NACIONAL

Barcelona
Los vecinos lo llaman Carmelo

Supone un duro golpe para un centro financiero en auge, por las sombras que pueda proyectar sobre una oligarquía con aspiraciones de subir en la cadena imperialista

La instantánea de El Carmelo los ha pillado in fraganti. Han salido retratados en un constante y continuo saqueo. ¿De qué otra manera puede definirse la actuación que ha tenido la Generalitat a la luz de las innumerables irregularidades ya admitidas? La foto finish no falla.

La lista de irregularidades y negligencias es muy larga. Y todas tienen el mismo porqué: reducir los gastos para aumentar los beneficios. La elección del barrio de El Carmelo no es casual, terminaban la obra dos meses y medio antes. Es decir, dos meses y medio menos de cientos de sueldos, de mantenimiento de las maquinarías, de combustible, de gastos administrativos, de pagos a la Seguridad Social, etc. No es casual la reducción del gasto en hormigón para recubrir los túneles, porque hay que pagarlo. Tampoco la elección del “método austriaco” –basado en bombardear literalmente el subsuelo con goma-2 y dinamita– ya que una máquina tuneladora moderna es mucho más costosa, aunque mucho más segura, porque va recubriendo a medida que perfora de forma automática. Y no es casual la falta de informes y de presencia de profesionales cualificados a pie de obra, porque hay que pagarlos.

Aumentar sus beneficios ha sido más importante que las más elementales normas de seguridad. De cada obra pública sacan tajada, tanto el que la adjudica, como el que la ejecuta. Hay que investigar y obligar a que se hagan públicas las cantidades de dinero que se han ahorrado en seguridad. Y hay que llegar al fondo: quién se las ha embolsado. Este socavón huele a podrido: ¿se han cobrado comisiones por la adjudicación de la obra?, si se han cobrado ¿quiénes?, ¿cargos públicos?, ¿qué empresas se han beneficiado de los recortes en seguridad?, ¿qué otras obras se están realizando en Barcelona adjudicadas con los mismos métodos? Una investigación independiente de lo ocurrido en El Carmelo quizá hiciera salir a la luz tramas políticas de comisiones por adjudicaciones irregulares.

Y aún hay que hacerse otra pregunta: ¿habrían hecho lo mismo si el metro pasase por Pedralbes, por el Paseo de Gracia o por el subsuelo de la Plaza Sant Jaume? La Barcelona fashion, escaparate de modernidad, merece mejor trato que los barrios de trabajadores. Los barrios residenciales de las élites catalanas no sólo están más limpios y mejor urbanizados, sus habitantes tienen una mayor expectativa de vida (de hasta 10 años), no sólo son más seguros, sino que no les bombardean el subsuelo provocando derrumbes y desalojos. Por supuesto que no, son la élite dirigente, cortan el bacalao. Y a los del Carmelo, barrio charnego de pura cepa, les cortan el bacalao. A muchos les duele oírlo, pero hay que decirlo porque es la verdad, esta Barcelona que goza del glamour de izquierdas tripartitas, social y ciudadana, tiene clases distintas de ciudadanos. O mejor dicho, ciudadanos de distintas clases. Cada clase social vive donde puede, unas en Pedralbes y otras no.

¿Pero en Cataluña no gobernaba la izquierda? A Maragall se le ha visto escurriendo el bulto: declarando que el desastre de El Carmelo es comparable con la tragedia del chapapote y ha comprometido más de 300 millones de € que pretende que pague el Gobierno y la Unión Europea. Por cierto, nadie se ha preguntado “¿dónde está ERC?, ¿dónde está Carod-Rovira?”, parece haber olvidado sus orígenes, charnegos a mucha honra (José Luís, Pérez de padre y Díez de madre). Han tenido oportunidad de demostrar lo que valen, que son un partido de izquierda (¿Esquerra?) defendiendo a los vecinos de un barrio trabajador de una tropelía de pesadilla, pero hábilmente han escurrido el bulto. La catadura moral de este tripartito de izquierdas catalán (el de la Generalitat y el del Ayuntamiento, gobernado por los mismos partidos) ha quedado retratado y deja mucho que desear.

Sin embargo, los vecinos se quejan: porque los han dejado sin casa, quieren saber la verdad, quieren ver a los responsables ante la justicia y quieren que se les restituya lo que era suyo, no ayudas. ¿Por qué? Porque hay dos socavones de 35 metros de ancho en su barrio por la Línea 5 del flamante metro de Barcelona. No pueden volver porque no saben si se les va a caer encima, o no pueden abrir su comercio. Hasta ahora son 1.057 desalojados, 84 bloques de viviendas, más 15.000 afectados de un barrio trabajador, todo el entramado económico ha crujido, y con él, la devaluación de sus pisos, locales o comercios. Hay que ver quién lo paga, porque alguien lo tiene que pagar, económica y moralmente, eso lo tienen muy claro, y tienen razón.


10 errores y neglicencias

1.- Más de 2.000 denuncias y quejas sobre ruidos, grietas e incluso por vibraciones de los edificios se ocultaron desde octubre de 2004.

