legislatura? Sacudidas (asesinatos, extorsiones, amenazas...) que se han cobrado mil muertos, más heridos, 250.000 exiliados...

¿Democrático un plan impuesto en una sociedad del miedo, donde casi la mitad de la población reconoce tener miedo por expresar sus ideas políticas? Una sociedad a la que se le inocula desde hace 20 años el odio a España y lo español, el etnicismo sabiniano, desde la monopolización del poder autonómico, los medios de comunicación autonómicos, el sistema de enseñanza y el control de todo tipo de asociaciones vecinales, culturales, culinarias, deportivas,...

¿Democrático un plan que pretende desgajar una parte de España, para convertirla en un Peñón de las principales potencias imperialistas del continente, en nombre de una supuesta “Europa de los pueblos”, la misma bandera que ya levantaron los nazis de Hitler?

Dice Llamazares que en el Parlamento no votará a favor del plan porque “no es integrador y no es un punto de encuentro”. No es eso señor Llamazares, es un plan étnico, contra la mayoría del pueblo vasco, para romper España y convertirla en un Gibraltar a la sombra del eje franco-alemán. ¡Esa es su naturaleza! Llamazares “armoniza” su deriva nacionalista con ese cretinismo socialdemócrata que justifica su ambigüedad, a la hora de defender los intereses populares y patrióticos, con la cantinela de que “todas las ideas son legítimas, si se defienden sin violencia”. Las guerras de Bush, el nazismo, racismo, xenofobia, tortura, nacionalismo étnico... miles de ideas que no sólo no hay que legitimar sino que hay que combatir, ¿o no?

El plan, piedra de toque para IU

Ha llegado uno de esos momentos de la verdad para IU. Los miles de votantes, simpatizantes y afiliados de IU tienen en la posición ante el plan Ibarretxe la piedra de toque para decantar las posiciones de IU. Porque, al fin y al cabo, no estamos hablando de esa venenosa y ridícula democratitis de “hacer camino” a un plan; estamos hablando de la posición de IU y sus dirigentes ante la lucha por la libertad en el País Vasco frente al nazifascismo; y de su posición ante la defensa de la unidad de nuestro país, de nuestro pueblo y de nuestra clase frente a las burguesías vendepatrias y los proyectos hegemonistas.

Mientras IU esté dirigida por Madrazos, De Santiagos, incluso Llamazares, no se estará sino perpetuando una falsa unidad que bloquea el desarrollo de la izquierda patriótica y democrática en Izquierda Unida, enraizada en las posiciones históricas del PCE de José Díaz, Joan Comorera, Pasionaria, Miguel Hernández o Alberti que hicieron de la lucha contra el nazismo y el fascimo, y de la defensa de la unidad y la independencia de España frente al imperialismo señas de identidad emblemáticas de los comunistas españoles y la izquierda, en su camino por la defensa de los intereses de la clase obrera y el pueblo trabajador.

¿Hasta dónde quieren llevar estos dirigentes en sus derivas nacionalistas a IU? ¿Hasta cuándo los votantes, simpatizantes y afiliados de izquierdas se lo van a permitir?


De la sartén al fuego

Si la posición de Llamazares es mala para la izquierda patriótica, la de quienes quieren relevarle es aún peor. El candidato alternativo a suceder a Llamazares, Enrique de Santiago; el retirado en la última Asamblea extraordinaria de IU, Sebastián Martín Recio; y el representante de la corriente “Espacio Alternativo”, Jaime Pastor, se manifiestan abiertamente a favor del plan Ibarretxe.

Dicen De Santiago y Recio que “apoyan los preceptos del plan que coinciden con su planteamiento de federalismo de libre adhesión”, o sea el mismo FLA de Madrazo. Pastor considera que “el plan Ibarretxe es un avance considerable en el ejercicio del autogobierno de Euskadi”. Y todos se justifican en nombre del “derecho de autodeterminación”. ¿Pero puede haber derecho de autodeterminación, es decir, libre decisión de un pueblo, bajo un régimen étnico y una línea nazifascista, con una dirección política gestionada por quienes proponen el plan, y un brazo terrorista, cangrenado pero terrorista, que sigue manteniendo secuestrada por el terror la voluntad de miles de vascos?

No se puede hablar de autodeterminación sin luchar por acabar con el régimen de la burguesía étnica vasca, y el final del terrorismo, para reimplantar plenamente las libertades democráticas en Euskadi, de las que están privadas la gran mayoría de la población. La libertad de expresión, de reunión y asociación política, sólo pueden ser ejercidas en la clandestinidad o bajo escolta por miles de ciudadanos vascos; muchos miles más tienen la boca sellada por el terror.

No se puede hablar de que el pueblo se pronuncie libremente sin luchar por la vuelta de los exiliados, y un periodo amplio de libertades que posibilite la recuperación democrática de la sociedad vasca.

Quienes en nombre del derecho de autodeterminación, se alinean con el plan Ibarretxe, sólo defienden el sometimiento de la sociedad vasca al régimen étnico y del miedo. Alinearse con Ibarretxe en “solicitar” una tregua de ETA para celebrar un referéndum franquista es el peor chantaje, es el “no mates hoy, aunque puedas hacerlo mañana”.

Pero sobre todo no se puede, desde la izquierda, hablar de derecho de autodeterminación sin defender la unidad del pueblo de las nacionalidades y regiones de España. Porque hacerlo desde la desarticulación política del país, desde las reivindicaciones de la burguesías nacionalistas insolidarias y excluyentes, es abonar el proyecto de quienes pretenden convertir Euskadi primero y Cataluña después en “Peñones” del hegemonismo, y fraccionar a la clase obrera y al pueblo trabajador para explotarlos mejor.

Cuando el tal De Santiago dice que “No hay ningún proceso de secesión en marcha sobre la mesa ni inmediato ni a medio plazo”, no se sabe si es por pura estulticia política, o por ambiciones inconfesables, como las de su compañero el Consejero de la Vivienda y Asuntos Sociales vasco, Madrazo.

F. Huertas