EDITORIAL NACIONAL Valoración
de los resultados del referéndum sobre la constitución europea Nadie acierta a explicarse este desinterés por Europa, cuando las decisiones de Bruselas afectan cada día más a la vida de millones de personas. |
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| Ha ganado la abstención –un 57,3%, la más alta de la historia democrática española, a la que hay que unir el 6,03% de votos en blanco–, y de cada diez votantes, ocho han optado por el sí mientras que dos se han decantado por el no. Los resultados del referéndum sobre la constitución europea envían dos mensajes rotundos: un altísimo rechazo, reflejada en el 60% de abstención, a una construcción europea dominada por el eje franco-alemán, y un contundente no a quienes propugnan la fragmentación de España o concilian con ella. Abstención a la Europa del eje Este referéndum ha demostrado que “cuando se trata de Europa”, los pueblos dan la espalda. Nadie acierta a explicarse este desinterés por Europa, cuando las decisiones de Bruselas afectan cada día más a la vida de millones de personas. La verdad, no obstante, es sencilla: el pueblo español, como el resto de pueblos europeos en otras elecciones, manifiesta una total indiferencia hacia una UE que se construye a la medida de las grandes burguesías continentales, especialmente la germana y la gala. ¿Cómo iba a provocar entusiasmo en España una constitución que rebaja el peso de nuestro país en la UE, mientras que acumula más poder político en manos del eje franco-alemán? ¿Cómo se puede sentir identificado un trabajador español con una carta magna europea que certifica la capacidad de Bruselas para imponer, como en el reciente caso de IZAR, el cierre de importantes empresas nacionales? ¿Cómo va a producirse un apoyo masivo a una construcción europea que, mientras dedica el 65% de los fondos de la política agraria comunitaria a las necesidades de Alemania y Francia, impone recortes draconianos en el campo español, provocando diariamente la pérdida de puestos de trabajo? ¿Cómo iba la mayoría de izquierdas española a asumir como propia una constitución apadrinada por el derechista Giscard d´Estaigne, que recorta los derechos sociales reconocidos en la carta magna española, o que se suma a la doctrina de los ataques preventivos de Bush? No a la fragmentación de España ¿Por qué entonces el sí a la constitución europea se ha impuesto con tan aplastante claridad, acaparando el 82,4% de los votos? Porque no existe ninguna alternativa a través de la cual la mayoría pueda expresar el rechazo a la actual construcción europea. Y quienes se presentan como tal provocan un rechazo frontal. A Carod Rovira le ha faltado tiempo para intentar apropiarse del 28% de noes catalanes, utilizándolos para dividir a Catalunya del resto de España, afirmando que “usaremos esa fuerza para seguir presionando, no aceptaremos cualquier Estatuto ni cualquier financiación”. Además de ERC, el no ha sido defendido por Batasuna, una EA que promueve el plan Ibarretxe, y una IU de Llamazares y Madrazo que no tiene reparos en participar en el gobierno vasco con la derecha más rancia. Un sí tan abrumador ha sido también un no a la fragmentación de España y al nacionalismo excluyente o insolidario. Los votantes han rechazado a quienes defienden abiertamente que una mayor integración en la UE exija la disolución de España. Y exigencia de otra Europa Instantes después
de cerrarse las urnas, Zapatero afirmó que “todos saben mi
empeño en llevar España al corazón de Europa, y el
resultado del referéndum confirma una parte importante de mi proyecto
político”. La voz expresada por el pueblo español en el referéndum nada tiene que ver con esto. Es más bien un toque de atención para Zapatero, reclamando un cambio de rumbo en Europa. Una voz popular expresada en el referéndum que exige: - Una Europa sin hegemonías, basada en principios de igualdad, y no en el aumento de la capacidad de Berlín y París para imponer su voluntad al resto. - Una España con voz propia, sin supeditarse a ningún eje de poder. Seremos más fuertes en Europa cuanto más independientes seamos, y cuanto más unido se encuentre el pueblo español. - La defensa de la industria nacional frente a medidas como el cierre de IZAR o los recortes en el campo. - La defensa de los intereses del pueblo trabajador frente a los intentos de los grandes monopolios europeos por recortar los derechos sociales conquistados. |
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