INTERNACIONAL

BRASIL
Dos años del PT:
Más Brasil, menos Bush

La primera y principal conclusión de estos dos años de gestión del Partido de los Trabajadores es que Brasil ha ganado autonomía de los EEUU. Sin que a cambio se realizaran los peores vaticinios de Washington –amenazas veladas– según los cuales la elección de Lula provocaría un colapso en la economía, tipo crisis Argentina.
El PT es un gobierno de alianzas de sectores populares y burguesía nacional brasileña no prohegemonista, interesados en impulsar un proyecto nacional de desarrollo propio frente a los EEUU. Visto desde nuestro país, Brasil rompe con la concepción ampliamente difundida entre sectores progresistas o de izquierdas, de que para estar contra EEUU hay que alinearse con otras potencias.

La segunda conclusión es que Brasil ha ayudado a frenar los planes de EEUU sobre los países del Tercer Mundo. Siendo motor de unidad entre los “pequeños” para parar a los grandes, principalmente EEUU. Desde los acuerdos comerciales, tratados sobre petróleo, medios de comunicación combate al SIDA, industria, siempre y en cada uno de estos ámbitos Brasil ha promovido esta política. En este sentido ha contribuido enormemente a la formación de un Frente Antihegemonista Mundial y a la unidad Latinoamericana.

La tercera, es que en comparación a sus contribuciones visibles en otras áreas sólo ha avanzado aparentemente poco, en la mejora de las condiciones de vida y trabajo del pueblo de Brasil. Este es su principal punto débil y es también por el que se ataca al gobierno de Lula.
Son más que justas las reivindicaciones de movimientos, como el de los Sin Tierra que exigen al gobierno la reforma agraria por la que han luchado durante décadas. Estaría ciego, y sería labrar su fracaso, si el PT no se apoyara y atendiera a sus bases, verdadera fuerza de las trasformaciones sociales a las que se enfrenta. El segundo flanco de debilidad, es la necesidad de depurar a los agentes del hegemonismo en el Estado. La infiltración en los aparatos del Estado, principalmente en el ejército, es la manera en que el imperialismo garantiza su dominio, además teniendo en cuenta que Brasil vivió la dictadura entre1964-1985. Todos sabemos las reconducciones de las que EEUU es capaz (Chile de Allende o Venezuela bolivariana) cuando le molesta un gobierno.

Críticas interesadas

Por supuesto hay errores en la política del PT, pero están en un terreno, las exigencias de los sectores populares como los Sin Tierra, y en otro los ataques que lanzan algunos sectores de izquierdas. Dicen que ha traicionado los intereses populares y que el gobierno de Lula ya no es un gobierno de izquierdas, principalmente –dicen— por la falta de radicalidad en las medidas sociales.

Un gobierno de izquierdas es aquel cuya primera y fundamental misión es ser independiente de los EEUU o cualquier potencia imperialista, si no es imposible una “política social” de izquierdas. No limitada –como pretenden estas voces críticas– a ayudas a los más desfavorecidos, sino a una profunda reforma agraria, a la creación de riqueza y empleo y al desarrollo de una industria propia. ¿Cómo si no se acabará con la pobreza o se abordará la trasformación social? ¿Esperan el apoyo humanitario de los EEUU o embarcarse en una nueva deuda externa para sufragar los gastos sociales?


Acortar deuda externa,
disminuir dominio de los EEUU

Es un acontecimiento poco valorado en los medios pero de enorme significado que Lula afirme que Brasil no necesita renovar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que vence en marzo de 2005. La deuda externa global de Brasil corresponde al 58% de su PIB, el último préstamo fue por treinta mil millones de dólares en el 2002 presidiendo el país Cardoso.

Es la primera vez en la historia de Brasil –y quizá de Latinoamérica– que un país no necesita ampliar su deuda externa con el FMI (ergo EEUU). La deuda es una de las principales herramientas de chantaje que tiene EEUU sobre los países del Tercer Mundo, es expresión del dominio sobre su “patio trasero”. Junto con lo que se llama el modelos “neoliberal”, ha frenado el desarrollo propio de la totalidad de los países del Cono Sur y hundido en la miseria y la pobreza a millones de personas en Latinoamérica.

