NACIONAL - CATALUNYA

La manifestación pro-selecciones catalanas deja a los dirigentes nacionalistas de ERC y CiU…

… Con el culo al aire

"Convertir el deporte en un arma más contra la unidad, en un instrumento para inocular el veneno del enfrentamiento con Madrid, como sinónimo de enfrentamiento con el resto de España y los españoles"

Una manifestación convocada a rebufo del éxito obtenido por la selección catalana de hockey en el mundial B, y del partido que ese día disputaban las selecciones de fútbol argentina y catalana. Y con toda clase de medios, prensa radio y televisión catalanas ampliamente movilizados por los nacionalistas para la ocasión.

Una manifestación presentada torcidamente como “deportiva”; pero radicalmente politizada y controlada, como reflejaba la pancarta de cabecera ocupada por los políticos de ERC y CiU, con los presidentes de esas dos formaciones política a la cabeza, Artur Mas y Carod Rovira, aunque en el cortejo no faltó la representante de ICV, Dolors Camats, y algún diputado del PSC, como JosephCasajoana.

Decíamos en el De Verdad, a propósito de la campaña desatada por los dirigentes de ERC, con Carod Rovira a la cabeza, contra la candidatura olímpica de Madrid 2012, que: “El sentimiento de los catalanes no puede ser más antagónico a las pretensiones de este ínfimo clan de vendepatrias. Cuanto más ataca Carod Rovira a Madrid 2012, más unidad y apoyos se generan en Cataluña hacia la capital española”.

Sin duda esta manifestación, en la que los aprendices juveniles de Rovira volvieron a sacar pancartas a favor de las candidaturas olímpicas de París y Nueva York, es un primer reflejo del sentimiento mayoritario de los catalanes, que volvieron la espalda (6 mil ó 15 mil asistentes a una convocatoria convocada con todos los medios públicos del tripartito, desde las tribunas que controlan los nacionalistas, y jugando con el deporte y los sentimientos de los catalanes, es un estrepitoso fracaso) a una convocatoria politizada por ERC y CiU, no para reclamar selecciones catalanas –que por cierto ya existen y juegan, excepto en confrontaciones oficiales de países donde la representatividad corresponde a la selección de todos los españoles–, sino para convertir el deporte en un arma más contra la unidad, en un instrumento para inocular el veneno del “enfrentamiento con Madrid”, como sinónimo de enfrentamiento con el resto de España y los españoles.

Decía Artur Mas que la manifestación era “como un acto natural, que no va contra nadie”. ¿Entonces por qué no se puso a la cabeza también de que se retiraran las pancartas contra Madrid 2012?

Dos lecciones

La manifestación del 28 de diciembre ha sido toda una lección para los que usurpan los sentimientos catalanes y pretenden que sus reivindicaciones simbológicas sustituyan como prioritarios a los problemas que más preocupan a los ciudadanos catalanes. Hacen tanto ruido con los medios que manejan, que a veces consiguen que lo que ellos pregonan, parezca que es lo que todo el mundo quiere. No es de extrañar que luego la realidad les deje con sus vergüenzas al aire.

Su miseria es aún mayor cuanto mayor es su inquina. Esa misma realidad les ha dado otra lección, esta vez de lo que son los sentimientos de unidad y solidaridad entre todos los españoles. Ha sido la respuesta que desde el conjunto de España se ha dado brindando con cava catalán, el nuestro, el de todos, sin caer en las provocaciones de algún descerebrado fascista, que como un “Rovira” cualquiera levantó el brazo pidiendo el boicot a nuestro cava.

Aunque eso sí, ellos sigan empeñados en llegar cada vez más lejos en lo grotesco, hasta el punto de que empiezan a ser tomadas como “normales” las declaraciones de un Rovira que, en otras circunstancias ocuparían las vitrinas del museo de la chirigota. Y si no, ahí va la última al final de la manifestación pro-selecciones catalanas, su “homenaje a los deportistas y selecciones que mentalmente ya juegan como independientes”.

M. Murcia

El deporte suele ser un elemento de unidad. Pero en manos miserables se puede transformar en inoculación de odio e insolidaridad.