NACIONAL - CATALUNYA

Empeoran las condiciones de vida y trabajo mientras el tripartito se empeña en aventuras identitarias
Cataluña de dos velocidades

"La velocidad a la que se mueve el tripartito no tiene nada que ver con la que están tomando los acontecimientos económicos y las necesidades sociales de la población trabajadora"

Mientras los políticos del tripartito, y en general las fuerzas políticas de Cataluña concentran su atención, energía y fuerzas, en las reivindicaciones identitarias; los sectores estructurales de los que dependen las condiciones de vida de los ciudadanos, sobre todo de las capas trabajadoras más en precario de la población, se mueven a una velocidad cada vez más inalcanzable para la atención que le prestan los gobernantes.

Nuevos hechos económicos graves pasan como si nada ante los ojos inyectados de reivindicaciones soberanistas de estos gobernantes. Por un lado el índice de inflación interanual, que en Cataluña está en el 3’9 %, “cuatro décimas más que la media española, y lo que es aún más grave, 1’7 puntos por encima de la media europea”.

Por otro, la liberalización del comercio mundial del sector textil decretada por la Organización Mundial del Comercio, que ha entrado en vigor desde el 1 de enero, y que va a acelerar la crisis del sector textil y que puede perder más de 20.000 puestos de trabajo en España, la mayoría de ellos en Cataluña. Junto con la continuación del proceso de deslocalización de empresas que viene padeciendo la comunidad.
La velocidad a la que se mueve el tripartito para dar respuesta a estos problemas no tiene nada que ver con la que están tomando los acontecimientos económicos y las necesidades sociales de la población trabajadora. Y cada día que pasa las soluciones son más difíciles y más alejadas de los problemas.

La inflación y la crisis industrial implican una pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos; la pérdida de competitividad de las empresas catalanas y las radicadas en Cataluña; y el empeoramiento de las condiciones de vida, sanitarias, de educación…

Denunciaba un editorial de La Vanguardia el día 12 de enero, cómo incluso la Generalitat y los ayuntamientos contribuyen “alegremente” a la carrera inflacionista: “En Cataluña, sin ir más lejos, en las últimas semanas se ha decidido la subida de más del 8% de los taxis, del 4’6% del transporte público de Barelona y del 4’5% de las autopistas de la Generalitat. Estos aumentos de precios, aunque se trate de cifras pequeñas, son proporcionalmente muy elevados. En el caso de los taxis supone cuatro veces más que la inflacción prevista para este año… Puede que estos aumentos de precios estén justificados, sobre todo en el transporte en un año en el que los carburantes han subido entre un 7 % (gasolina) y un 9 % (gasóleo), pero se ha transmitido la sensación de que se han aprobado sin haber hecho todos los esfuerzos necesarios para limitarlos al mínimo”.

Tentaciones peligrosas

Esta diferencia de velocidades entre los que gobiernan y han de tomar las medidas, y los acontecimiento estructurales económico-sociales, puede llevar a peligrosas tentaciones. A medida que se manifiesten y agudicen las contradicciones, aumenta la tentación, sobre todo del nacionalismo insolidario, de utilizarlas para culpar a Madrid de todos los males y enfrentar a Cataluña con el resto de España, culpando, por ejemplo, al famoso déficit fiscal de la falta de recursos en la propia Cataluña, ocultando así el uso y destino de los ingentes recursos que manejan ahora.

Resulta cuanto menos curioso que mientras aún no se han tomado medidas en la propia comunidad para hacer frente a la nueva situación del textil, la única medida se haya tomado el pasado 22 de diciembre en el Congreso de Diputados de Madrid, con la aprobación de una enmienda, a propuesta de CiU, sobre la crisis del textil, instando al gobierno de España a: “Desarrollar programas de capacitación y recolocación de trabajadores; a estimular y apoyar el tránsito de las actuales empresas textiles a nuevos modelos de negocio dentro del sector; a ayudar y estimular a las empresas a definir nuevas estrategias de negocio; medidas fiscales…”.

Esto prueba que conciencia sobre la gravedad de la situación hay. ¿Entonces por qué no se afrontan estos problemas como prioritarios? ¿Por qué se pone el tripartito y las fuerzas catalanas a la velocidad que la situación exige? ¿Por qué se calienta a los ciudadanos con banderas identitarias mientras se pudren las bases que han de determinar su calidad de vida?

Lemoniz