2.- Una familia con dos hijos recibe 25 € diarios para sus gastos en alojamiento (10 € por adulto y 2,5 € por niño). Se han denunciado colas de hasta 7 horas para recibirlas y cada día tienen que ir a cobrarlas.

3.- Las obras fueron adjudicadas al presupuesto más bajo, por debajo del precio de licitación. La Generalitat autorizó el comienzo de las obras a GISA (empresa pública) sin el proyecto redactado.

4.- Según la Generalitat se escogió el “método austriaco” de perforación “por su seguridad y su proceso competitivo”. Este método, basado en explosiones de dinamita en el subsuelo, fue prohibido en Madrid en 1995 tras la publicación de informes que citan hasta 39 accidentes desde 1993.

5.- La bóveda del túnel se debe recubrir inmediatamente a la perforación y con un mínimo de 20 cm. de hormigón. En el Carmelo habían varios cientos de metros sin recubrir y la maquinaría recubría sólo 7 cm.

6.- El túnel hundido se proyectó inicialmente en el barrio de Horta, pero tras adjudicar las obras se cambió, para terminar la obra dos meses y medio antes, ahorrar dinero y aumentar los beneficios.

7.- La decisión de inyectar 18.000 toneladas de hormigón en el túnel “es arbitraria”, según el Colegio de Geólogos, impide una investigación de las causas y un nuevo mapa geológico.

8.- Las indemnizaciones que cobren los afectados deben llegar, entre otros, de las aseguradoras. Sin embargo, aún no se conoce qué aseguradoras son. ¿Había o no aseguradoras?

9.- El túnel de maniobras hundido se perforó a continuación del túnel de línea, del que sí se tenían estudios. Según el informe, se prescindió de ellos “porque estaba cerca”.

10.- Los sondeos geológicos fueron subcontratados varias veces por parte de las constructoras y tampoco había control técnico a pie de obra.


La opinión del barrio

“Los vecinos tienen miedo de que se desentiendan de todo, de que nos manden de ventanilla en ventanilla”

Miguel Martínez Ruíz, de 56 años, camarero, casado, 3 hijos, vecino de un bloque desalojado desde hace un mes entre la C/ Pasaje Calafell y la C/ Sigüenza. Sus hijos mayores trabajan y su madre vive en otro bloque cercano, también ha sido desalojada y se ha tenido que trasladar a casa de sus hijas. Ninguno puede volver a su casa. Todavía un mes después siguen a la espera de una solución a la pesadilla que, sin comerlo ni beberlo, se ven obligados a vivir diariamente.

DV.- ¿Dónde estáis alojados ahora?
Miguel.- Estamos en el Hotel Atenas, no tenemos ninguna queja en ese sentido aunque sabemos que hay vecinos que no los están tratando igual. Mi mujer es quien peor lo está pasando, ha caído enferma, y mi hijo pequeño de 10 años, hace los deberes en el hotel. No pueden ir a su colegio, en la zona afectada hay dos colegios que no son seguros. Nos han quitado la casa, nos han cambiado la vida que llevábamos. Yo, gracias a que trabajo y me sirve de terapia, no he caído enfermo, sino estaría yendo al psiquiatra.

DV.- A un mes de los desalojos, ¿qué opinión tienes de la gestión de este desastre?
Miguel.- Lo peor es la incertidumbre, a un mes vista no tenemos ninguna explicación, no nos informan de nada y se están pasando la pelota de unos a otros. Mi bloque todavía lo están apuntalando y dicen que lo van a dividir en dos partes, una la derribarían y la otra no. ¿Cómo voy yo a volver con mi familia así? Hay vecinos que les piden que vuelvan a sus casas, pero no quieren volver, no es nuestro caso, pero tampoco volveríamos porque no nos dan garantías. Los vecinos tienen miedo de que se desentiendan de todo, de que nos manden de ventanilla en ventanilla. Dicen que van a derrumbar sólo tres edificios más, pero es confuso, en mi calle hay al menos 6 bloques que están muy afectados. Hay edificios que se han hundido 5 centímetros después de que taparan el socavón con hormigón y quedan bolsas de aire en el subsuelo. Hay vecinos que han percibido movimientos y grietas nuevas en los bloques.

DV.- ¿Qué opinión te merecen las ayudas o indemnizaciones prometidas?
Miguel.- Lo primero a dejar claro es que a mi no me tiene que ayudar nadie. A mi familia y a todos que nos paguen el daño que nos han hecho. En todo caso negociar las indemnizaciones con nosotros o con los abogados. ¿Quién se habrá inventado lo de las ayudas? Es ridículo, yo tengo una vivienda en la que no me dejan entrar y punto. Si me la han estropeado que me la paguen. A ver dónde voy yo con 6.000 € (1 millón de pesetas) por el piso. Es ridículo. Que me paguen lo que valía o me den otro igual. No pido más que lo que es mío, que me lo han quitado. A día de hoy, de parte de Maragall o del Ayuntamiento aún no nos han ofrecido una indemnización de ningún tipo. Lo único viene de Zapatero y es ridículo.


Andrés Pérez