Las claves del “milagro” de Brasil han sido las medidas de austeridad tomadas para estabilizar la economía –muy criticadas por algunos sectores de la izquierda– al tiempo que el gobierno alentaba la inversión extranjera –China, India, UE–, rotos los lazos económicos más peligrosos de dependencia con los EEUU, dos años después Lula ha creado las condiciones necesarias para reactivar la industria propia. Mientras el primer año la economía de Brasil sólo creció un 0,2%, en el 2004 el PIB creció por encima del 4% y en el 2005 se prevé del 5%
Pero no es principalmente economía, sino una voluntad política clara y consciente dirigida en cada paso a ganar independencia de los EEUU, en pro –claro está– de los intereses nacionales de Brasil. Lo expresaba Lula antes de ganar la presidencia: “Un gobierno democrático popular no mostrará ningún tipo de hostilidad hacia los EEUU. El mercado norteamericano absorbe el 25% de nuestras exportaciones, pero nuestro gobierno no será sumiso: las defenderá. Brasil no puede ser tratada como una república bananera” (Declaraciones Octubre 2002).


Principales rasgos y resultados del PT
(2002-2004)

Política exterior

- Mayor socio comercial de China en América Latina. Ascendió a 11.299 millones de dólares en el 2004, un incremento del 56,2 % frente al 2003. Fortalecimiento de las relaciones e inversión con países de la UE, incluida España y otros países del Tercer Mundo como la India.
- Creación del G-20, organización de países del Tercer Mundo contra las medidas del Organización Mundial del Comercio.
- Propuesta de fortalecer la decisión de los países del Tercer Mundo en la ONU.

Política Latinoamericana

- Oposición al ALCA (acuerdo comercial de los EEUU para Latinoamérica), reactivación de Mercosur (acuerdo comercial entre países latinoamericanos).
- Papel activo en la creación de una política común para Latinoamérica frente a los EEUU. Entre otros, conformación de la Comunidad de Naciones del Sur. Creación de un Banco Latinoamericano para proyectos de desarrollo, frente al Banco Mundial.
- Acuerdos comerciales y de financiación de proyectos conjuntos con Venezuela en petróleos (conformación de Petrosur), con Argentina y Venezuela en medios de comunicación (Telesur) , inversión en infraestructuras viales, etc.
- Apoyo financiero y político a Cuba y Argentina.
- Relaciones privilegiadas con México en el ámbito de inversión en tecnologías de desarrollo energético y fabricación de partes de aviones.
- Puesta en marcha del español como segundo idioma en los colegios de Brasil.

Economía

- Este año el PIB de Brasil creció por encima del 4%, frente al decrecimiento del 0,2% del año pasado.
- A pesar de que se han creado en dos años más de un millón de puestos de trabajo, los índices de desempleo se mantienen en el 12, 8%.
- No renovación, ni ampliación de los acuerdos crediticios con el FMI para el 2005.

Medidas sociales.

- Planes de asistencia social englobados en el programa denominado Bolsa Familia (beneficiaron este año a 6,5 millones de familias) que se ampliará a 8,7 millones en el 2005.
- Aprobación de los programas de atención a los ancianos, acceso a la educación universitaria, salud y creación de farmacias populares.
- Fabricación de retrovirales genéricos contra el SIDA bajando sus costes un 80% de los medicamentos de las multinacionales, podrá ofrecer atención a 10 millones de personas que antes no podían pagar un tratamiento. Ha sido puesto como ejemplo para el mundo en la última Conferencia contra el Sida.

Reforma agraria

- En Brasil el 42% de las tierras están ociosas mientras 17 millones de campesinos no tienen tierra. El PT no ha abordado la reforma agraria, sólo algunas medidas en los últimos dos años, el Ministerio controló 1.268 haciendas y liberó a cerca de 13.000 trabajadores llamados “esclavos” en Brasil.

Desde un principio las elecciones municipales de Brasil (2004) fueron presentadas como una prueba al gobierno del PT. En ellas obtuvo más de 450 alcaldías frente a las 187 que tenía en el 2000. El apoyo popular contrasta enormemente con el empeño de minimizar que el triunfo del PT, negar la evidente extensión de sus apoyos y desacreditar el gobierno de Lula a través de los grandes medios y algunos sectores de la izquierda.