SOCIEDAD

Una curiosa encuesta sobre la inmigración en Euskadi

La primera encuesta sobre inmigración realizada por el Observatorio Vasco de Inmigración, impulsada por la Consejería de Asuntos Sociales, dirigida por Javier Madrazo (Presidente de Ezker Batua) revela datos sorprendentes. Como lo son también las interpretaciones sobre la misma de Javier Madrazo.

El primer dato es contundente: el 70% de la sociedad vasca exige un sistema más restrictivo hacia los extranjeros que residen en Euskadi.
El segundo dato de la encuesta Percepciones, Valores y actitudes de la Población Vasca hacia la Inmigración Extranjera, también lo es: el 55% relaciona directamente la llegada de inmigrantes con el aumento de la inseguridad ciudadana.

El 60% de la población defiende la expulsión inmediata de aquellos extranjeros que hayan cometido un delito y un 3,9% considera que los sin papeles deben ser expulsados directamente aunque no hayan infringido leyes.

Un 46,6% se muestra partidario de establecer condiciones temporales, se les da un tiempo limitado, si no encuentran trabajo se les expulsa.
También es rotunda la respuesta sobre el acceso de los inmigrantes a derechos básicos. 10,2% se muestran contrarios a que los legalizados tengan derecho a voto. El 57,3% niega ayudas sociales a los sin papeles, el 42,4% lo hace respecto a la educación publica a sus hijos y un 56,7% respecto a la opción de tener una Viviendas de Protección Oficial.

Sobre el rechazo por etnias en una escala de 1 a 10 la votación obtenida es: 3.92 marroquíes, 4,89 norteamericanos, 4,96 África Negra, 5 para los asiáticos y 6,42 los extranjeros de la UE. Ante una pregunta que afecta muy directamente al ámbito familiar la respuesta se vuelve más que expresiva. A la pregunta de si le importaría que un hijo se casase con un inmigrante, la mayoría de los encuestados responde afirmativamente y los que no que les preocupa.

Respecto a la percepción de “invasión” los resultados son también reveladores: los encuestados consideran que la presencia de inmigrantes en la CAV es de alrededor del 11% cuando en realidad la presencia de inmigrantes no supera el 4,5%.

No es necesario comparar los reveladores resultados con los del resto de España. Basta esta interesante muestra. No muy distinta al resto.
Conforme aumenta la presencia de inmigrantes y más allá de las respuestas políticamente correctas, las posiciones de rechazo y prevención se ponen más de manifiesto. Y cuando se produce una “aproximación” a los hogares la xenofobia y el rechazo se manifiestan más virulentamente.

Como en el resto de España a los inmigrantes se les ve como meros competidores económicos y peligrosamente “sentimentales”. El fenómeno va a ser, es de hecho, imparable. Y las primeras apreciaciones de Madrazo, al ser tan arriesgadas, impiden ver los problemas con claridad y por lo tanto sus soluciones. Para el Consejero de Asuntos Sociales “son reflejo de la criminalización de la inmigración ejercida por el Gobierno del PP y de la actual legislación restrictiva que defiende el PSOE”.

Ni una sola valoración sobre la cuestión global de la inmigración. Ninguna valoración sobre el alcance estratégico de estos movimientos de inmigración. Nada que decir sobre las necesidades perentorias de mano de obra por parte de los empresarios y agricultores en España y en Euskadi. Nada que decir de la igualdad de derechos entre españoles y extranjeros. Nada que decir sobre el necesario equilibrio entre integración cultural y multiculturalismo. Y aun más, ni una sola reflexión sobre la proyección que ante la cuestión de la inmigración tiene la minuciosa educación etnicista del PNV sobre el conjunto de la población vasca. Si el Rh es un hecho diferencial ¿qué no será el color, la etnia, las culturas divergentes? Y ni una sola reflexión sobre la tercera ciudadanía que los inmigrantes van a constituir con la aplicación del plan Ibarretxe.

A nadie se le pueden escapar estas flagrantes contradicciones que la política soberanista aplicada durante años “como lluvia fina” sobre nuestra sociedad va a tener durante los próximos años sobre esta contradicción. Que nadie va a frenar. Y que exigen un esfuerzo suplementario naturalmente de generosidad pero sobre todo de realismo y de tratamiento igualitario: Española o extranjera una misma clase obrera. Madrazo observa, pero mira sesgadamente.

M.S.

Madrazo no hace ni una sola reflexión sobre la proyección que ante la cuestión de la inmigración tiene la minuciosa educación etnicista del PNV sobre el conjunto de la población vasca.